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lunes, 3 de febrero de 2014

Joselito. Un garbanzo no hace un cocido

La esperanza y la ilusión del aficionado merodean entre las sombras, sin que dé la impresión de que vayan a encontrar la luz


Que necesitados estamos los aficionados a los Toros, buscamos y buscamos ese clavo ardiendo al que agarrarnos para mantener viva nuestra afición. Nos dan unas gotitas de agua y ya nos pensamos que podremos cruzar el desierto bajo ese sol de justicia que nos aplasta desde hace tiempo. Unos nos califican de pesimistas, derrotistas, negativistas y hasta de antitaurinos, pero no creo que haya mayor muestra de afición incondicional que la actitud que viene mostrando tanto defraudado desde hace ya demasiadas temporadas, demasiadas ferias y demasiadas tardes de toros en las que se creía comprar la felicidad cuando se sacaba una entrada para la corrida. Miramos al cielo esperando una señal divina y buscamos el maná en forma de corrida con ganaderías no comerciales, con la eterna reaparición siempre frustrada de José Tomás y ahora con esa aparición que se anuncia de Joselito. ¿Reaparición? Sí, pero parece que va a ser más efímera que el vuelo de un cometa.

Leo el entusiasmo, la alegría y la esperanza que produce esta noticia. Algunos ven en ella la salvación de la temporada, la salvación de una temporada que nos hará continuar manteniendo viva esta flor que casi se ha quedado sin pétalos. Será en Francia, pero da igual, como si fuera en Alaska, es lo mismo, lo único que les vale es que volverá Joselito. Quizá esperen que el maestro del barrio de Las Ventas saboree el veneno del toreo otra vez y se enganche al traje de luces. No sé, uno no quiere pensar en lo utópico, porque luego la desilusión se digiere mal, muy mal. Ni con todas las sales de frutas del mundo se puede asimilar el que el maestro no quiera visitar tu plaza vestido de torero. Joselito ha afirmado muchas veces que nanay, que no vuelve ni aunque la otra opción fuera posar ante un pelotón de fusilamiento. Se ha tildado a si mismo de cobarde, de cobardón, de no tener valor para ponerse ante el toro y tal y como se las gasta el señor Arroyo, yo le creo a pies juntillas. Pero también es una persona que le da mil y una vueltas a la cabeza y los razonamientos pueden hacerle cambiar de opinión. Pero no es esta la cuestión de fondo, el asunto está en que, ¿cómo estará el panorama para que nuestra ilusión sea la vuelta de Joselito una tarde o la más que improbable presencia de José Tomás haciendo una temporada completa? Muchos afirman que sí, que José Tomás toreará en todas las plazas importantes, que ya tiene preparadas y vistas tal y cual corridas para volver a Madrid, que ya ha decidido a quien donará los altos emolumentos que cobre en sus actuaciones, pero el hacer cábalas es gratis y cada uno puede elucubrar lo que más le satisfaga.

No hay figuras que nos encandilen, no hay carteles que nos ilusionen y casi ya ni esperamos darnos de cara con el Toreo de siempre, el clásico, el que nunca pasa de moda, el eterno, porque eso es el clasicismo. Por el contrario, lo que hoy es moderno, igual mañana pasa de moda, o incluso no llega a estar de moda. Este menú que nos presentan nos tiene que gustar por decreto y debemos manifestar nuestra adhesión incondicional, bajo pena de tortura perpetua ante faenas plenas de monotonía a un animalito dócil, con apariencia de toro, pero que dista mucho del toro. Y a golpe de dádivas y regalías, los cronistas oficiales del régimen se deshacen en halagos fatuos e imprecisos, que lo mismo se podrían aplicar a un torero, que al pregonero de Castuera. No hablan de toros, no hablan de toreo, hablan de otras cosas que si interesan a alguien no es al aficionado, al que por otra parte desprecian y pretenden arrinconar y exiliar al retiro de su casa y que si quiere, que colme su afición releyendo los libros que cuentan los hechos de aquellos a los que un día vieron hacer el Toreo, aquellos que pudieron al toro y que ponen en evidencia a estos caballeros asalta plazas.


Amenazan con no actuar en una gran feria, de una gran plaza y con una gran afición y se encuentran que el aficionado no sólo no lamenta estas cinco ausencias, sino que las celebra y casi saca a los santos en andas pidiendo porque no aparezcan por la Maestranza. Vivir para ver. Hace años se postraban ante su santo Romero, le rogaban por que se apareciera desplegando el lienzo de su arte con el capote, se flagelaban por un kikirikí y entregaban su alma a la fe currista por una natural y el de pecho. ¿Nadie se ha parado a pensar la cusa de estas diferencias entre unas y otras actitudes? Pues quizá sería bueno un pequeño análisis. Eso sí, no dudan en echarnos en cara que vivimos anclados en el pasado y que nos negamos a la modernidad. Pero esto no es así, esto es una falacia y una interpretación interesada de los hechos. El aficionado no se agarra al pasado nostálgicamente, lo hace a la grandeza que vivió y que hace tiempo que no ve, al toro y al toreo puro y a cada segundo que pase, sí, estará más en el pasado, pero bulle como un volcán en las cabezas. Lastimosamente, ese aficionado se tiene que ir agarrando a clavos ardiendo, pero vuelvan José Tomás, nos echen una de Cuadri o Escolar o reaparezca Joselito, como dicen en mi pueblo, “Un garbanzo no hace un cocido”.

jueves, 5 de abril de 2012

Las palabras de un torero


Quien se haya pasado dos veces o más por este blog, aparte de ser muy buena gente, se habrá dado cuenta de que normalmente cuento mis cosas, cosas que me han pasado, que he oído o que he visto en el ruedo; así como mi reticencia a opinar de lo que no he visto en el ruedo y menos si es a través de la televisión, y que de lo que leo o escucho hago mi propia interpretación, sin encomendarme ni a Dios ni al Diablo. Pues hoy voy a romper esta Costumbre y me voy a limitar a hacer un corta y pega en toda regla. Ya dirán, ¡vaya jeta el menda este! No, yo me explico. Hace tiempo leí unas declaraciones de Joselito, ahora tan de moda por el nuevo libro, en el que según oigo, lo más destacado fue su convivencia con la droga. Creo que estas declaraciones tienen mucha sustancia y que cada uno debe saborearlas tomándose el tiempo que considere necesario, sin que el que le atiende le esté repitiendo lo bien que está ese plato y con el mimo que se ha preparado.
Bien, pues aquí me despido y cedo la palabra a José Miguel Arroyo, “Joselito”, siempre tan personal y tan peculiar en sus afirmaciones:
"Los toreros tenemos dos huevos vestidos de luces y luego, al salir a la calle, somos unos mierdas" (revista Jot Down)
"Porque cuando nos vestimos de toreros, tenemos dos huevos. Cuando nos quitamos el vestido, ya sólo tenemos uno. En el umbral de la habitación del hotel ya no nos quedan y al salir a la calle somos unos mierdas. Así nos ha ido"
"Lo digo yo que me he pegado con todo el mundo defendiendo lo que consideraba que era mío y de todos. Por defender que los derechos de televisión de mi figura son míos, me quedé fuera de varias ferias. Oiga: los derechos de imagen que genera mi imagen son míos. Nuestro mundo es del siglo pasado. Y aún hay quien discute lo que hace José Tomás o lo que pretenden otros toreros... Lo que no es de recibo es que si alguien quiere televisarme, en lugar de hablar conmigo cierren el acuerdo con el empresario que organiza esa corrida... ¡Qué yo me he enterado de que me televisaban una feria viendo la tele! Es insultante. No estoy en contra de la televisión, pero sí de la masificación y del sistema actual de contratación" (sobre los toreros revista Jot Down)
"Televisando los grandes eventos, tres figuras del torero, plazas y ferias importantes. De las que gusten a los aficionados y de las que puedan atraer gente nueva. Ahora se televisan ferias enteras cuyos contratos se firman sin saber ni quién torea; hay unos muermos impresentables. Hay veces que pongo la tele para ver una corrida y no ha salido el primer toro y estoy durmiendo" (revista Jot Down)
"Sólo los toros descastados y machacados en varas permiten el toreo encimista y el tercio de pase...No se puede hablar seriamente de toreros sin dejar sentado que citar en corto y con la muleta retrasada es una trampa porque lo difícil es dejarse ver del toro, darle sitio en la arrancada y luego templarlo y someterlo hasta vaciar el pase. Eso es lo arriesgado y lo importante. Cuando el toro viene arrancado desde lejos tiene mucho mas peligro que citándolo dándole con los muslos en los pitones (...) Estoy harto de escuchar a los viejos toreros que lo mas importante es la colocación antes de empezar el muletazo (...) Todos decían lo mismo: "Si te colocas bien mandas en el toro y rematas bien el pase para quedarte otra vez colocado. Si te colocas mal, el que manda es el toro y al terminar el pase quedas descolocado".
La forma correcta de de citar es colocarte enfrente de la mitad del testuz y de la penca del rabo, de forma que haya una línea recta entre la cadera del torero (o el medio pecho) y el espinazo del toro. Una vez afirmado en ese terreno se adelanta la muleta y se espera que el toro llegue a la muleta. Sólo entonces, ni antes ni después, se adelanta la pierna para torear en curva. AL terminar el pase hay que ganar otro paso para quedar otra vez colocado enfrente del testuz. Así de sencillo y así de fácil... Los últimos que han hecho esto fueron Antoñete y Rincón (...)
Mientras Antoñete y Rincón hacían estas cosas tan sencillas y tan verdaderas, una falsa generación de figuras jóvenes inventaron el citar al hilo del pitón o, para colmo de la mentira, con la muleta y la pierna retrasadas (...)
Como ya se había inventado el medio toro de la media casta y desfallecido en la muleta por los tremendos puyazos traseros o el pico de la muleta, este toreo de truco valía para sostener al toro en pie y sacarle la media arrancada que le permitían su falta de fuerza y de casta (...) después de toda esta farsa llegó el delirio del "tomasismo", donde un público impresionable creyó que torear era dar un muñecazo dejándose enganchar la muleta constantemente. Creyeron que torear era hacer el poste y la rigidez vertical.
Y ahora, que cada uno saque sus conclusiones y que decida en qué tiene razón Joselito, si es que la tiene en algo, o en qué se equivoca, si es que lo hace.

PD de 9 de abril: Acabo de recibir un correo de José Morente del blog "La razón incorpórea" en el que me aclara que las declaraciones que no corresponden a Jot Down, son de don Alfonso Navalón. Él al principio receló de que esto lo pudiera decir un torero, se puso a investigar el origen y al final ha dado con ello. Yo le agradezco este celo y esta colaboración que ha hecho a este blog. No obstante, para quien quiera abundar en el tema, dejo aquí el enlace que el propio José me ha facilitado http://www.alfonsonavalon.com/paginas/ultimas%20cronicas/299.htm