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| Hay términos que hay que explicar muy bien y aún así... |
Resulta innegable la expansión de la nueva tauromaquia por todos los rincones del arrabalero y hortera mundo de la modernidad. Esto hay que reconocerlo. Que antes se hablaba de toros y hasta se daban clases prácticas en lugares como las peluquerías, dónde el barbero, antiguo pretendiente a vestir de luces y renco desde entonces por un mal golpe, aireaba las toallas, delantales y cepillos a modo de estoque. Te pones así, citas al toro y a su arrancada respondes adelantando la pata, así... y un rotundo olé de los parroquianos llenaba la barbería. Hoy... hoy igual esto no es posible, primero porque no hay peluquero que por un mal golpe de un eral renquee de remos. En estos días, a todo lo más, llegamos a que unos jovenzuelos monten un botellón en un tendido, ya haya toros, toras o lo que les pongan, porque lo que importa es que haya para beber, para comer, para bailar y si además nos ponen al ídolo oficial al que adorar, ya tenemos el menú completo. Ellos se manejan a las mil maravillas con una terminología nueva para oídos añejos, terminología y doctrina que inunda sus orejas, que no oídos, desde las teles del sistema. Pero claro, también está el que acostumbrado a otras cosas, a otra fiesta, no sabe cómo calificar lo que sucede en los ruedos y califica las cosas su libre entender. Pero esto no acaba aquí, ¿y cómo hacer que esta forma de llamar a las cosas se entienda más allá de los Pirineos? Difícil empresa y por eso no ha habido más remedio que echar mano del saber y conocimiento del conocido filologotaurómaco don Arsenio Cienfuegos Aguado, Catedrático en Arte Abstracto en la Universidad de Chesterton, Virginia del Sur... ¿o es del norte? El ha sido capaz de poner negro sobre blanco ciertos palabros que algunos utilizan con absoluto descaro. Vamos a ello, a la definición y a su traducción a la lengua de monsieur Jean Baptiste, Moliere para los colegas.
Mantazo: Dícese de cuando un señor portando un capote lo menea al aire como se menean las mantas con la llegada de la primavera y antes del invierno, en previsión de desalojar a las polillas allí acomodadas. Hay casos en que esos zarandeos provocan pequeños remolinos en el aire, aunque sin peligro para las personas por causa de enfriamientos, aunque si para la condición del toro, que al no verse toreado, puede responder escapando para corretear por la plaza, quedándose corto para sucesivos mantazos, echando la cara apuntando a las nubes.
Telonazo: Llámese tal a cuando el señor que toma la muleta se planta muy garboso él y, sobre todo al inicio del trasteo, llama al toro y sin intención de torear, levanta la pañosa como dando comienzo a una función teatral, cómica o tragicómica, sin importarle adónde va el animal al que le han retirado la tela de repente. No confundir con un ayudado, en el que el caballero sí que marca el viaje que desea que siga el toro. El telonazo suele ser celebrado por muchos, tanto, que hasta son capaces de interrumpir el botellón por aplaudir, perdiendo el sentido cuando esta retahíla de pases se corona con uno del desprecio; ahí ya es el acabose. Imprescindible que en los telonazos no se tenga en cuanta ni la condición, ni las necesidades del toro. El telón se tiene que levantar y punto, ya saben, the show must go on.
Trapazo: Estamos frente a la cima, la cumbre de la modernidad. Quizá hasta sea un atrevimiento intentar describir el trapazo ajustándose a la realidad y dejando de lado ese parloteo vacío de este movimiento imperante. Esta artimaña se ejecuta tanto con la diestra, como con la zurda, pero con la participación de todo el cuerpo. Para un trapazo sublime es recomendable colocarse bien apartado de la posible trayectoria del toro, estirando el brazo ejecutor hasta que el hombro en cuestión casi quede descoyuntado. La muleta, cogida todo lo atrás que se pueda, se coloca torcida, esto es, casi perpendicular a la testuz del toro y ofreciendo solo el extremo de esta. Una vez se arranque el animal, con la punta, el pico, entre los dos pitones, dejando uno fuera, por supuesto, se mueve el brazo describiendo una línea recta, sin tener en cuenta por dónde ande el animalito, que se supone que, con la inercia, también irá en línea recta, llegando hasta el punto en que él mismo, y no el de luces, decida. El final puede resolverse de dos formas, una, largando tela al aire, allá dónde llegue. La otra es a mitad de... de esto, pegar un giro brusco a la muñeca como si abriéramos una ventana dando un portazo, o más propiamente dicho, un ventanazo. Y a continuación, si queremos darle enjundia al trapazo y demostrar la inutilidad y nula efectividad de este, el actuante deberá pegar un respingo, como si le diera una descarga eléctrica y echar a correr para prepararse para el siguiente trapazo. En ocasiones el toro no pasa, pero esto es lo de menos, en estos casos, aunque lo que importa es que el toro pase, si no pasa, será el autor del trapazo quién se moverá y correrá antes del supuesto fin del trapazo, en dirección opuesta al viaje del toro y si es a refugiarse detrás de las orejas, mejor, que mejor. Que la cosa parece difícil de entender, pero le digo que esto en la práctica se ve en nada y menos. Vamos, que no tiene misterio, el misterio es saber por qué se entusiasma tanto el personal con tanto trapazo.
Trallazo: Aunque los trallazos se dan mayormente con la muleta, también se podría decir que se pueden perpetrar con el capote y si no, siéntense a ver a la modernidad dar gaoneras o cualquier quite aireado y bien aireado. El trallazo es ejecutar con suma rapidez, que en el momento en que el toro se arranque, pegar un tirón, cuanto más violento, más trallacero. Que si se consigue alborotar al toro o que su alboroto no disminuya, mejor que mejor. Que si nos detenemos en el cóctel que se produce al mezclar trallazo con trapazo, lo siguiente y que le pide el cuerpo a los aficionados añejos es subirse al palo de la bandera y... y gritar mucho y muy alto. Pocas cosas más vistosas que un trallazo a la velocidad de un sputnik.
Banderazo: Por norma general, esto describe muletazos por alto, pases de pecho, supuestos ayudados, todo por alto, con la principal característica de obviar la presencia del toro y solo esforzarse en agitar el trapo al aire a modo de señalero, guardamarina de las naos a vela. El mayor peligro de esta práctica, aparte del vendaval que se puede ocasionar con tanto zarandeo y sacudida de telas, es el confundir a algún navío que transite por las inmediaciones de la plaza, que no entienda el mensaje emitido por el señor de luces y que provoque que la nave encalle y naufrague frente a las costas del coso. Algo quizá poco creíble, pero que confirma el hecho de que durante varios festejos en la plaza de Madrid, se registraran varios choque y hundimientos de las barcas del Parque del Retiro. Y decía que esto mayormente es atribuible a los muletazos por alto, pero no se debe desdeñar a esos que calzan las rosas, que un natural o un derechazo lo acaban, que no rematan, tan arriba, que lo convierten en un soberbio banderazo. Y es que la modernidad, por mucho que se ponga el aficionado en lo peor, no tiene límites para sus ejecutores.
Descaradísimo: Este término puede acompañar a todos los anteriormente descritos y no hace referencia a ninguno en particular, pero a todos en general y es cuando el artista en cuestión y sin el menor pudor, exagera todo lo anterior sin tan siquiera sonrojarse y haciendo alarde de lo que él se piensa una obra de arte, no siendo otra cosa que la culminación de la vulgaridad y la total ausencia de eso que se llamó gusto y vergüenza torera, pero estas son palabras casi en extinción en esta modernidad que nos devora.
Quizá pueda haberles sabido a poco esta sucinta exposición de estos términos que solo pretenden describir lo que sufrimos y la voluntariosa traducción a otra lengua no sé si le aclarará algo a alguien, pero es lo que sucede con este fenómeno, aunque lo que está claro es que aquí hay modernidad per tutti.
PD.: Este escrito está especialmente dedicado a mi amigo Serge y espero que esto le ayude a encontrar un término paralelo en esa lengua que ignoro y muy a mi pesar, ya me gustaría.
Enlace al programa Tendido de Sol Hablemos de Toros:
https://www.ivoox.com/podcast-tendido-sol-hablemos_sq_f11340924_1.html



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