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miércoles, 19 de octubre de 2011

Padilla, la humanidad de los grandes

Uno de los muchos miuras que le quedan por torear a Padilla


Nunca me habría pensado que Padilla pudiera haber despertado en mí tantos sentimientos y tanta afinidad. Al ver su imagen se me vienen a la cabeza recuerdos muy personales, muy íntimos y muy dolorosos, sobre lo vivido por un ser muy, muy querido hace ya algunos años. Esas imágenes saliendo del hospital y dando gracias a todo el mundo como si no hubiera motivo para estar allí esperándole, me han conmovido. Primero me han sorprendido, porque me esperaba verle mucho más desfigurado, aunque siempre es demasiado. Y unos días después no me podría nunca imaginar que se pudiera poner en pie.

Dicen que ante la adversidad y la enfermedad es como se ve la condición de cada persona. Pues este hombre de allá abajo, después del castigo sufrido se ha venido arriba con casta y bravura y ha demostrado lo que es. Tendrá sus ratos malos, ¿qué menos? pero verle así ya dice mucho de lo que es y como es. Creo además que no me equivocaría al decir que todo el mundo, aficionado y no aficionado desearía tenerle delante, darle un abrazo, desearle toda la suerte del mundo y transmitirle la admiración que se ha ganado a fuerza de su sangre.

Un señor al que un toro le ha partido la cara, pero que uno de sus primeros pensamientos y agradecimientos se los dirige al toro y a su mundo, cuando si se hubiera callado nadie le habría censurado. Pero no, él ha querido disipar de un plumazo cualquier tipo de duda y a la primera de cambio se puesto del lado de aquello que tanto dolor le ha provocado. Y se podrá decir que después de más de 40 cornadas, igual ya está habituado, pero no creo que nadie se acostumbre a ello y mucho menos quien verá lo cerca que estuvo la de la guadaña cada vez que se mire en un espejo.

Creo que ahora mismo todo el planeta de los toros está en deuda con él, y no me refiero a calmar cualquier tipo de remordimiento, que por mi parte no existe. Pero sí creo que a cada uno lo suyo. Cuando no estaba de acuerdo con su toreo se lo manifesté en la plaza y ahora que constantemente nos está dando una clase magistral de dignidad, también hay que hacérselo saber. A mí me encantaría que la temporada 2012 de la plaza de Madrid se inaugurara con un festival homenaje al torero jerezano. Ya lo he esbozado en Twitter, pero mi bisoñez en ese medio no me permite demasiados alardes. No estaría mal y creo que sería de justicia, que la plaza con la que tuvo sus más y sus menos, pudiera hacerle sentir el calor y el cariño que Madrid sabe dar como pocos sitios. Me da igual el ganado, me da lo mismo los compañeros y creo que el aspecto económico tampoco sería lo más importante, pero sí que Juan José Padilla vea como se le entrega esta plaza, llena hasta la bandera. No sé como se hace esto en Twitter, pero para los próximos inquilinos de los despachos de Las Ventas sería un buen comienzo el que escucharan un “madridyeltoroconpadilla”.