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martes, 23 de octubre de 2018

Anuncios de adioses y despedidas


Pocos son los elegidos que dejan un hueco con su marcha

Parece como si octubre tuviera el poder de iluminar las mentes y clarificar las ideas y como por arte de magia, a algunos se les aclara su futuro, así, de repente, como si fuera cosa del más allá. Padilla, al fin, ya se ha despedido de los ruedos; Talavante se ha sentido desplazado y se aparta por un tiempo no determinado; Alberto Aguilar se ha puesto a echar cuentas y las cuentas no le salen; y el Cid esperará una temporada más, quizá vislumbrando una gira triunfal de despedida por esos ruedos de Dios. Lo de Padilla ya se sabía y quizá ya estiró demasiado la goma y parece que ya se pasó el tiempo de pasear esas maneras tan personales que le han hecho triunfar sin dar un mal capotazo, ni un muletazo, ni tan siquiera poner un par de banderillas medio regular. Un torero vulgar donde los haya, al que la tragedia y la mala suerte un día se llevaron por delante, para convertirse en un ejemplo de ambición y pundonor para todos. Se merecía que la afición se volcara con él y así fue, pero no confundamos, que una cosa es esa lección de vida y otra el toreo. Un torero muy integrado en el sistema del taurinismo vigente, lo que quizá le permitió el continuar unos años más vistiéndose de luces.

El caso de Talavante de repente se ha convertido en lo opuesto a lo que es Padilla, un torero del taurinismo, un torero del que para algunos está permitido hablar bien, aunque a la larga sea uno más de los figuras al uso y de los que se sintió parte. No olvidemos sus jugueteos cuando aquello de los “Geses”, ¿recuerdan? Como se revolvían contra quien fuera para defender su bolsa, aunque decían que luchaban por la fiesta, ¿qué cosas? Que nos debían ver cara de ingenuos o de estúpidos. Alejandro Talavante, un torero que en sus inicios despertó las ilusiones de muchos, hasta se veía en él al sustituto natural de José Tomás, pero cosas de la vida, cambió de rumbo y se tiró por lo cómodo, por las formas del puro modernismo y ahí quizá lo perdimos para siempre, porque ni su izquierda volvió a ser su izquierda, ni Talavante volvió a ser Talavante. Intentó regresar al origen, pero la transformación era muy complicada. La polilla no puede volverse crisálida de nuevo y pretender ser una hermosa mariposa. Tras un período de intensa búsqueda, al final pareció encontrar un sitio en el que se sentía cómodo, pero no el sitio que se le reservó en sus comienzos. Así ha ido navegando más o menos, entre dos aguas, hasta que en esta temporada tuvo la ocurrencia de pedir una mejora al señor Matilla y al recibir el no por respuesta y cometer la osadía de enfrentarse al todo poderoso, tuvo que soportar el vengativo ostracismo al que fue condenado por ese magnate del toreo. No entro ni salgo en si esa mejora era merecida o no, ese es otro debate, pero lo que ha quedado muy claro es cómo está esto montado. O pasas por el aro o fuera, aquí sobras. ¿Delito? El no transigir, el no decir que sí, que bueno. Intentó responder en el ruedo con dos tardes en la feria de Otoño de Madrid, pero puede ser que Talavante no estuviera preparado para esa guerra. Y en parte por decisión propia, en parte empujado por las circunstancias, el caso es que Talavante se marcha.

Lo de Alberto Aguilar es algo que nada tiene que ver con los dos casos anteriores, nunca estuvo en una gran casa, por un tiempo tuvo que tragar con lo duro y medio se defendía, pero aguantó poco en este camino lleno de piedras y embarrado hasta las rodillas. Poco a poco ya ni se justificaba con las corridas en que le anunciaban y al final ha tenido que decir adiós, porque si no hay contratos, esto no hay cristiano que lo soporte y la realidad es esa, que no hay contratos. Se marcha con la misma honestidad, con la honradez que mantuvo vestido de luces, no aguantó el ritmo de carrera y nos dice adiós.

Lo del Cid quizá haya sido una sorpresa esperada, aunque lo que muchos se preguntan es que para qué esperar un año. Pero quizá el sevillano aún quiera arrastrase un año más por los ruedos, tal y como viene haciéndolo desde hace demasiadas temporadas. Da la sensación de querer borrar del todo cualquier buen recuerdo del torero que fue, aquel que encandiló a la afición, aquel al que se quería ver, aquel que nadie se quería perder, el mismo que tras bordar el toreo esparcía la frustración sobre los tendidos al pinchar en hueso. Cuantas salidas por aclamación se fueron al limbo por la espada, pero daba igual, lo hecho, hecho estaba. Eso que ahora quiere acabar de enterrar con una temporada más evidenciando que a este Cid, ni doña Ximena le ofrecerá ni un mínimo asomo de entrega.

Otoño de despedidas, octubre desplegando adioses, pero paradójicamente, cuando también muchos aficionados empezaban ya a entonar el “no vuelvo más, se acabó”, cuando empezaban a renunciar a renovar los abonos, cuando ya se despedían de sus compañeros de localidad de años, a punto de decir ese definitivo y doloroso adiós a su plaza, a su pasión, se les plantó delante un torero haciendo eso, el toreo, y encantados, absolutamente entregados, volvieron a beber la pócima mágica del toreo eterno, el de los naturales hondos, con mando, puros, infinitos y se cambiaron las cantinelas del nunca más, por las de por siempre jamás. No había acabado la penúltima del año y ya estaban pensando en si este tal Urdiales vendría en mayo una, dos, tres o las treinta y tantas del abono, incluidas las de rejones y novilladas. Que así es esto del toro, que cuando surge el imposible, esperamos que vuelva a ser posible. Y mientras unos deciden que se quedan un ratito más, se seguirán oyendo de fondo esos anuncios de adioses y despedidas.

Enlace programa Tendido de Sol del 14 de octubre de 2018:


Enlace programa Tendido de Sol del 21 de octubre de 2018:

jueves, 17 de julio de 2014

Van a pensar que el niño es tonto


¡Mira, mira! Un natural

Tengo unos vecinos que no caben en sí de gozo, viven en una felicidad permanente; que antes nos llega el fin del mundo, que a ellos el final de la alegría. Que no es que sean alemanes y que estén celebrando el Campeonato del Mundo, ni tan siquiera del Aleti reviviendo una y otra vez el final de la liga. Es algo mucho más importante, más trascendental y menos frecuente, el niño, de 19 años, que repetía 4º de la ESO, ha cateado cuatro asignaturas en julio. Nadie en la familia podía creérselo, al Charly le han dejado “solo” cuatro. Lo orgullosa que están su abuela y su tía Patrito, la soltera. Si ya lo decían ellas: mi Carlitos tiene un talento oculto, que el día que lo saque nos va a dejar a todos “epataos”. Si hasta le han regalado el que se vuelva a matricular del carné de conducir, a ver si a la novena es la buena. Con esas notazas, Carlitos, el Charly, se puede meter con lo que quiera, como si quiere hacerse un master de machaca de discoteca. Pensarán ustedes que o bien el que esto escribe o el Charly o la familia o la abuela y la tía hemos perdido la cabeza; pues no, y si conocieran al elemento en cuestión, se darían cuenta al segundo. Dejó colgados los estudios y se puso a vender cupones. Pues al lince este no se le ocurrió otra cosa que comprarse todos los boletos, para que así le tocaran todos los millones a él solo. Hasta el Ford Fiesta tuneado de su hermana empeñó para poder hacerse con todos los números. El razonamiento no estaba mal planteado, solo le faltó pensar que había no sé cuantos vendedores más, con sus correspondientes papeletas. Y ya en lo académico, el Charly era de los que no aprobaban ni el recreo y claro, si en un curso acaba aprobando Educación Física, Religión, Ética y algunas más de las gordas, dejando fuera las Mates, Lengua, Inglés y Sociales, que no les importan a nadie. ¿Entienden ahora las celebraciones quizá un pelín desmesuradas? Si vivieran en mi barrio, lo entenderían como lo entienden todos los vecinos, que saben de las “circunstancias” del mozo.

Pues vengo dándole vueltas a esto de Charly desde la fiesta sorpresa que le hicieron todos los del bloque el día que le dieron las notas. Que yo me alegraba por el chico, pero me resultaba un poco extraño, fuera de lugar, tanta juerga por “solo” cuatro cates. Y venga a cavilar y cavilar, pensando que la situación me resultaba familiar. Lo que me costó dar con la tecla. Si solo tenía que irme hasta el mes de mayo último, cuando todo el mundo esperaba ver al nuevo Talavante después de aquella declaración de intenciones de no querer retorcerse más, ni usar más trucos para torear, y a Miguel Ángel Perera, que por primera vez desde hace muchos años se anunciaba en Madrid con una corrida de toros.

No voy yo a ser el que niegue que las cosas han cambiado en el caso de Alejandro Talavante; no en cuanto al ganado escogido, pero bueno, tiempo al tiempo. Se le aprecia además esa voluntad de abandonar unas formas y retomar otras anteriores, pero tanto, tanto se amaneró don Alejandro, que ahora le cuesta tanto cambio. Lógico por otra parte, primero deshacer lo hecho y luego volver a hacer. Complicado, muy complicado y digno de ser valorado y alabado, pero con mesura, no perdamos la cabeza. Ni nos pongamos a pedir que esto sea como el Nesquick, instantáneo. Si acaso, como el Cola Cao, que tarda mucho más en disolverse y los grumos solo empiezan a desaparecer a las dos horas y cuarto de remover la leche.

Lo de Perera es menos esperanzador que lo de Perera, pero mucho mejor acogido por los fieles de la modernidad que están deseando ver un guiño de sus dioses, para enseguida echar a correr por las calles proclamando el milagro de la conversión del agua en vino, o lo que es parecido, de la vulgar monotonía en arte supremo. Casi es más lo de los panes y los peces. De dos panes y tres peces sacaron para dar de comer a una multitud y el extremeño de dos naturales regulares llenó las crónicas de faenas de ensueño, muletazos excelsos, templados, hondos y con mando. ¡Casi na’! Vale que se pusiera delante de lo que ninguno de sus colegas del grupo de los “Geses” se pondría ni empujados por los civiles, pero ¡hombre! Que ponerse no es lo mismo que torear. Que hay que valorarle en la justa medida, no empezar a recibir entre escalofríos al Espartero reencarnado. Y por esto me recordaba don Miguel Ángel, menos don Alejandro, al Charly, “mi Carlitos”, según la abuela y la señá Patrito, la soltera. Desde dónde vendría Perera para ensalzarle de las maneras que se le ha ensalzado. Admito cierta mejora, no pasarse el toro a esas distancias indecorosas, cierto temple y en algunos muletazos hasta mando, pero hay vicios que no hacen ni amago de desaparecer, justo esos con los que el torero se alivia y merma considerablemente la exposición y los que procuran no molestar demasiado al toro, no vaya a ser que se ofusque. Que por no molestar, ni le hace caso en los dos primeros tercios, deja a los toros a su aire, porque para qué, si en ese rato la gente merienda.


¿Habría que dar un fiestón porque Miguel Ángel Perera ha suspendido en “Toreo y Torería”, en “Lidia”, en “Colocación” y en “Jondura”? Pues si ustedes quieren, se la damos otra vez, aunque ya en Madrid hubo un adelanto cuando la plaza se encontraba en su momento de más baja exigencia y mayor verbenismo orejero de su historia; pero una juerga es una juerga y no hay por qué despreciarla. Quizá estaría bien echar el resto allá en Septiembre por la feria de Zafra, en Mérida, que pilla a mano para que se acerquen partidarios de todas partes o en Olivenza, que ya sabe de organizar acontecimientos gloriosos de la Tauromaquia 2.0. A Talavante igual hay que dejarlo un ratico tranquilo, a ver si sigue en esa Metamorfosis taurina y como Gregorio Samsa empieza a ver cómo va mudando de pegapases a torero. Pero lo de Perera no me lo quito de la cabeza, y es que escucho lo que se dice de él por ahí y se me representa la imagen de “mi Carlitos” con cuatro cates repitiendo por enésima vez en 4º de la ESO con 19 tacos, a punto del vigésimo, y la familia como loca, con la abuela y la tía Patrito, la soltera, empapando pañuelos con lágrimas de emoción y efluvios nasales, aunque estos por la alergia a las arizónicas y gramíneas, pero esto ya es otra historia.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Talavante, eso me ha llegado al alma

Cruzado, profundo, sin retorcimientos, si es que me oigo a mi mismo y no me lo creo.

Talavante, eso me ha llegado al alma

Don Alejandro Talavante, usted es de esos toreros que un día uno tomaba como ejemplo para explicar a los más jóvenes que es posible el toreo rematado atrás, que realmente es más arriesgado, pero que es lo que más se acerca al Toreo, con esa hondura y profundidad que al aficionado le hace saltar como un resorte. Pero tomando su trayectoria como referencia, tiempo después también sirve como ejemplo del destoreo y vicios propios de la Tauromaquia 2.0. Pasó del oro al oropel como si estuviera plenamente convencido y para colmo de males, se sucedían los triunfos, los palmeros jaleaban con todas sus fuerzas y todo era aclamado con delirio, hasta aquello del cante ante un borreguito moribundo. La sensación era por un lado la de parecer que había perdido completamente el norte en una borrachera de gloria tan desmesurada como poco sincera. Ya no había vuelta atrás, ya se había hecho su hueco en el circo de las figuras, sin toro y sin figuras.

Pero si uno se encuentra con esta frase dicha por usted, no dude que la descarga producida sacuda todos los recuerdos de aficionado a los toros, al tiempo que se le abren los ojos de par en par, como si oyera a un gallo cantando: “Estaba cansado de torear retorcido”. Y que esto no lo dice cualquiera, repito, lo dice Alejandro Talavante, alguien a quien un día, o varios, se le vio torear con verdad y naturalidad, sólo forzado por intentar alcanzar mayor hondura en su toreo. Que la expresión torear retorcido no creo que sea gratuita, es la descripción que muchos aficionados hacían de su toreo más reciente. Es el reconocer que algo no estaba bien y la disposición para enmendar  el error y esto siempre es de valorar, una actitud que no daña en absoluto su imagen, todo lo contrario, la engrandece.

Quizá podríamos albergar alguna duda, pero si uno sigue leyendo sus declaraciones, estas se disipan como el humo:

“He estado buscando e investigando otros caminos ante el toro que quizá me ayudaban a triunfar con más facilidad, pero, sinceramente, ninguno me ha llenado. Porque aquí no sólo se trata de pegar pases, sino de pegarlos buenos.”

“El buen toreo es sensibilidad, naturalidad y entrega sincera. El abuso de la técnica y de los recursos fáciles te aleja de la pureza y de tus propias raíces. Y me he dado cuenta de que puedo transmitir más a la gente haciendo lo mismo, pero colocándome más derecho, más de frente y más cruzado con los toros".

Alguien podría tener la fea respuesta de “¿Lo ves, lo ves? Yo tenía razón”, Pero eso es caer en un mal gusto extremo, porque esto no va de tener razón o no, porque ni nadie la tiene, ni hay donde la fabriquen. Es más, estos dos párrafos ni los voy a comentar, es una reflexión del torero en la que se puede deducir que está dispuesto a cambiar el concepto de toreo de su última época. Don Alejandro, no sé si sabrá valorar usted mismo la dimensión de estas declaraciones, seguro que no y no por ignorancia, sino porque en estos casos, el menos impresionado es el protagonista del hecho. Ni tan siquiera diré que ha vuelto al camino de la verdad, aunque lo piense, simplemente ha decidido tomar un camino que a una parte de la afición le llena más, le llega como un rayo al corazón y se aleja de una forma de hacer más alejada de lo que aprendimos de niños. Creo además que si regresa a las maneras de sus inicios su torero ganará en belleza, profundidad, trasmisión y emoción. Pero ya le digo, esto es una opinión personal, que vale lo que cada uno quiera hacerla valer y punto.

Eso sí, lo mismo hay a quien pueda molestarle, porque claro, igual alguno se ve un poco al descubierto, aunque en este caso bastaría con subirse a este mismo carro. De golpe y porrazo ha convertido posibles tardes de San Isidro de tedio, aburrimiento y vulgaridad, en días marcados para ver si salta el duende del Toreo. Gracias por despertarnos de este sueño pesado y modorro, de esa rutina que tantas veces nos ha llevado a la plaza como el que camina hacia ninguna parte con rumbo fijo. No puedo dejar de alabar la intención que encierran estas declaraciones; ya lo sabe usted, en Madrid basta con notar que se quiere, para que su gente se entregue, es lo que tiene la plaza que dicen la más complicada del mundo, pero que con esa intención ya se siente atrapada. Podemos achacar cierta culpa a Curro Vázquez, torero venerado y siempre esperado en Las Ventas, pero cuidado, que este Curro Vázquez es el mismo que desnaturalizó a otro torero y que perdía las formas y el pudor en las mañanas corraleras, clamando por el mojicón desmochado y apartando de si el toro íntegro, el que realmente da la gloria. Tiempo al tiempo.


lunes, 2 de septiembre de 2013

Talacante da la nota

¿Se imaginan al "Chico de la Blusa" cantando "La hija de don Juan Alba" delante de uno de los que tuvo que matar en su vida de torero?
Como si estuviera interpretando la Hija del Regimiento, el artista extremeño ha dejado boquiabiertos a los señores de la tele de todos, a los que lo hemos visto después de llegar de Las Ventas y hasta a los que han mirado el calendario doce veces para ver si era 28 de diciembre. Creo que nadie negará que esto es la culminación expresiva de un artista; primero fue torero, después bailarín y ahora cantaor. ¿Qué podemos decir después de lo visto y escuchado? Nada, si hasta el toro parecía que se empequeñecía, mientras el se agrandaba, como si hubiera pegado el estirón de los 16 años. O igual es que el toro ya venía chiquito de fábrica.

Uno no ha tenido la suerte, qué digo, la gran suerte de ver la corrida televisada de este año en la tele pública de todos, para todos, como la Enseñanza y la Sanidad, que coincidencia. Por no haber contemplado la retransmisión, evitaré hacer juicios sobre lo que ha sido el espectáculo, cosa que tampoco habría hecho, precisamente por no haber estado en la plaza, pero lo del cante, a eso no me puedo resistir, entiéndanlo, si es que así se las ponían a Fernando VII; el portero en el suelo, los defensas con las piernas hechas un nudo, el balón parado en la línea, yo solito delante de él, un toquecito y gol, el gol que hace que mi equipo sea campeón de la Champiñón Ligui. Aunque sea de punterazo, tengo que darle a trillón. Si es que ya estoy esperando que saquen los grandes éxitos e Talacante, Talacante Duets o Talacante Unpludged.

Tengo que reconocerle que los tiene “cuadraos”, porque arrancarse de esa forma con lo que le podía caer, es tener el sentido del ridículo en el Monte de Piedad y no pensar jamás en desempeñarlo. Uno no es nadie para criticarlo, allá cada cual, pero hombre, me guardo mi derecho de opinar y de expresar las sensaciones que me producen el ver a un señor vestido de torero soltarse a cantar delante de un toro, por mucha pinta de novillo moribundo que tuviera el Zalduendo. No voy a decir que sea una falta de respeto al animal, al vestido de torero, a la Fiesta y todo aficionado que aún cree que esto es un rito, una tradición preñada de valores y con una historia grandiosa jalonada con la sangre de muchos toreros. Me gustaría saber que entiende don Alejandro Talavante que es el toreo, pero de lo que sí que estoy seguro es que no comparto su opinión. Y esto en el mejor de los casos, porque si coincidimos y hace lo que hace, entonces lo que se desplomaría de repente es mi concepto de él como matador de toros.

Puede que un servidor esté exagerando y cargando demasiado las tintas, no digo yo que no, pero también puede ocurrir que esta sea la gota que colma el vaso y el respeto y la mofa han rebosado por los bordes. Se cree que uno se puede anunciar con seis toros cuando le venga en gana, como para satisfacer un capricho. Que una encerrona es simplemente ampliar las posibilidades de cortar dos orejas y que te saquen a hombros, después de haber elegido con mimo el ganado, aunque el ganadero quede en evidencia echando un encierro infame, y me refiero exclusivamente a lo de Victorino en Madrid; no se puede permitir que vaya dejando pasar los toros a ver cuál se adapta a la faena tipo y no al contrario, darle a cada uno la lidia que precise, demostrando la amplitud de su tauromaquia. Pero no, eso sólo se lo he visto hacer a uno de Madrid, en Madrid el dos de mayo de hace unos años. Tras este fracaso como torero y como figura, volvió otro día de claveleo y entonces sí, entonces si le pudo cortar los despojos a un novillo, y esto lo afirmo, porque sí que estaba en la plaza. Le sacudió mantazos para ir pasando, pero logró que se lo llevaran por la Puerta de Madrid, en la más chapucera salida a cuestas, que no a hombros, que se recuerda, que más bien parecía el Santo Entierro, con todos mis respetos a la imagen Santa.

Y ahora se nos pone a cantar. Don Alejandro Talavante, ¿usted ha entendido algo de lo que es el toro y el toreo? Si lo ha entendido, ¿se cree por encima del bien y del mal para hacer en el ruedo lo que le dé la gana? Usted va vestido de torero y debe ofrecer ese respeto que tanto exige usted y sus compañeros de troupe para si mismos. ¿No tienen bastante con ser los enterradores de esto que encima lo ridiculizan y lo frivolizan, consiguiendo que esa imagen suya dando el cante aparezca en todos los noticiarios? Esa es la imagen que damos del toreo a quienes tanto se menean para hacerlo desaparecer. Un tío que se está jugando la vida, como tantas veces repiten ustedes, se arranca como si estuviera en una juerga con sus amigotes, hasta arriba de vinazo. Ese es el miedo que le inspiraba la Zalduendada, ese era el temor a la responsabilidad y para eso queremos la tele en directo, para que todo el país y todo el mundo taurino y puede que no taurino, vean lo tranquilo que está delante de un toro. Porque habrá quien no distinga que es un novillo, sobretodo los antitaurinos, esos que todo lo que es negro y con cuernos es un toro, y lo mismo llegan a la conclusión más deseada, el toro es inofensivo y no merece ser sacrificado en una plaza de toros. Que el aficionado sabe que hasta esa caricatura de toro puede hacer mucho daño, pero los que quieren acabar con esto no lo saben.


Don Alejandro Talavante, por favor, vamos a querer un poco más a esto que se nos está yendo por el desagüe, un poco más de afición, algo más de cabeza y midamos las consecuencias que pueden tener las cosas que se hacen delante de un toro, ya sea cinqueño o anovillado. Que mire usted si soy comprensivo, que eso del cante igual se lo admito después de haber dado una lidia ejemplar a un toro de Escolar o Cuadri, por citar dos nombres, después de haber toreado primorosamente con el capote y la muleta y tras una estocada en todo lo alto, y antes de que arrastraran a un toro bravo, que le dedicara un cante de esos que parece que tanto le gustan; pero no creo que se dé el caso, primero porque a estos hierros usted no los quiere ni en los cromos de los bollycaos y segundo, porque después de verse las caras con un mozo de esos no queda saliva en la boca ni para decir amén. Amén.

viernes, 15 de marzo de 2013

Pa’ chulo yo y pa’ pegarse, mis colegas

Hubo toreros que sabían lo que era mandar y no el ser caprichosos



Eso debe pensar don Alejandro Talavante, que a “echao pa’lante” no le gana nadie y si hace falta, aunque uno es buena persona, se revienta la final de copa del 17 de mayo. Si como mucho sólo se cubre menos de la mitad del aforo de Chamartín, pues se siente, pero es que ese día torea el extremeño en Madrid. Y además no puede ser otro día, porque el maestro tiene otros compromisos que satisfacer y no puede estar atento a esas cosas. ¿qué se le va a hacer? Mira que decidir jugar este año también la final de la Copa del Rey, y además en Madrid y además en ese día. No habrá días en todo el calendario. Y lopeor es que los futboleros no se han puesto en contacto con Alejandro para saber si le venía bien o no. Que a él también le joroba por su amigo Sergio Ramos, que no podrá estar en su encerrona, aunque si el maestro tiene unas palabras con don Mou, igual accede que que el defensa empiece el partido un ratito después que los demás. Enseguida se pone al día, se pega unas carreras por la banda, le suelta tres codazos y cinco patadas a los de Aleti y luego ya casi puede ir al ritmo de los demás.

Si es que si queremos, todo tiene solución. Tampoco creo que sea tanto el trastorno, pero en este país, si se trata de buscarle tres pies al gato, nos las pintamos solos. Que vaya por delante, que no pienso yo que se vaya a llegar a esos extremos, porque igual los señores de Taurodelta quieren ir ese día al fútbol y entre que se acaba la corrida, barren, recogen las almohadillas, hacen caja y les preparan la comida de los toros para el día siguiente, te pones en las 9.15; coges el coche, lo tienes que aparcar, que si preparas el bocata, buscas el sitio, te instalas, saludas y te quieres centrar, se te ha pasado el primer tiempo y a nada que se te tuerza un semáforo que tarde más de la cuenta, llegas a cuando entregan la copa. Yo espero que en esa fecha haya una novillada, puede que hasta una de caballos, que en estos casos se puede delegar en algún propio eso de recoger, que no es lo mismo que cuando viene don Victorino a Madrid.

Ahora sí, realmente don Alejandro se cree con tanto tirón como para quitarle público al fútbol. ¿No se le pasa por la cabeza que arrastrado el tercer toro se le evapore media plaza camino de la tele? Que no sería la primera vez, aparte que la gente va con otro ánimo a la plaza, que sí, que van a los toros, pero se pasan la tarde con un ojo en el reloj, otro en ver las alineaciones y los dos en saber si hay mucho tráfico, para adelantar la partida. Qué hay gente para todo, pero hombre, los del Aleti precisamente no es que estemos demasiado habituados a esto de las finales, que es que no nos acostumbraremos nunca, a pesar de todas las que llevamos en los últimos años y el Madrid… El Madrid también se la toma muy en serio.

Pero algunos todavía ven el fútbol como el enemigo eterno, ese mal secular que el maligno puso en el camino de la bendita Fiesta de los Toros. Es necesario elegir, o Toros o el balón, cómo hablan despectivamente. Que no es que no les guste el fútbol, que es algo dentro de lo probable, es que lo mandarían a la hoguera por el daño que hace a la Tauromaquia. Vamos, que con esa inquina al deporte, me dan ganas de montar una ILP a favor del fútbol, aunque no creo que lo necesite, porque éste está avalado por millones de seguidores, por medios de comunicación que se sustentan de sus noticias, por las incontables cantidades de dinero que mueven, por el poder anestésico que es para olvidar los muchos problemas que vivimos, eso que se llama “La qué está cayendo”. Pero estos integristas taurinos a las primeras de cambio se han liado la manta a la cabeza han empuñado el alfanje y allá que se han ido a apiolar futboleros. Ya los hay que han querido convertir esta posible coincidencia en una cruzada. Así se verá de verdad quién es aficionado y quien no. ¡Halaaaa! ¡Frena Manolo! Si no te piso. Qué tendrá que ver una cosa con otra, lo que hacen algunos para jalear al maestro, a los taurinos o a los que manejan esto de los toros. Si hasta José Tomás se quedará en casa para ver al Aleti. Cómo si nunca hubiera habido toreros futboleros. Sánchez Mejías con su Betis, Juanito Belmonte que fue directivo del Aleti, sin contar los futboleros que han sido ganaderos, empresarios o fieles a la Fiesta. Pero si se trata de doblar el espinazo ante el maestro, se echa por tierra al mismísimo Guerrita.

Parecerá que esto es un hecho menor, una coincidencia inevitable, pero la cosa tiene más enjundia de lo que uno se imagina, o al menos eso creo yo. Don Alejandro ha elegido ese día, porque tiene otros compromisos, que ya le vale. Si fuera pianista y tuviera concierto en el Royal Albert Hall, pues tiene su pase, pero da la casualidad de que es torero, mire usted. Y le contratan para la plaza de Madrid, la que dicen que es la primera del Mundo y el señorito dice que tienes cosas que hacer. ¡Vaya, vaya! Eso es estar concienciado y ser responsable. Es cómo si a un señor le dan el Nobel de Literatura, le citan para ir a recoger el premio en Estocolmo y dice que si le pueden adelantar la ceremonia once días, que es que le van a acuchillar el parqué y no puede ir. Si al menos fuera que se le casara un hijo, pero lo del acuchillamiento. Pues eso, Talavante debe tener hora con el cardiólogo y ya se sabe, que meses esperando para la cita, para que luego la pierdas por una bobada de seis Victorinos para ti sólo en Madrid. ¡Venga ya!

Uno que si tiene otro compromiso, otros que si se resiente la taquilla, por si queda en entredicho el orgullo taurino ante el poder de la pelotita, pero nadie se ha parado a pensar en el aficionado, ese que a veces, además de apasionarse por el toreo, siente sus colores como parte de su ser. Incluso los hay abonados a los toros y al Aleti; lo que no sé es cuando disfruta esta pobre gente, igual cuando conseguimos un nuevo aficionado a los toros o un nuevo rojiblanco. Pero a lo que iba, nadie se plantea el parecer del público que no querría perderse ninguno de los dos acontecimientos. es la eterna cantinela de siempre, yo me lo guiso, yo me lo como, exijo y decido y el que paga, pues que se calle, a ver si ahora además nos vamos a interesar también por él. Hasta ahí podíamos llegar. Y que nadie se me envalentone ni se ponga chulito, que ya saben, “pa’ chulo yo y pa’ pegarse, mis colegas”.

martes, 14 de abril de 2009

La gesta de Talavante




El domingo pudimos asistir a lo que los taurinos de ahora llaman una "gesta" o lo que otros denominan "encerrona", y que sirve para que los que no distinguen un burro de un caballo de picar lo repitan una y otra vez; "¿qué tal la "encerrona?¿estuviste en la encerrona?". Pues a estas dos preguntas yo respondo: mal y sí. Mal porque no creo que Alejandro Talavante sea torero para seis toros, él solito. Realmente no creo que haya ahora mismo ningún matador que pueda lidiar, torear y matar a estoque seis toros. Hoy en día esto es sinónimo de a ver si de entre todos sale uno o dos y araño dos orejitas, salgo por la Puerta Grande y a funcionar. No sé lo que será para otros pero, para mí, una corrida de seis toros para un matador supone que éste sepa enfrentarse al toro bueno, malo, regular y al indiferente, dándole a cada uno lo que necesita, con variedad en las suertes, conocimiento de la lidia y ganas, muchas ganas.

De todo esto creo que Talavante se dejó casi todo en el hotel, y es una lástima, la verdad. Recuerdo aquel novillero que un día llegó a Madrid, montó la muleta y se puso a torear como si nada, pero con mucha verdad. Y esto que podía parecer un espejismo, lo repitió otra vez, ya de matador de alternativa, y demostró cómo se torea y que el camino que había elegido era el más duro, pero también el más puro. Pero está claro que ha cambiado de rumbo y ha optado por la autopista, aunque no sepa dónde le llevará.

El domingo pasado tuve la sensación de ver un torero acabado, aunque no me gustaría pensar eso. Parecía que lo mejor que podría hacer es apartarse durante uno o dos años, pensárselo, recapacitar y ver los vídeos suyos, no tiene que irse más lejos, y darse cuenta de lo que es capaz de hacer con una muleta y un capote en las manos. Porque ese toreo con marcha atrás no es el que hemos visto otras veces, ni esa forma de tirarse a matar con el freno de mano echado. Y no es porque tuviera delante una corrida infame a la que no se pudiera meter mano por ningún sitio. Aunque no fueron peritas en dulce, si que fueron toros para poder hacer bastante más, justitos de todo, de tipo, de fuerza, de picante, incluso algunos pasaban la línea esa de "justitos". El único que no estaba por ayudar era el viento, que sí fastidió lo suyo, pero no sirve como excusa. Y los que tampoco estaban para fiestas eran los miembros de la extensa cuadrilla, ni picadores, ni banderilleros y si se me apura, ni el que lleva el botijo.

Fuimos con ilusión y volvimos, yo particularmente, acordándonos del chico aquel que una tarde de seis toros empezó con el primero su lección de tauromaquia y acabó con el último; toreando bien a los buenos, lidiando mejor a los regulares y pudiendo a aquel manso "pregonao" al que le dió una lidia de libro y además contó con unas cuadrillas que no querían quedar fuera de la foto, colaborando a convertir una "gesta" o una "encerrona" en una verdadera tarde de toros, la de Joselito el dos de mayo y punto.