martes, 30 de diciembre de 2025

Queridos Reyes Magos, bórrenme de su Excel

Ellos son buena gente, pero ojito con los que les rodean


Me costaría encontrar a alguien que pudiera afirmar que servidor no ha tenido siempre la ilusión por los Reyes Magos a mil. De estas fiestas, desde que era niño, luego menos niño y ahora que me cuesta recordar cuando era niño, la carta a sus majestades era algo irrepetible, era el momentazo de año. Ahí yo vertía toda la ilusión que cabe en un corazón de dos habitaciones, un baño y un saloncito. Pero ojo, que tanta ilusión tenía, como comprensión hacia ustedes, unos ancianos que llevan milenios de acá para allá cargando con paquetes, manejando direcciones y siempre puntuales. Aunque lo de las direcciones, con esto de las computadores, se les ha allanado mucho el camino y con las autovías y los túneles en las autovías, mucho más. Pero claro, una cosa es que un año no encuentren tal o cual cosa, un traje de torero, que nunca llegó, se retrasarían en la sastrería, una ganadería de toros bravos, que igual es que no había toros para mandar a Madrid, pero... Perdonen que les diga, pero es que no atinan una, que se les pide blanco y me traen negro. Que empiezo todos los años escribiendo con letra clarita y grande, por lo de la presbicia que igual ustedes ya... Que no quiero yo pensar mal, ni mucho menos, que lo mismo es que el que maneja el Excel se ha hace un lío; aunque un lío todos los años y con el mismo, ya es mucho lío. Que lo mismo es que tienen a un paje asesor que no acaba de entender los deseos de uno, que igual les cuenta que él es abonado a no sé qué de toda la vida de Dios y resulta que... Que alguien tendría que aclarar el concepto de abonado, que puede entenderse por algo un poco pestilente y... ¡Ufff! Da cosa solo imaginarlo. De verdad, que no le deseo mal a nadie, pero, ¿no le podrían poner a cuidar los camellos o a ir recogiendo lo que estos dejan caer y que no son paquetes precisamente; Bueno, paquetes son, pero sin envolver para regalo.

Que insisto, uno quiere ser respetuoso y más con las personas mayores, con las de milenios en el puesto, que lo mismo ya tienen años cotizados de sobra, pero no es que les pida que no me traigan nada para este año y... y para ninguno, que lo que les pido es que me borren de su Excel, que borren mi nombre, mi dirección y cualquier referencia personal que tengan de mí. Que les pido toros encastados, con presencia, toreros con valor y capacidad y me montan lo que me montan, ¡unos carteles! ¡Unas ferias! ¡Unos carteles! ¡Unas fe...! Que claro si lo dejan todo en manos del paje que responde a las iniciales RGG, el Rafa para los colegas pajes, pues ya me contarán. Que lo mismo luego hasta se ríe comentando con sus coleguitas las tropelías que cometen con lo que en teoría debería llegar a nuestros zapatos. Que claro si este va por ahí diciendo que reparte regalos y carteles para el público casi siempre, para el aficionado uno o dos o tres días al año y ni se le pasa por la cabeza que sean para un lugar determinado, con una personalidad determinada, con unos gustos seculares determinados, no sé... pongamos que hablo de Madrid, pues así nos pasa. Que a ver quién le ha pedido a este paje colaborador, asesor o... que nos eche de regalo el convertir una plaza en un merendero tabernario ¿Quién le ha pedido que un lugar de lo más... de lo más... de lo más lo que sea, se convierta en un engendro de alcohol, vocinglería y chabacana astracanada? Y si si alguien lo pone en sus cartas, pues todo para él, que eso de compartir está muy bien, pero esto no me lo compartan, por la bondad que se les supone, no me lo compartan, quédenselo o directamente échenlo en un agujero muy profundo y cúbranlo de abono, pero no de tarjetitas con códigos de barras, no, con abonos de los otros de los de... !Ufff! Da cosa solo imaginarlo

Que yo no sé adónde se van ustedes o sus pajes colaboradores, asesores, veedores a comprar lo que se les pide, pero igual tendrían que cambiar de proveedores, igual no tendrían que ser tan del puño cerrado, igual tendrían que mirar menos el precio, que luego lo barato sale.. ¡Ah, no! Que aquí lo caro es lo que cobran sus colaboradores, asesores, veedores, productores por ir a “disfrutar” de sus ocurrencias. Que uno pone sus zapatos con toda la ilusión del mundo cada noche de Reyes, para que luego me los llenen de abono, porque el abono no cae, el abono hay que pagarlo con sus buenos reales y cada año más reales, que al final no nos van a quedar reales con que pagarnos esta pequeña debilidad que es el ir a los toros a la plaza de Madrid. Y a propósito, ¿una plaza de Madrid arreglada y mantener la temporada por los siglos de los siglos sería mucho pedir? Bueno, no, déjenlo, olvídense, porque visto lo visto, igual caigo en la tentación y al final me veo que la plaza la convierten en el nuevo Centro Comercial las Ventas Shopping y lo que conocemos por feria de Madrid lo convierten en una Kermesse con toritos de cartón y torerillos postureando con vulgar galanura; ¡Aunque...! Pero si esto ya lo “disfrutamos”. Que ya digo, que lo mejor va a ser que este año pida que queridos Reyes Magos, bórrenme de su Excel.


Enlace programa Tendido de Sol Hablemos de Toros:

https://www.ivoox.com/podcast-tendido-sol-hablemos_sq_f11340924_1.html

miércoles, 17 de diciembre de 2025

Deseos improbables y quizá imposibles

 

A todos, para todos, mi deseo de una felicidad infinita. Muchos besos y abrazos y que cada cuál tome lo que mejor le convenga.

Llegados a este momento del año, es quizá época de buenos deseos, buenos deseos para el vecino, para los compañeros de trabajo, ¿excepto el jefe? De buenos deseos para la familia, la de siempre y la política, ¿excepto para la suegra? Buenos deseos hasta para uno mismo; lo que sucede es que a veces se nos va la mano, nos ponemos a pedir y a pedir y acabamos queriendo que lo improbable y hasta lo imposible se hagan realidad. Pero oiga, o nos ponemos o no nos ponemos, porque si en esto también vamos a andarnos con medias tintas, si nos empezamos a ponernos límites, ¿para qué nos valen estas fechas? Así que nada, a tumba abierta. Aunque si nos ceñimos a esto de los toros, quizá lo que hace unos años no pareciera susceptible de convertirse en un deseo, hoy en día, gracias a los que manejan, que no rigen en el mundo de los toros, parecen auténticas utopías. Que me dirán que las utopías, en muchos casos, se han acabado cumpliendo, pero si empezamos a leer una lista de empresarios, ganaderos, presidentes de fundaciones, de uniones y asociaciones en las que entran los profesionales del taurinismo... Que si les digo que mi primer deseo sea que la temporada de Madrid se perpetúe por los siglos de los siglos y que no desaparezca, igual me dicen que cómo es posible que piense eso, que hay que ver las cosas en positivo, que la temporada de Madrid es inamovible. Muy bien, pues ahora escuchen al señor García Garrido y me cuentan. Que sí, que él dice que la va a mantener, pero claro, a su manera, que dista mucho, un mundo, de lo que otros pensamos que es la temporada de Madrid. Y como muestra, un botón. Que el primer paso es vaciar de contenido esa temporada y solo darle cierto valor a dos o tres festejos al inicio de temporada, más tarde de lo que en otro tiempo fue la norma, echar el resto, siempre a su manera, en San Isidro, que si los desafíos, maldita palabra, en septiembre, la feria de Otoño y el mitín de cierre de curso.

Pero claro, si seguimos prestando atención al señor empresario don García Garrido, lo de San Isidro... Es que es como para pedir muerte en lugar de susto. Que la ilusión de su vida, su máxima aspiración es que la feria discurra de jueves a domingo, alargándose hasta cuando sea. Que uno ya se empieza a preocupar, ¿y qué va a pasar con el Cénate las Ventas? ¿Vamos a tener que mantenernos en ayunas? ¿Ya no podremos disfrutar de ese ambiente selecto y familiar en el que se respira la afición por todos los poros que antes ha abierto la ingesta de grasaza y alcoholazo. Que ya me dirán ustedes si no es conveniente no ponerse límites en esto de los deseos. Que es posible que los equivocados seamos los demás, porque, siempre fieles al “garridismo”, llevamos unos años de feria histórica tras feria histórica; y nosotros sin enterarnos. Que esta ya es causa suficiente para estirar el calendario hasta que la temporada de Madrid no sea otra cosa que San Isidro.

Que visto lo visto, uno en lugar de poner pegas a estas maneras del “garridismo” lo que tendríamos que hacer es irnos a hacer una cura de reposo al Himalaya, si se es pudiente, o a la Sierra de Guadarrama, si no lo es tanto, o al parque del barrio con una bolsa de pipas y pensar. Y pensando, pensando, que esto no para, llegamos a lo de los carteles para el público y carteles para aficionados y no parece que nadie hable sencillamente de carteles para Madrid. Eso son ideas trasnochadas. Que hay que ponerse al día y olvidarse de eso tan trasnochado que es la idea de Plaza de Madrid. Ahora quizá debería ser plaza de Telemadrid, plaza de la tauromaquia universal, plaza de ocio diverso y no taurino. Y claro, si acabamos entregando la cuchara ante todo esto, ¿qué más da ya la temporadas de Madrid, San Isidro, el toro, los desafíos, que palabra tan fea, la casta, los toreros honestos con la fiesta, los poderosos, la lidia y no sé cuántas cosas más que parece ser que ya tienen sitio en la “Tauromaquia”? Precisamente muchas cosas imprescindibles en los Toros. Pero digo que son tiempos de felicidad, de desearle unas muy felices fiestas, que nos volvamos a ver en los toros, que sigamos hablando de toros por mucho tiempo y los que aguanten, que insistan en sus deseos improbables y quizá imposibles.


Enlace programa Tendido de Sol Hablemos de Toros:

https://www.ivoox.com/podcast-tendido-sol-hablemos_sq_f11340924_1.html