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miércoles, 13 de mayo de 2020

El triunfo del arte y la cultura


Hay que reconocer la labor de los científicos, que han logrado un artefacto que en su imagen recuerda mucho a aquellos ancestros que se dieron en llamar toros de lidia

En la tarde de hoy se ha celebrado un festejo taurino en el Centro Multicultural “Shopping Ventas”. Una tarde agradable, soleada, que ha obligado a retirar la cubierta retráctil por las muchas solicitudes de los espectadores a través de su dispositivo móvil, con el hastag #quitalatapaquenospongamosmorenitosjoer. Hecho que al producirse ha provocado el jolgorio general de los nativos, chinaponeses, neoropeos y rubimericanos. Una mezcla de modernidad y tipismo que nos ha trasladado a otros tiempos, con ese sabor añejo, esas evocaciones que nos retrotrae a los años en que todos a una entonaban esa graciosa cancioncilla del “Resistiré”. Que ya ninguno de los asistentes vivieron aquello, pero basta echar mano de la tradición escrita en los twits, watshapps y demás mensajes del pasado, que ustedes pueden consultar en el Historical Spanishquischen File.

Hay que destacar que en el desfile de los actuantes participó el cantante Julius JJ Machina, que provocó la alegría de la chavalería, que agitaban al viento sus dispositivos Apple Delco.PN, mientras grababan el momento y los enviaban a todos sus contactos. Y salió el primer artefacto, llamado Corchaíto; que gusto da ver como aunque sea en el nombre de los artefactos se respeta la tradición taurina. Realmente, emociona. El artefacto era manejado por Carmelo Jones de la Fuente, campeón de su localidad de taurodriving. El primer actuante Andrew Stone, “The King”, le acompañó en sus giros por la arena con vistosos volatines que provocaron, aparte de un gran regocijo, que despertaran las palomas que dormitaban al calor de las baterías de recarga de seguridad de los artefactos. Llegó el momento del primer tercio y apareció la reina de las fiestas del Villa Torres del Eresma Ciborg, que airosamente saludo con cariñoso cachete al artefacto, que dado el brío y como consecuencias de una sobrecarga energética, tuvo que recibir dos cachetitos más de la bella señorita. A continuación salió el grupo de bailarines Band. Erilleition 2200, que deleitó a los presentes con una coreografía inspirada en danzas ancestrales del segundo tercio. Y finalmente surgió de su cámara de relax el artista, el gran Andrew, que una vez más dejó claras evidencias del manejo de telas y telones de todos los tamaños y colores, destacando los de tonos bermellones, rojos y colorados, que hizo rugir al público, siempre tan sensible a cualquier referencia a la tradición. Que importante es que no se pierda esa tradición y que este show siga manteniendo la esencia de una cyborg confederación, manteniéndose ajeno a esas corrientes modernistas que pretenden socavar los fundamentos de un country y sus cities.

En el segundo artefacto no decayó ni mínimamente el despliegue extremo de arte y tecnología tradicional, con una única variación, que fue que para el hecho del cachete, en esta oportunidad fue el Master Party de Sotocarrero de las Pozas, Micky Mazas, que con su belleza arrebató a toda la asistencia al Shopping Ventas. Y por si faltara poco, toda la concurrencia, incluidos los artistas, levantaron su recipiente de alcohol y de un trago se lo endilgaron todo al coleto, sin más ni más, sin respirar y sin pensar, aunque, ¿para qué pensar? Estamos de fiesta y el que no lo quiera ver, que no participe de esta muestra cultural y artística, tan arraigada en nuestras tradiciones y nuestras esencias. Y quién quiera saber más de nuestra identidad, ya sabe, que vaya a beber en las fuentes del Historical Spanishquischen File y que se empape. O en su defecto, que vaya a la cantina del Historical Spanishquischen File, que beba hasta empaparse y luego… luego todo le parecerá estupendo, que esto sí que es una tradición muy nuestra, el acabar empapados. Que hay que vivir la fiesta más festiva con un extremado sentimiento festivalero y no hay que darle más vueltas. Desde siglos atrás hasta el día de hoy 18 de nurgbumbiembre de 2185. Y así viviremos en directo el triunfo del arte y la cultura.

Enlace programa Tendido de Sol del 10 de mayo de 2020:
https://www.ivoox.com/tendido-sol-10-mayo-de-audios-mp3_rf_50900903_1.html

martes, 12 de febrero de 2019

Criogenizado a vegano en el 2185




La verdad es que en su momento no lo veía del todo claro, los médicos me dieron seis meses de vida, justo en ese momento en el que me llovió el dinero del cielo, como decían en mis tiempos, tenía el dinero por castigo. Para que se hagan una idea, en aquellos días el salario mínimo interprofesional no aupaba ni a los mil euros, que era la moneda en curso entonces, y a mi un juego de azar me puso 32 millones por delante, así, un billete detrás de otro. No me daba tiempo a gastarlo, ni tirándolo por la ventana. Me aboné a todo el tendido 8 de la plaza de Madrid, para invitar todos los días a todas mis amistades, durante toda la feria del santo, que por entonces era San Isidro. Y quizá sus abuelos les habrán hablado sobre esto de las ferias, de los toros. Era algo parecido a eso que llaman ahora “Tauromaquia Artist Encoded & Dancing”, pero en lugar de utilizar un dron de la generación X24KWW, con el que bailan los actuantes mientras pasa debajo de las telas que estos agitan, había un toro, que iba y venía haciendo prácticamente lo mismo. Incluso se podía programar, pero sin chips, ni cosas parecidas, por dónde iría este ente taurino. Quizá lo más chocante para estas generaciones es que a ese animal se le picaba con un palo que portaba un señor subido en un caballo, otros le clavaban seis palos, las banderillas, que no eran banderas de pequeño tamaño, y tras mostrarle unos trapos rojos y juguetear con él, se le sacrificaba en la arena. Luego el personal consumía la carne del toro y hasta había quién corría para comer el rabo de este.

Fue una gran feria, me pude despedir de todos mis amigos, contraté camareros, un catering que servía a todo el mundo mientras se esperaba a que saliera el toro siguiente y hasta se llegó a interrumpir el espectáculo a la espera de que todos mis invitados se saciaran. Llegué a adquirir cierta fama entre los aficionados a esto que se llamaba por aquel entonces, los toros, aunque ya empezaba a gozar de bastante aceptación el término “tauromaquia”. La gente ya me conocía como el “aficionado finito” “el del tercer aviso”, “el que se va a cortar la coleta” o “el buñolero de Dios”. Todo muy cívico, comprensivo y evitando recordarme que en nada iba a dejar de fumar. Pero, ¡caramba! Una tarde viendo un programa de difusión científica de entonces, “Sálvame”, vi la solución a todos mis males. Por una módica cantidad, al menos para mi en ese momento en el que el dinero era mi gran problema, no por escasez, como era lo habitual, sino porque me podía dar baños de billetes, podía asegurarme un futuro a largo plazo, en un futuro con mejores vistas. Mi felicidad se llamaba criogenización, me congelaban de arriba abajo y cuándo la medicina hubiera encontrado cura a mi mal, me devolvían a la vida y pa’lante. Podía congelarme todo yo o solo el cerebro. Que no era por dinero, sino porque estaba harto de mi chasis, así que decidí que solo me congelaran el cerebro; total, con el disco duro intacto, igual me reimplantaban en un chavalote de veintitantos y con mi experiencia, ¿quién se me iba a resistir?

Pues la medicina ha avanzado hasta límites insospechados, el mundo es el cielo en la tierra, yo tengo un cuerpo joven de 23 años y toda una vida por delante. Al final va a ser verdad eso de que el dinero da la felicidad. Lo que no quiere decir que no haya algún que otro inconveniente. Ya no vivo en Madrid, ahora se llama Madr 22. En lugar de Josema, se me conoce por Rachel. Y este punto no lo voy a aclarar. Pero bueno, pelillos a la mar, que por cierto, tras no sé que líos, el mar llega hasta Honrubia, provincia de Cuenca y Despeñaperros se ha convertido en una zona de bellos acantilados. Quizá el choque más brusco fue cuándo el primer domingo quise tomar el metro e irme a los toros. ¡Qué ganitas! No había metro, ahora hay una especie de píldoras gigantes en las que te metes por un lado y sales por otro al instante y ya estás en tu destino. Por no haber, ni tan siquiera existía la estación de Ventas. La verdad es que la plaza estaba un tanto cambiada, conservaba el arco de la Puerta de Madrid y un puesto de helados que había en la explanada, que ahora expedía una especie de batidos de extraños colores, sobre todo para ser batidos. Entre en la ¿plaza? Una señorita autómata me acompañó hasta mi localidad y hasta me ofreció unos servicios inconfesables en la época de la que yo venía. Una voz que todo lo llenaba anunció que el show iba a dar comienzo. Luces, sonido y hologramas de otros tiempos, toreros paseando en triunfo por la arena, volatines al aire agitando telas, pero sin noticias de que hubiera o fuera a haber un toro. Lo que yo creí el paseíllo era un desfile de impostados personajes en patinetes flotantes. ¡Vaya! Lo que imaginaba, no había caballos de picar, al final lo consiguieron, se cargaron la suerte de varas. Se apagaron los focos, dejando iluminado solo el círculo central. Pero, no había tablas, ni gente en el callejón. Al fin el progreso acabó con los parásitos de la fiesta. Una especie de esfera a pintas blancas y negras emergió de una nube como por arte de magia. El torero, o lo que fuera, le mostró una tela en la que podía leerse “Nautalbus, finde en Marte por 32 klugs”. Y la pancarta empezó a volar por los aires al ritmo de palmas acompasadas de los asistentes, mientras el artefacto iba y venía. No daba crédito. Miré a mi compañero de localidad y entusiasmado llegó a balbucearme algo que interpreté como: Es el mejor, no hay otro igual, un maestro, ¡qué arte! Y que quieran quitarnos algo tan nuestro, tan de nuestras tradiciones. ¿Usted es también aficionado a la tauromasquia o es la primera vez que viene? Usted no es de este cuadrante, ¿verdad? No, yo vengo de lejos, le respondí. Salí fuera a tomar un poco el aire y reponerme del shock. Me acerqué a una de las mil barras en que servían comida. Abrumado, pedí un bocata de jamón y una cerveza, que eso siempre me levantaba el ánimo. Me pusieron una cosa extraña, verdosa, con pintas anarajandas, entre dos… no sé si llamarlo rebanadas, dos cosas de color marrón con rodelas de moho a discreción. Me dirigí a… a lo que parecía un camarero y le dije que qué era esa mi… porquería. Lo que ha pedido el ciudadano, me contestó, jamón puro de brócoli con brotes de acelga y motas de perejil, lo más exquisito de nuestra carta 100% vegana. ¿Esto jamón, esto un bocadillo? Y faltaba lo mejor, la cerveza, una especie de pis caliente, con un tono entre amarillento, verdoso y espuma turbia, que decía ser una cerveza isotónica de algas marinas maduradas en sótano a 33º Pascal. Lo reconozco, alce la voz, le lancé a la cara a aquel elemento lo que había pedido el “ciudadano” y aparte de un sonido estridente y un fogonazo que me cegó, no recuerdo más. Y aquí estoy en una celda esperando que venga alguien que me conozca, algún familiar que responda de mí, pero… ¿dónde estarán mis familiares, mis amigos, alguien que me conozca? Estarán criando malvas hace un siglo. Si levantaran la cabeza se darían la vuelta y seguirían penando entre las ánimas del purgatorio, que en el infierno ya estaba yo, aquí, en un lugar que no sé ni como se llama, en un calabozo, por querer escapar de la tauromasquia, por tirarle a un aparato a la cara una cosa que decían que era jamón. Me han adjudicado un “Iuris consulter”, que lo primero que me soltó fue: ya sabía yo que no era de este cuadrante, se lo noté en seguida. Eso sí, me ha hecho perderme las chicas del ballet del final del show de la tauromasquia, espero que me merezca la pena. Y no cesa de repetir esa memez de que se ha trasmutado de criogenizado a vegano en el 2185.

Programa Tendido de Sol del 10 de febrero de 2019:
https://www.ivoox.com/tendido-sol-del-10-febrero-de-audios-mp3_rf_32420146_1.html

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Últimas noticias del S XXII.

Imagen encontrada en el yacimiento arqueológico de la antigua villa de Trigueros, que representa un toro en libertad, allá por el s XX


El ex toreador Julián López, El Juli IX, descendiente de aquel maestro de principios del siglo XXI pionero del arte del toreo baile o toreo danza, ha dado una clase magistral en el aula magna de la Facultad de Fisioterapia de la Universidad Rey Felipe de Seseña. El tema de su exposición versó sobre los daños cervicales de los artistas que participan en las representaciones de Danza toreadora y de las posibles opciones que puedan disminuir estos riesgos de traumatismos, que tantas secuelas dejan en el colectivo de bailarines.

La empresa “Orejas y Trofeos” abre una nueva sede en Manresa. Gracias a la gran demanda de orejas artificiales, casi exactas a las que hace décadas se entregaban como premio a los artistas toreadores, se ha visto obligada a inaugurar una nueva planta en Cataluña. De esta forma los pedidos de esta parte de la península se podrán servir en menos tiempo. No hay que olvidar que en la temporada de baile del año anterior, sólo en Cataluña se entregaron 12.586 orejas artificiales. La mayoría fue en las plazas de Barcelona capital, del cinturón metropolitano y ya a más distancia las de las demás áreas de esta zona.

En el Pabellón Polivalente de Madrid, Las Ventas Arena, ubicado en lo que se piensa que en un futuro pueda llegar a ser Villa Olímpica de Madrid, se ha instalado un nuevo sistema de votación electrónico que garantice un conteo más exacto de los sufragios que consiga cada toreador. De esta forma será más justa la puntuación que obtenga cada uno, acumulándose estas para el campeonato europeo de danza toreadora, cuya final tendrá lugar en la bella ciudad de Sarajevo. De esta forma se conmemorará el cincuentenario de la apertura de puertas de esta plaza.

Justo Fashion Diseño presentará en breve su nueva colección de modelos para toreadores, toreadoras y bailarines prácticos. Cabe destacar la vuelta a las faldas largas y falda pantalón, incorporando diseños de estampación clásicos, como el toro mecánico, el picador autómata y los banderilleros voladores, de tan larga tradición en este espectáculo.

El zoo de Madrid ha conseguido que naciera un toro de lidia empleando los antiguos métodos tradicionales, ya arcaicos, como es el empleo de la epidural bovina o la extracción por absorción del ternero recién nacido. Hacía 36 años en que no se producía un acontecimiento de este tipo. Lo que aún debe decidirse es si la nueva cría será trasladada a la reserva natural de Campocerrado, en Salamanca, para así poder reproducir lo más fielmente posible el ecosistema en que vivían los legendarios toros de lidia. No obstante, parece que esto no impedirá que los colegios puedan seguir organizando excursiones para jugar al corro de la patata biónica con estos animales.

La candidatura de Madrid 2112 incorporará en su programa de deportes el lanzamiento de banderillas, picar trasero y pegapases invertidos, dentro de la disciplina de Tauronismo, el antigua taurining. No hay que olvidar que la confederación hispánica cuenta con varias campeones mundiales en este deporte, siempre con permiso de los espléndidos banderilleros finlandeses los pegapases de la escuela japonesa, verdadera revolucionaria en este campo.


Los actores que habitualmente vienen representando “La corrida” en los terrenos de la antigua plaza de Madrid, Las Ventas, se han declarado en huelga mientras no se solucionen los problemas de los derechos de imagen de los actores cuando se televisan estos espectáculos. Igualmente, el colectivo de actores que hacen de toros han amenazado con secundar los paros, ya que “Aunque no se nos vea el rostro, sin nosotros no hay show posible”, han declarado fuentes bien informadas.

Los propietarios del encaste Veragua, los descendientes de don Tomás Prieto de la Cal, han demandado al otro criador de símil de toro de lidia de Andalucía, por pretender este decir que tiene animales puros de Veragua. Aseguran que ellos son los únicos que poseen esta sangre, lo que les dificulta la cría de este ganado, aunque no pierden el ánimo y creen que pronto saldrán del bache en que se encuentran desde hace un tiempo.

Un grupo de arqueólogos de la Universidad de Sevilla ha descubierto los restos de la que en su día fue mundialmente conocida como Plaza de la Real Maestranza. Según parece, en dicho lugar se celebraban las corridas de toros, un espectáculo que hizo famosa a España por todo el mundo. El edificio albergaba unas 15.000 personas, aproximadamente, pero la decadencia del deporte que allí se celebraba evidenció la inutilidad de mantener un espacio infrautilizado en el centro de Sevilla. La ubicación exacta parece ser que coincide con el edificio de la Subdelegación del Gobierno en materia de Psicología y Bienestar Animal, el mismo lugar del que hay que expulsar continuamente a las familias sin techo, que tanto afean esta bella construcción dedicada al bello fin de mantener un medio idóneo para el buen vivir de los animales.

Una redada de la Policía ha desmantelado una red de difusión y exposición de imágenes y vídeos de contenido inmoral, violento y que atentaban contra la moral de los animales y personas de bien. La dureza de las imágenes parece ser que ha obligado a que los agentes tuvieran que ser sometidos a sesiones extraordinarias de lavado de cerebro y limpieza de la memoria. Los efectos aparecieron casi inmediatamente tras el visionado de unos señores delante de un toro bien con una tela grande que sujetaban con las dos manos o con una, portando a la vez una espada de considerables dimensiones. Los policías empezaron a imitar lo visto. Con las cazadoras hacían que un compañero la siguiese haciéndole girar en torno suyo, mientras los demás lo jaleaban. El director del Instituto contra la Pobreza y la Mendicidad Urbana, don Wellington Anselmi, el mismo que redacto la ley “El hombre no merece tener derechos, los animales sí”, afirmaba que era algo bochornoso y contrario a la sensibilidad animal, con un poder oculto que hacía que te entusiasmaras y emocionaras viendo torear a esos señores vestidos con unos trajes que reflejaban las luces con unos brillos que pueden ser los causantes de la enajenación producida al entrar en contacto visual con ellos.

Como ya viene siendo tradicional, la próxima semana se celebrará el nacimiento del Tauronismo, con la quema simbólica de obras de bárbaras y ya desaparecidas, como el Cossío, Juan Belmonte matador de Toros, toda la poesía de la generación del 27, nacida en el siglo XX, en especial el Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, así como todas las obras que pudieran recordar aquellas prácticas tan dañinas para los animales, como la Tauromaquia de Goya y Picasso. Según han informado las autoridades, en esta ocasión se tendrá especial cuidado para evitar posibles manifestaciones faltas de decoro y que pudieran afear la ceremonia, como las protagonizadas en otras ocasiones por las asociaciones pro derechos humanos y defensoras de la dignidad humana y de la cultura. Esos grupos subversivos que viven anclados en el pasado y que egoístamente piden a favor del hombre y se olvidan que el bienestar animal es lo primero, lo que nos convierte en seres más sanos mentalmente y hermanados con la madre Tierra.


Ha fallecido el conocido como “El último taurino”, Juan José Vázquez Ortega, del que se decía que era la última persona viva que presenció una corrida de toros tal y como se celebraban hace décadas, incluyendo el picar a los animales y clavarle pares de unos palos de colores llamados banderillas, para luego matarlos con una espada ligeramente curvada. El longevo don Juan José afirmaba haber visto a José Tomás, un torero que debió tener cierta fama allá hace casi un siglo, junto con los que denominaba los enterradores, aunque nadie sabe a quienes se refiere, pues no se tienen datos de los nombres de los que respondían a esta fúnebre denominación.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Todo se acabó


Los toros vistos por un niño
Esta mañana he perdido los últimos recuerdos que me quedaban de mi padre. Súbitamente han irrumpido en casa los agentes del GVMA (Grupo de Vigilancia de la Moral de los Animales), rompiendo cristales y reventando la puerta de mi casa. No me ha dado tiempo a nada, mientras ocupaban todos los rincones de mi casa yo sólo podía intentar respirar, mientras un enorme agente que apestaba a alcohol me inmovilizaba ahogándome con su porra aplastándome el cuello.

He tenido que contemplar cómo arrancaban de las paredes los cuadros que mi padre pintó, en los que se veían imágenes de unos señores con cara de antiguos, que yo recuerdo que él me decía que eran toreros, incluso hasta donde llega mi memoria puedo revivir aquellos días en que él cogía su mochila con su bloc de notas y de dibujos, su almohada hinchable y su botella de agua para combatir el calor. Incluso hasta creo haber ido con él a la plaza cuando era niño, hace ya más de setenta años.

Pero todo ese tiempo sale volando por la ventana, para acabar ardiendo en una pira votiva a favor de los derechos de los animales que devora la memoria de mi padre en el centro del patio cívico de nuestra unidad de viviendas. Unos gruesos volúmenes con el título de Los Toros en el lomo, colecciones completas todas con las palabras comunes de Toros, Toreros, La Lidia o La Fiesta y los nombres de personajes desconocidos para mí, como Belmonte, Joselito, Roberto Domingo, nombres que me evocan otro tiempo, momentos en los que mi padre me contaba cómo un señor se escapaba de su casa de Sevilla y se iba a enfrentarse con un toro en las noches de luna, o aquél que se fue de polizón a México persiguiendo una afición. Las tardes en que mi padre se sentaba en una banqueta alta y se esmeraba en pintar la luminosa ropa de aquellos señores. Ropa que podría parecer ridícula, con colores muy llamativos, con unas medias rosas y siempre con unas grandes telas rosas o rojas que utilizaban para sortear a un animal enorme que acometía con verdadera fiereza. No soy quien para juzgar ese mundo, pero a mí no me parecían ni violentos, ni insensibles, es más, veo estas imágenes por última vez y me siguen pareciendo bellas. No las entiendo, no sé a qué hacen referencia, pero me gustan. Y nunca pensé que llegara el momento en que se alejaran de mí definitivamente. Las miro con toda la atención que me es posible para intentar grabarlas en mi memoria para siempre.

Una vez que se certificó la prohibición absoluta, cuando yo debía andar por la treintena, una prohibición basada en la bondad del ser humano, de los animales y hasta de los riscos del monte, no creí que me iba a ver en esta situación. Todo ha transcurrido muy rápido, pero para mí ha sido una larga penitencia. Vi cómo nacía la imagen de un tal José Tomás con un traje azul y ahora veo cómo se consume en la hoguera junto con otros de los que conocía los nombres, pero no a los hombres, el Cid en un derechazo, revolera de José Tomás, la media de Andrés Vázquez, José y Juan, Antoñete y el toro blanco. Pero lo más dolorosos fue cuando sacaron del cajón los cuadernos que siempre acompañaban a mi padre allá donde fuera y donde se entretenía en dibujar e estos señores de mil y una posturas, todas diferentes, aunque muchas tuvieran un cierto parecido.

El jefe de la cuadrilla liberalizadora y protectora de los derechos de los animales me hace firmar un papel, que no sé lo que dice, ni me puedo parar a leer entre sus voces y las de sus subordinados, voces ininteligibles y opacadas por el pasamontañas que les cubre la cara. Me da instrucciones para que me presente todos los días uno y quince de cada mes ante la autoridad competente y me amenaza con el puño pegado a mi mejilla mientras me “aconseja” que si me queda algo de aquella barbarie, que lo elimine y que no están dispuestos a consentir que quede nada de aquella violencia del pasado. Yo nunca pensé en ello cuando veía a mi padre charlar tan tranquilamente con otros aficionados como él, o cuando parábamos el coche para ver toros en el campo, cuando el campo todavía era campo, o cuando jugaba al toro con nosotros al quitar y poner el mantel a la hora de la cena. De lo que no me cabe ya ninguna duda es de que ya no me queda nada de todo eso, ya todo se acabó.

En Madrid, a 12 de Septiembre de 2084