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jueves, 6 de marzo de 2025

Fuego amigo, cuerpo a tierra, que vienen los nuestros

¿Dónde están los que dicen defenderme? Pues que no me defiendan más, que me hunden.


ya no se está seguro en ninguna parte. Que uno empieza refugiándose allí dónde mejor puede para que no le lleguen los embates de los antis y cuando más a gustito estás, calentito, bien pertrechado de todo lo necesario, sin que se vislumbren amenazas en el horizonte, ¡catapum chimpún ratatatapum! Resulta que los taurinos lanzan una andanada que haría tambalearse las tauromaquias de Pepe Hillo, Paquiro y toda la teorización sobre el toreo de Domingo Ortega, Joselito y el mismísimo Licenciado de Falces. Que dirán que no es para tanto, pero, ¿ustedes han escuchado leer a Miguel Martín en la Asamblea de Madrid? Y digo leer, porque llamar a eso comparecencia sería faltar al respeto a la dignidad de la institución. Que el caballero, recién investido máximo responsable de los Toros en la Comunidad de Madrid, se presentó a... no me pregunten a qué, pero sí les puede responder a lo que fue ese debut, como él mismo llama a su presencia ¡Válgame el cielo! Vestido como para servir una boda, impoluto, más elegante que el maitre del Savoy, esperó a portagayola la pregunta del representante de la oposición. Que algunos esperarían algo de vigor en la formulación, pero no, como buenos taurinos, salió su señoría con una embestida pastueña, rebosando nobleza, metiendo la cabeza sin un amago de derrote. Que tanto entusiasmo solo es comparable al recibimiento a la suegra un domingo a la hora de comer. Pero ya lanzada la primera pregunta, allí que sacó el señor Martín un legajo y empezó a leer lo que no sabemos quién escribió. Que le preguntaron por la teoría de la relatividad, pues él soltó la receta del arroz con almejas; que si la conquista del Perú, pues ahí iba cómo quitar las manchas que más resisten en el lavado en frío. Un despropósito absoluto. Eso sí, leyendo con un convencimiento, que solo le faltaba silabear como los niños al hacer sus primeras letras ¿Y este es el mejor candidato para defender y representar los Toros en una Comunidad en la que se encuentra la que llaman la primera plaza del mundo? Que no sé si podría habérsele ocurrido a un anti un ataque mejor. Que da para reírse, pero risas de esas histéricas como cuando te mueres de miedo, cuando te ves acorralado por una jauría de lobos o si en un callejón sin salida te rodean los ultras del equipo enemigo mientras luces tus colores del alma.

Pero, ¡quién ha decidido nombrar a este señor? ¿El enemigo? Que no sé si alguien se habrá entrevistado con él, pero si lo han hecho, sobran el entrevistado y el entrevistador. Que tanto que se habla de meritocracia, que digan que es lo que ha hecho que este caballero alcanza semejante púlpito del Toreo. De verdad, ¿no había nadie más? Aunque igual si empieza alguien a recitar méritos, lo mismo nos íbamos a sorprender, o más bien a escandalizarnos, porque sorprender, ya no nos sorprende nada. Que en todo un partido con miles de afiliados, seguro que con muy buenos aficionados a los Toros, con cabeza, sensatos y sobre todo con conocimientos y con verbo más que fluido para defender este legado, ¿solo han encontrado a este señor? A mí no me digan, pero no han buscado bien. Que es que parece que han puesto al primero que pasaba por allí, quizá porque los que le han puesto son los primeros que no le dan importancia ni al cargo, ni a lo que este representa, ni valoran la labor que tiene por delante, que va a ser mucho más exigente que lo que fue el preguntador de la oposición en la Asamblea de Madrid. Y luego me dicen que si los de tal tendencia o tales siglas van en contra de la Fiesta. Pero, de verdad, ¿creen que esos pueden superar al señor Martín? Que se lo ha puesto muy difícil, que esto no se supera así de cualquier modo. Que visto lo visto, ya me veo la feria del bricolaje en el Batán, Expo Mueble en las Ventas... ¡Ah! Perdón, perdón, que lo del mueble ya está. Si es que va a ser verdad que cuando estos se ponen a dinamitar la Tauromaquia, cómo ellos dicen ampulosamente, no hay quién les siga el paso.

Pero lo peor es que esta mediocridad, esta vulgaridad está instalada en todos los ámbitos, en los de los despachos, como queda evidenciado, en los que crían toros, los que se visten de luces, la prensa, los públicos que van a hacer botellón en las plazas, en las peñas en las que lo que más preocupa es que vaya el figura para tenerle cerquita y que les firme... porque firmar sí saben, ¿no? Que lo que llevamos diciendo hace tiempo, que dejen de defender esto, porque está que ya no sabemos si va a aguantar una defensa más o si ya reventará de una vez por todas. Que sí, que mucha pose, muchas palabras repetidas como mantras, aunque no sepan lo que significa, que me recuerdan a las señoras que rezaban el rosario en latín y no sabían que Stella matutina nada tenía que ver con “tela pa cortinas” Y les digan lo que les digan, aunque les cuenten que es fuego amigo, cuerpo a tierra, que vienen los nuestros.

Enlace programa Tendido de Sol Hablemos de Toros:

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miércoles, 23 de marzo de 2022

Cambalaches a la madrileña

Si no hay temporada en Madrid por la ineptitud de la administración competente, ¿habrá huelgas, manifestaciones, paseos de indignados o se le echará la culpa al maestro armero?


De todos es sabido que lo madrileño es genuino y que no necesitamos, aquí en el foro, importar nada de fuera, que las cosas aquí son a la madrileña; el bocata de calamares, con calamares del Manzanares, por supuesto, el chotis, nacido en Viena, que por un tiempo fue un barrio de Madrid, el mantón de Manila, que seguro que se inventó en aquellas famosas cafeterías de los sesenta y setenta, mientras unas señoras tomaban su tostadita y su bañera de café o el chocolate con  churros, con chocolate de las plantaciones chocolateras del Parque del Oeste. Que no, que no necesitamos nada de fuera para ser tan genuinos como somos. Y como somos muy madrileños, aquí también sabemos de cambalaches, pero a la madrileña, y si no, ¿cómo me explican lo de los pliegos para la plaza de las Ventas?

Que empezamos y es un no parar. Que ya empezó a sonar raro que cuando allá en el paleolítico taurino postpandemia se convocó el concurso, en el pliego se hablaba de que el adjudicatario empezaría a operar a partir de la primera decena de junio ¿Cómoooo? Justo en mitad de la temporada y justo casi al día siguiente de la conclusión de San Isidro, feria también mu madrileña. Y el personal se preguntaba que cómo era eso, que no se entendía, aunque seguro que estos no eran ni madrileños, si acaso, de algún barrio periférico que no entienden eso de “a la madrileña”. Que uno, que igual no entiende de esta forma de vivir la vida, ya pensó que igual eso de que Madrid era plaza de temporada iba a ser verdad, era, que ya no es, pero bueno, tampoco quiero yo perturbar a las mentes madrileñas con mis ideas periféricas.

Y nada, que se montó la feria de San Isidro, aunque no sé si muy a la madrileña o más bien con baremos propios de otras tierras. Una feria preparada para el triunfalismo, que igual muy del foro, esto no es, pero bueno, también puede ser que en una bocacalle de Alcalá esto sea lo que pita. El señor Abellán sacando pecho, como si él fuera el padre de la criatura, sacando pecho por todo, sacando pecho por haber reunido a los aficionados y haberles contado el pliego, cuando ya estaba todo cerrado y con un “esto es lo que hay”, que igual es muy a la madrileña, según su forma de ver el madrileñismo, que cuidado, como no andemos vivos, se puede llegar a confundir con el catetismo, de lo que en Madrid también sabemos un rato largo y tenemos cualificados representantes. Empezaban a oírse ecos de que si los Choperas iban a juntarse con el demonio mexicano que ninguno de esta gente quiere por aquí, que si Ramón Valencia con Matilla, lo que provocó un ataque de ansiedad en algún coletudo engreído y poco comprometido. Vamos, que el ambiente “a la madrileña”, se empezaba a animar, mientras los aficionados se hacían cruces tratando de elegir algún festejo de todo el serial o ver cuáles eliminaban con un cierto raciocinio y no teniendo que recurrir a los dados, porque si por ellos fuera, igual eliminaban más de tres y de seis y de…

El pliego se cerraba el 15 de marzo, ya con todas las propuestas en poder del Centro de Asuntos Taurinos, pero… ¡Ay! Que nos cuentan que alguien no ha contado bien a la madrileña y resulta que se han dejado fuera a unos trabajadores. Los de las almendras, los que venden claveles, los taquilleros, los de la reventa -no estos no, que van de sobaquillo y no cuentan-, los de las cervezas, los de las almohadillas, los acomodadores, areneros, porteros, que no les llegaba la camisa al cuerpo. ¿Seré yo? ¿Seré yo? ¿Seré yo? Pues igual no era ninguno. Pero no pasa nada, se suspende el concurso hasta que se arregle el desaguisado y primero paz y después gloria. Aunque las malas lenguas, que seguro que no son madrileñas, hablaban de que a  la Comunidad les habían dado el “queo” de lo que después nos enteramos, que unos señores, la Agrupación de Profesionales Taurinos Luchadores, habían impugnado el pliego y que con tal motivo, el Tribunal de Contratación Publica de la Comunidad de Madrid, había anulado tal pliego y como consecuencia dicho concurso. ¡Caramba! Que esto no lo arregla ni uno muy muy madrileño, ni muy muy a la madrileña. ¡Ay Dios! Que dicen que se conculcaba la libre concurrencia, los principios básicos de contratación pública, que era restrictivo, muy generoso con las empresas y muy dirigido a la empresa actual, Plaza 1. ¡Ay! Que hubo quién pensaba que esto iba a ser como cuando los Choperitas, que solo faltaba poner su foto, que lo demás estaba todo cumplimentado y bien cumplimentado. Pero ya sabemos lo que pasó, que llegó el señor casas, don Simón, y ofreció un pastizal de más de canon, para luego quejarse amargamente toda la vida. Pues igual en estas mismas nos andamos, pero con caras distintas. Que ya se habían hecho su sesión de fotos firmando el contrato el señor Abellán y el señor García Garrido y al final no les va a valer la foto. Estrenar corbata y gemelos para nada. Si al menos pudieran quitarse el disgusto yendo a los toros después de la feria, pero… ¿Y la temporada? Habrá temporada? ¡Ay Dios! Que nos la vuelven a birlar como si fueran una panda de carteristas de Montera o Carretas. Que lo de vivir a la madrileña, aunque seamos de la periferia, mal que bien se soporta, porque con no ir por ciertas calles, se arregla, pero esto. Que una cosa es vivir a la madrileña y otra estos vergonzosos, abusivos e insultantes cambalaches a la madrileña.

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domingo, 1 de agosto de 2021

Hora de felicitar a Plaza 1, a la CAM, a la tele de los taurinos y al Sursun Corda

 

Seguirá esperando en los corrales y el toro de verdad, el que gusta en Madrid, todavía más, mientras muchos aplaudirán el que les dejen asomarse por una rendija, haciéndoles creer que son unos elegidos

Es momento de reconocer las cosas, de rendirse a las evidencias que esta realidad del momento nos pone frente a nuestros estupefactos ojos. Hinquemos la rodilla y reconozcamos sus méritos a Plaza 1, empresa gestora de la plaza de Madrid, a la CAM, propietaria de la misma, a la televisión que retransmite los festejos y que con tanta eficacia consigue que se filtren los mensajes de los taurinos que manejan todo esto y al Sursun Corda, que no se sabe por qué, está en todos los perejiles. Entre todos nos han pegado dos largas cambiadas, un trincherazo y el salto del batracio y nos han dejado sin toros, mientras el aficionado se ha quedado con cara de lila, como la vaca que ve pasar el tren. Y que nadie se me ofenda, que en este grupo de perplejos y lilas, servidor reservó plaza hace…

Que bien lo hicieron, cuando empezaban a arreciar las protestas nos pusieron un mitin de cierre de campaña solo aptos para hábiles con el teclado y las redes, que con todo su empeño convirtieron las Ventas en capital de la vulgaridad propia de la tan extendida escuela talanqueril. Pero bueno, ahí la cosa era no que las Ventas sufrieran tal afrenta, si no el que cada uno pudiera ir, guiados por ese espíritu tan poco edificante del “san para mí, que los santos no comen”. Mientras yo tenga mi entradita, allá penas, que hubieran tenido un wifi más potente o un bolsillo aún más todavía, para enriquecer a la reventa; siempre denostada, menos cuando soy yo uno de sus parroquianos. Pasó el mitin festivalero y cuando parecía que la cosa se iba a poner dura, nos ponen dos festejos que nos callaron la boca pensando que iba a ser el reinicio de la temporada. Si hasta se afirmaba que si una de Parladé, otra de… todo sabido de buena tinta. Pero nada, el tintero se vertió y seguimos nadando en el borrón. Unos acabaron decepcionados tras los dos festejos, quizá no tanto por el juego del ganado, sino por comprobar cómo el público, incluida parte de la cátedra, se rendía a la vulgaridad, a la superficialidad y al toro muletero, el que no existe durante los dos primeros tercios, como sus espadas, y asoma con todas sus limitaciones con la tela roja que un caballero medio agita sin dar un muletazo completo. Si la cátedra se desinfla y se pone de hinojos ante esta pantomima, ¿qué nos queda? Y mientras unos andábamos debatiendo por estos andurriales, Plaza 1, la CAM y demás satélites del poder, tan felices en sus casas. Ya saben, divide y vencerás.

Y ahora que parece que las cosas se vuelven a poner duras para los que mandan, ahora que se han alzado voces pidiendo explicaciones, que incluso han agradecido la celebración de esos dos festejos, que lo uno no quita lo otro, pero que siguen sin entender el por qué de que la plaza de Madrid siga clausurada, que ni entienden ni comparten el que el Director de Asuntos Taurinos no solo esté de brazos cruzados, sino que muestra un descarado alineamiento con los suyos, los que sistemáticamente se ponen frente al aficionado. Y ante esta inactividad, esta incapacidad, esta desidia se pide la destitución de este señor que lo más que ha hecho es decir que no sabe nada. Bueno, sincero sí que parece, pero… Y para una vez que se le ocurre algo, es deshacerse de quién no parece comulgar con sus estratagemas de malote del bloque. Pues vaya. Que como pacificador no tiene precio, igual que como gestor. ¡Ah, sí! Que si tiene precio, un pastizal que podría parecer poco si hiciera algo, pero tal y cómo funciona, un euro se hace demasiado.

Entonces había que calmar al personal, había que darle otro caramelito para callarles la boca. Pues ya está, soltamos posibles carteles de la feria de Otoño, para allá por el mes de octubre. A ver, echando cuentas nos ponemos en dos meses sin toros. Pero que aún hay más, que tales carteles son de los que gustan a los taurinos, a los de la tele, a doña Cristina Sánchez, la voz del taurineo, que cree a pies juntillas que esto es para ellos, para los que cobran y no para los que pagan. Las ganaderías de siempre, esas que a algunos tanto gustan porque van a la muleta y se hacen lenguas de la tontuna de esos borregos tan dóciles como aburridos. Y los espadas, pues eso, los de siempre, hasta dos veces. Lo que el señor Simón, los de la tele y los talanquerófilos consideran figuras. Pues que no pare la música; adelante con los faroles. Que si se trae al señor Ferrera, reciente accionista del Ringling Circus, a ver si ya de una vez enhebra el salto del batracio con el caminito de pasitos cortos para cobrar un bajonazo. ¿Y qué responden los grandes aficionaos? Pues que se vislumbran grandes cosas plenas de interés. Que el gran mérito de todo esto ya no es que se confeccionen carteles interesantes y del gusto de Madrid, no. Vale con que se abran las puertas de la plaza, como si esto fuera un pueblo que llevara años sin el festejo de fiestas en el que trasegar el primer mosto del año. Y los demás, los que sufren el cierre, los que exigen de verdad, no de boquillas, los que no quieren títulos de ningún tipo, pues viendo como todo esto pinta cada vez peor. Peor por los taurinos, peor por el ganado, el de siempre, peor por los coletudos, los de siempre y peor porque son testigos de cómo los que creían de los suyos, los que pensaban que pedirían el toro y demandarían el toreo, han cruzado a la acera de enfrente y se sienten más que satisfechos de poderse codear con fulano y mengano, que serán lo que serán, pero son buena gente. Lo que cambian las cosas con una pandemia, tres festejos en casi dos años y… Dejémoslo aquí, que tampoco es cuestión de hacer amigos. Eso sí, que nadie me tome el número cambiado y me crea de sus amigos mientras hunden algo que tanto he querido, tanto me ha dado la vida, tanta ilusión y felicidad me ha regalado y tanto ha llenado mi vida, aunque afirme, con todo el dolor de mi corazón, que es la hora de felicitar a Plaza 1, a la CAM, a la tele de los taurinos y al Sursun Corda.

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jueves, 7 de abril de 2011

La expulsión o la ruina


Después de oír y leer las intenciones de los taurinos empeñados en subir el precio de las entradas a los toros, especialmente en Madrid, y de ver lo que tiene que desembolsar un aficionado sevillano para sacar o renovar su abono, no puedo por más que echarme a temblar. Estamos ante otra evidencia más de la batería de torpedos que recibe el aficionado a los toros, especialmente el más fiel el abonado, por parte de todo el que vive del toro: taurinos, toreros y apoderados, empresarios, políticos y medios de comunicación que cada día dejan sus vergüenzas al aire para que se les vean su intereses económicos en las principales ferias del país.


Una vez más todo el mundo se confabula para salvar al poderoso y para que el señorito no deje de serlo y pueda seguir ostentando el título de terrateniente y oligarca mayor del toreo. Si es necesario se le arranca el terruño a los ganapanes que cultivamos nuestra afición a fuerza de pagar nuestras entradas y seguir sacando el abono. Pero cuidado señores, que todo se acaba, todo tiene un límite. Por muy sólida que sea la afición del pagano, su bolsillo tiene un límite y si todo incentivo para empeñar el colchón, como se decía antes, son carteles como los de la próxima feria de San Isidro, o la de Abril, Fallas, Castellón y las que quedan por venir, pues va a ser que se van a llevar un gomazo en toda la jeta. Si pretenden seguir estirando de la goma esténse muy atentos y no se entretengan en mirar para otro lado, mientras comentan y se carcajean de los ilusos que seguimos poniendo los billetes uno de tras de otro, porque a lo mejor acaban con un ojo a la funerala.


Pero me da la sensación de que aunque se mueran de ganas de perpetrar semejante fechoría contra la afición, en el caso de Madrid la Comunidad y Asuntos Taurinos no lo van permitir ¿verdad que no? Ellos siempre se han preocupado por la defensa de la fiesta, solo hay que echar mano de las declaraciones de Bien de Interés Cultural, de las trabas que ponen para aceptar los carteles de las ferias, de la promoción que hacen de la fiesta en toda la región y de las veces que podemos ver a los responsables políticos en los tendidos de las plazas de Madrid; y digo en los tendidos previo pago de la entrada, no de gañote en el superpoblado callejón de las Ventas, ese que según Pepe, mi compañero de localidad, tendrían que hacerlo de dos pisos, pero ¿también incrementarían el precio de estas “localidades”?


La maniobra de los taurinos es tan burda como pertinaz su esfuerzo para meternos en la cabezota lo que a ellos les interesa. Semanas o meses llevan diciéndonos que los carteles de las próximas ferias van a ser lo nunca visto. Adelantos de carteles, que si lo que ellos llaman figuras vendrán tres tardes cada uno, que si esto, que si lo otro. Para al final endosarnos un montón de ganaderías que más que parecer que se merezcan estar anunciados, parece que repiten curso como los malos estudiantes. Nos plantan a esas figuras en carteles fotocopiados de otras ferias, como si nos compráramos el lote completo, torillos fofos, torerillos flojos, tele, corifeos y almohadilla, todo al fabuloso precio de un riñón y medio, y la temporada que viene…¡Nos quedamos con el otro medio!


Y la de siempre, ¿han tenido en cuenta al aficionado de Madrid? No, señor ¿Han pensado en la integridad del toro y en el fortalecimiento de la fiesta? No, señor ¿Han pensado en el momento tan delicado que vive la fiesta, básicamente por su modo de actuar? No, señor ¿Les importa que esto se hunda definitivamente y que lo de Cataluña sea el camino a seguir? No, señor. Aquí lo único que preocupa es abogar por la libertad de uno mismo y poner la crisis por delante para justificar cualquier atropello. Que los toreros quieren ganar más, ¡toma y yo! Pero ¿por qué no se les pueden ajustar las tarifas a los toreros? Y no me estoy refiriendo precisamente a esa legión que va a venir por cuatro reales y que en muchos casos son los únicos que demuestran vergüenza torera y dignidad en la plaza. Pues no les rebajan sus emolumentos porque no les da la gana, porque son jueces y parte y forman parte de ese circo carroñero que va rapiñando por todas partes. Eso sí, como el que pida dinero es Julio Aparicio, vete dando por excluido. ¿Por qué no cobran dependiendo de su poder de convocatoria?


Y en estas estamos en las que hasta el canal oficial de la feria en boca de su locutor estrella, afirma que los toros son muy baratos en Madrid. Lo que puede ser verdad, pero ¿acaso saben estos señores de donde se quita el abonado el dinero del abono? Del alma; y precisamente cuanto más barato sea, puede que más esfuerzo tengan que hacer los aficionados para poder ir a los toros en mayo. Y tanto es así que muchos se ven obligados a renunciar a San Isidro y matan su afición el resto del año, durante esa temporada que los Choperitas y la Comunidad de Madrid están como locos por cargarse de un plumazo. Parece evidente que quieren que el aficionado abandone el abono, quitándose ese molesto sector crítico que ya molesta hasta a los isidros claveleros que van a los toros dos veces al año o a los señoritos también claveleros a los que no les importa pagar un abono que no usan, excepto en las tardes de postín, cuando van en metro a la plaza para que se les vea lo campechanos que son. Los simples mortales parece que estamos condenados o a la expulsión o a la ruina. Pero, ¡ojo! que, a lo mejor, cuando nos necesiten ya no estaremos ahí, igual ya habremos apostatado de nuestra fe taurina.