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| ¿Les parece innecesario el fin fundamental del rito? |
El señor Lorca nos ha sorprendido en estos días con eso de
que mantuvo una conversación con un dirigente del PSOE de Andalucía en la que
le revelaba que estaban viendo cómo se podía eliminar de la Fiesta de los Toros
la sangre innecesaria. Quizá podrían explicarnos exhaustivamente este nuevo
concepto o quizá no, mire señor Lorca y señor político anónimo, evítense el
trabajo, porque igual empeoran las cosas. Cómo ocurre en muchas circunstancias
de la vida, no me lo expliquen, porque va a ser mucho peor. Hagan lo que les dé
la real gana, si quieren acaben con los Toros, prohíban, la suerte de varas, el
tercio de banderillas, la suerte suprema, la puntilla y el rabo de toro
encebollado si les viene en gana, pero no me den razones, casi prefiero que me
digan que lo hacen por sus santos, que no que me tomen por tonto y que esperen
que me trague una rueda de molino del tamaño de centro comercial con sus cines,
su híper, mil tiendas y parking para todo Houston.
Nos cuenta el señor Lorca que el alma bondadosa del señor
político de la Junta de nombre aún desconocido, no sabe cómo explicarles a sus
hijos como en un espectáculo con raíces culturales, medioambientales y tralarí,
tralará, se da muerte a un animal. Pero, ¿habrá sido capaz él mismo de entender
todo esto? ¿Entenderá lo qué es el toro? ¿Entenderá lo qué es la Fiesta? ¿O
quizá anda enredado en otras cuestiones que nada tienen que ver con el toro? Y
lo que me extraña es que el señor Lorca, al que no hace mucho le agradecíamos
todos su postura valiente, aunque siempre estuviéramos expectantes no se fuera
a producir alguna de sus espantadas ya conocidas, véase el caso, lo que me
sorprende es que se preste a ser el correveidile del señor político de la Junta
de nombre desconocido, para soltarnos esta píldora de modernismo taurino
militante, empeñados en mezclar el agua y el aceite, para que los fans del agua
y del aceite estén contentos y que ninguno quede por encima del otro. Que lo
mismo uno está equivocado y el único fin de todo esto es que no se enfaden los
votantes y hacer méritos para que le voten por un lado los de la etiqueta de
progresistas antitaurinos y por otro los que la llevan de menos progresistas y
taurinos. ¡Ufff! Simplificando tanto, igual se le escapan entre los dedos otros
muchos votos de izquierdistas aficionados a los toros o derechones antitaurinos
o izquierdistas y conservadores a los que ni les va ni les viene. Mira que nos
creen simples, tontos y manipulables.
Que resulta que el señor político de la Junta de nombre aún
desconocido dice que se necesita hacer pedagogía, que se tienen que producir
cambios para responder a los enemigos de la fiesta, pero sin perder la esencia
de la Fiesta, eliminando la sangre innecesaria, porque no es un espectáculo
agradable para nadie. Que no digo yo que no tenga razón en esto último, pero
primero, si torpedeamos el barco en la línea de flotación, la nave se hunde; se
podrán montar todas las comisiones que queramos para estudiar el caso y votar
las resoluciones acordadas, se puede luego pasar a un Congreso General, que lo
voten los ciudadanos, que se pase a la firma del Subsecretario, que lo apruebe
el Consejero de la Junta, pero el paquebote se va al fondo, ¿por qué? Porque si
se tocan los fundamentos de tal forma que dejen de ser tales, entonces puede
que tengamos un camión de quince ejes, muy bonito, con una aerodinámica
espléndida, pero en el mar se nos hunde, no aguanta, porque deja de ser un
barco.
Quizá. señor político de la Junta de nombre aún desconocido,
sería mejor que los que no valen, los que no atinan con una espada, un
descabello, las banderillas o el palo de picar, no una tarde, sino todas, se
vayan a su casa, que el aficionado les censurara su falta de pericia, que los
empresarios no les contrataran y que sus colegas, los señores políticos de la
Junta de nombre aún desconocido, no les allanaran el camino legislando para
proteger a los mediocres, que no prevaleciera ese buenismo envenenado imperante
y que de una vez se impusiera el rigor y la lógica. Que yo entiendo que en su
partido tienen marcado a fuego eso de querer agradar con una mano a Dios y con
otra al diablo, pero a veces, casi siempre, esto no es posible. Que el que no
quiera entender los toros, el que no los admita, no lo hará nunca y así ha sido
siempre. Que lo que usted propone es una danza macabra, amanerada y sin
sentido, porque en ese caso, aunque no asomara la sangre, la sensación de abuso
de un animalito iba a ser aún mayor que la de un toro de lidia, un toro
íntegro, podría transmitir al sangrar por el morrillo después de levantar al
caballo en vilo mientras el señor de arriba se agarra unas veces al palo y
otras al aire para no medir el suelo con los lomos. Que con sangre o sin ella,
como el toro dé pena no hay nada que hacer y ese es el problema de ahora mismo,
que el torillo da lástima y por ahí esto se nos empieza a escapar por el
desagüe. Que esto de los toros solo tiene una vía y dos salidas. Basta con
enseñarlo tal y cómo es, lo más íntegro, puro y sin contaminaciones externas que
se pueda, sin pretender agradar a figuritas o taurinos con intereses
desconocidos, como su nombre, y a partir de ahí, o se entiende y se ama o no se
comprenderá jamás y se odiará, precisamente por eso, por algo tan comprensible
como el que se mata a un animal en el ruedo y cómo me decía cuándo yo era niño
el que me enseñó todo esto, eso es algo que la gente no puede asimilar y hay
que entenderlo.
Pero señor político de la Junta de nombre aún desconocido, y
también a su vocero, el señor Lorca, que empezamos con que no haya sangre,
luego con que se falta al respeto burlando a un animal con un trapo y acabamos
echando de la cabalgata de reyes a las ocas, porque se considera maltrato
animal. Que si los toros no les parecen bien, pues legisles y prohíbanlos, pero
díganlo claramente, que todos los ciudadanos sepamos lo que votamos en cada
caso, por una vez cojan el toro por los cuernos, que ya está bien de usar el
Toreo como una puta en la que descargamos nuestras más bajas pasiones y luego
ni la saludamos por la calle, que ya estamos hartos de tanta memez y tanto
señor político de la Junta de nombre aún desconocido y si usted se ve con
capacidad, por favor, explíquenos de una santa vez, previa publicación de su
identidad, a no ser que quiera que le identifiquemos como el Zorro o el
Guerrero del Antifaz, estos dos conceptos: ¿Sangre innecesaria? ¿De qué nos
avergonzamos?
Enlace programa Tendido de Sol del 8 de enero de 2017:
