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| Esto no es una trampa |
Dirán, ¿qué tiene que ver todo esto entre si? Pues yo creo
que mucho y a continuación pasaré a dar mis explicaciones, que expongo a juicio
ante el que se quiera tomar el trabajo de leerlas y meditarlas. Empezando por
Taurodelta, diremos que es una peste que afecta a la plaza de Madrid desde hace
años, que la Comunidad de Madrid, primero con doña Esperanza y ahora con don
Ignacio, no sólo no han querido erradicar el mal y acabar con esta plaga, sino
que los han apoyado por encima de sospechas, posibles pucherazos, implicación
de alguno de sus socios en oscuros negocios y por encima de todo, por si esto
fuera poco, una nefasta gestión, que parece más bien dirigida a liquidar los
Toros, que no a promocionarlos. Porque uno no llega a comprender que pueda
haber tanto despropósito si no es adrede y con unas intenciones y un fin claro,
acabar con la afición de Madrid y con la temporada de toros en Las Ventas; que
dicho sea de paso, en ambas tareas avanzan con paso firme y certero.
Los señores de Taurodelta más bien parecen los malos
estudiantes que se pegan un atracón para salvar el tipo, en lugar de ir
aprobando por el trabajo diario. Todo indica que ellos serían felices dando una
feria de más de 60 festejos y a otra cosa, a partir de ahí echarían el cierre a
los corrales de la plaza y a organizar conciertos, motos, circos, y lo que a la
Warner o a quien fuera se le ocurriera. Parece que son de los que entienden
esto del toro como un acto social en el que lo importante es el envoltorio y no
el contenido. Con la acumulación de festejos sale rentable lo de la taberna de carretera que se
monta en la carpa del Arte y la Cultura, con su sala Vip incluida, porque hay
que dejar bien claro que estos señores no se juntan con cualquiera y mucho
menos con individuos decentes y honrados que pagan su entrada religiosamente.
Pero como esta feria de mil y una corrida no es posible y lo que quieren es
ventilarse el inmueble de la calle de Alcalá de un plumazo, pues deciden crear
varias ferias diferidas (qué ganas tenía de usar la palabrita); o lo que es lo
mismo, “ciclos”, así como para darle más enjundia al asunto, aunque la basura,
sea en bolsa azul o amarilla, siempre huele mal y si se pone al sol, mucho
peor. Se montan un mes o dos o quince de festejos infumables, les ponen un
título y adelante. Y de novilladas, sin una corrida de toros que echarnos a la
boca, pero claro, los novilleros dan poca guerra, porque si son chavales que el
año anterior torearon una o dos novilladas, esto en el mejor de los casos,
encima no van a poner peros, porque si no, ya saben que igual no se vuelven a
vestir de toreros ni para una foto. En cuanto al ganado, pues se hartan de
traer Domecq y más Domecq, para que así piensen muchos de los que se metieron
anteayer a ganaderos, que pueden vender sus “productos”. Que esto no quita para
que de cuando en cuando salga un encierro con picante, para acto seguido borrar
ad aeternum a ese hierro de la lista de los “Ciclos”. Luego viene la feria de
Otoño, que como San Isidro, la Beneficencia o la feria del candil, se montan
con meses de antelación, sin esperar si surge algo de interés en otras plazas
del mundo, porque desengañémonos, estos señores no quieren dar calidad pensando
en el aficionado, estos señores se limitan a cumplir un trámite, a cumplir un
pliego, que por mi parte bien se podrían introducir por un sitio en el que
todos estamos pensando ahora mismo.
Y seguimos avanzando; resulta que un buen o mal día,
tuvieron la ocurrencia de crear a bombo y platillo eso de los Encastes
Minoritarios. Tócate los c… Y la gente tan feliz, hacen de la necesidad virtud,
les sirve como coartada para aparentar que apoyan con una mano lo que dinamitan
con la otra y así le dan motivo a las radios buenistas y a la tele más buenista
aún, a que se pongan a soltar una sarta de melonadas con cara de buenos. Pero
claro, como aquí el que no corre vuela, llega un año, el presente, y se rumorea
que en eso de los Encastes Minoritarios va a anunciarse una de don Aurelio
Hernando, que como tiene jaboneros, se da por supuesto que es puro Veragua.
Algo que a uno realmente no le preocupa demasiado. Es más, si me aseguran que
es encaste “Vaca lechera” y en el ruedo dan emoción, sacan a relucir la casta y
se acercan a la bravura, directamente pongo un “Me gusta” o un “Soy fan”, donde
haya que ponerlo, como si es en el escote de la vaca Paca. Pero esto no se
puede tolerar, anda que iba a tardar don Tomás en saltar como un cohete,
urdiendo lo posible y lo imposible para exigir el puesto de los Veragua para
una ganadería que fuera de sangre azul, que tuviera más de ese 50 % que como
mucho le suponen a lo de don Aurelio. Que eso sí, le mandan a que acredite el
ADN de sus vacas a la Complutense. Parecía que todo había quedado más o menos
tranquilo, pero vuelve la UCTL a sacar otro comunicado en el que explican que
no quieren que el señor Hernando no lidie en Madrid, faltaría más, pero claro,
si se trata de un “Ciclo de Encastes Minoritarios”, pues algo habrá que hacer.
Vamos, que los señores que vayan a la plaza al dichoso ciclo, que no piensen
que van a ver un festejo taurino, que se hagan a la idea de que irán a una
pasarela de fósiles vivientes, a una lección magistral de genética impartida
por don Tomás Prieto de la Cal, que seguro que lo sabrá hacer muy bien.
Lo que son las cosas, cría cuervos y… tendrás un montón.
Siempre había valorado el trabajo de este ganadero, aunque desde hace años,
muuuchos años, los resultados no le acompañaban y cada festejo se convertía en
un verdadero vía crucis. Incluso cuando muchos fieles se rasgaban las
vestiduras con un nuevo fracaso, uno repartía culpas y señalaba a los de luces
que eran incapaces de darles una lidia apropiada. Creía que era lo justo y lo
sigo creyendo. Hasta tenía la creencia de que a don Tomás Prieto de la Cal lo
que más le importaba era el aficionado. Bastaba con oírle hablar, siempre
rodeado de gente que sabe lo que es el toro y que lo exige contra viento y
marea. Pero no sé si esto es una pose o no, y lo único que pretende es vender sus
corridas y punto. Que no le voy a negar el trabajo, pero igual se tendría que
plantear algo después de tanto fracaso continuado. Igual necesita aprender de
la humildad, afición y rigor de otros ganaderos que pueden tener los mismos
problemas de consanguinidad, pero que aplican otros métodos más efectivos y
manteniendo un número de vacas limitado. A lo mejor hasta lo tiene muy cerca.
Pero puede que hasta eso sea lo de menos y lo que realmente importa es la
actitud, más que la aptitud. Ha cantado la gallina.
Y en esto que los aficionados, tan sensibles como están
ahora a eso del “Encastismo Integrista”, piden que se hagan las pruebas de ADN
y que se descubran a los tramposos. Pero, ¿tramposos por qué? tramposos son los
que nos quieren colar monas por toros, los que nos quieren confundir
haciéndonos creer que la bobonería es bravura y la mansedumbre casta. Que la
mojiganga es arte y la trampa poderío, que las cabras embisten mejor que el
toro y que esto ya lo habían advertido allá por el s XVII, como si el arcángel
San Gabriel les anunciara la venida de los mesías Ponce, Juli, Morante,
Castella, Perera, Talavante o Manzanares. Eso sí que es de tramposos. Claro que
a uno le gusta saber lo que está viendo, si es de este o aquel encaste, por
supuesto, pero eso no es lo más relevante. Que pretenden guardar las sangres
como un tesoro, que algunas lo son, como si se fuera la fórmula de la Coca
Cola. Señores, que sí, conservemos esa materia prima, esa herencia que nos han
dejado desde hace años, pero también aprendamos de los ganaderos que buscaban
la bravura y que cruzaron toros y vacas esperando encontrarla. ¿Qué podemos
decir de los padres de los Contreras, Saltillo, Vega- Villar, Galache, Núñez,
Osborne, Juan Pedro, Parladé, Santa Coloma, Coquilla, Buendía, Urcola, Gamero
Cívico y todos los que a partir de las Castas Fundacionales nos regalaron esa
variedad que tanto demandamos y que nos quieren robar? ¿Eran unos tramposos?
¿Deberían presentar análisis de ADN antes de volver a lidiar en cualquier
plaza? Por favor, acabemos con estas pamemas de los Encastes Minoritarios, que
debería avergonzar a la UCTL por ser un reconocimiento público a su fracaso
como unión, como ganaderos y como aficionados, acabemos con esta engañifa de
los ciclos anunciados con meses de antelación, privándonos de poder ver lo que
más interesa en cada momento revitalizando lo que debe ser una temporada
taurina y por supuesto, que se acabe la tiranía de Taurodelta, que como
empresarios y aficionados son lo más nefasto que ha pasado por Madrid, y que
demuestran día a día que sólo se interesan por el negocio, el de los toros, las
vacas de carne, los conciertos o el de los paños y pasamanería traídos de
Oriente. Y a don Tomás, pues mucho ánimo y fuerzas para sacar su ganadería
adelante y que no se enrede en estas fiestas, porque al final acabará bailando
con la más fea.
