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miércoles, 21 de abril de 2010

Por ese camino vamos bien


Hoy he recibido un correo de Lupimon, un asiduo de Toros Grada Seis y de todos los blogs que uno se pueda imaginar, en el que me contaba la forma tan pobre y absurda en que ABC censuraba dos comentarios suyos, contrarios a la corriente oficialista y triunfalista que maneja, o pretender manejar el toreo. Pero esto no es una excepción, buscando en la red me encuentro con una entrada en Cornadas Para Todos la reproducción de una carta de Nacho Lloret, al que también he visto que se le contesta en División de Opiniones, otro de los clásicos de la blogotauromaquia. Y este cruce de cartas se origina en la del señor Lloret, publicada en Aplausos, órgano propagandístico de la prensa del movimiento, quejándose del pesimismo militante de muchos aficionados a los toros, y señala a este pesimismo como el gran mal de la fiesta en la actualidad. Pues vaya.

Aparte de entran a considerar o no, estos ataques, censuras o como se le quiera llamar, contra esa panda de pesimistas, aunque yo más bien llamaría realistas, me demuestra que molestamos más de lo que nos pensamos y que somos como la ama de llaves que se da vueltas por el palacio de los marqueses y está a punto descubrir que en lugar de recoger la basura, uno de los empleados de la limpieza la mete debajo de la alfombra. Y justo en el momento en que este mal trabajador ve a su superioridad avanzar hacia el montículo de la alfombra y de doblar el espinazo para ver el origen de semejante montañita, éste se pone a pegar voces, saltos y a echarle en cara que lo malo de la casa es que ella, el ama de llaves, ve suciedad donde no la hay y que si se puede escribir en la mesa del salón por el grosor de la capa de polvo, es para fomentar la buena literatura y la libertad de expresión.

Pues a lo mejor a fuerza de contar lo que vemos, igual estamos consiguiendo que haya más de uno que se está pensando lo de levantar la alfombra del salón. Coincido con quien me diga que esta panda de pesimistas militantes somos pesados, repetitivos y hasta poco creativos, porque siempre le estamos dando vueltas a lo mismo, que será verdad, pero es que si ellos se inventan falacias e intentan conseguir su propio beneficio con ellas, pues los demás contamos lo que vemos, a lo mejor porque ni vivimos, ni pretendemos vivir de esta afición; más bien vivimos para ella. Y que nadie me malinterprete, no quiero decir que el beneficio sea conseguir unos duros, no, muchos son tan estúpidos que se conforman con una palmadita en la espalda y con que la figura, el plumilla o el taurino de turno le llame por su nombre. Aunque también los hay que son recompensados con una excursión a tal ganadería, con una invitación a una fiesta o cualquier cosa que no tiene importancia por el valor, pero sí por el simple hecho de vender el alma al diablo.

La verdad que no me pensaba yo que los taurinos y sus satélites me fueran a marcar el camino, pero tengo que confesar que lo están haciendo y yo lo sigo encantado; de lo que no estoy tan seguro es de que sea el camino que ellos hubieran imaginado. Somos como los niños chicos, que basta que se les diga que eso no, por ahí no, eso no lo hagas, para que acaben fumando, yéndose de botellón y corriendo detrás del guapo o la guapa del instituto, sin ver más allá del trasero del susodicho.

Pues sí que la ha hecho buena el señor Lloret y los moderadores de comentarios del ABC, ellos pensando en colgarse una medalla, queriendo cortarnos las alas y a lo mejor les cuelgan de las orejas por metepatas. Pero yo, desde mi humilde ignorancia, les pregunto a estos señores, sobre todo al señor Lloret, que no sólo no me contestará, sino que seguirá feliz por no saber de mi existencia, si él disfruta cuando un caballerete se dedica a hacer cucamonas delante de un animal que no puede casi moverse y que provoca la misma emoción que leer la guía telefónica. Lo de ABC casi lo entiendo más, tampoco van a hacer caso a todos los comentarios, aunque sean de buenos aficionados y llenos de razón, que les lleguen, ¿no? Sobre todo porque, ¿a quién interesan esos que rompen el encanto de las tardes soleadas, las mujeres con mantilla, los caballeros con su puro y su clavel y el batir de palmas acompasado de los “güenos aficionaos”? Esos “aficionaos” que van a la plaza a soltar ese “bieeeeejn” tan sonoro y que sale tan de dentro. Y eso que sólo estamos empezando.