sábado, 2 de mayo de 2026

Ni que hubieran regalado las entradas

 

Lo peor de la tarde fue, sin duda, el grave percance de Raúl Ruiz a la salida del par en el sexto de la tarde


Era la primera de lo que llenaron en su día la feria de la Comunidad y ahora no sabemos cómo denominarla, quizá la que va antes del 2 de mayo, pero... ¿Y qué más da cómo se llame esto? La cuestión es que era un festejo, una novillada con novillos de seis ganaderías de la Comunidad de Madrid, Guerrero Carpintero, Caras Blancas de Carpio, Hermanos Sandoval, Toros de Ayuso, Ángel Luis Peña y el Retamar. Que buen experimento, que buenas intenciones, que sinsentido para evitarse en un futuro. Que para hacer patria no es necesario el ridículo en la plaza de Madrid. Que ya que el Centro de Asuntos Taurinos se desvela por promocionar la fiesta, que lo haga en otras plazas. Pero la fiesta ha proseguido con lo que vulgarmente se llama un entradón. Que no creo que esto sea así, pero vamos, que parecía como si hubieran regalado entradas por el mundo mundial. Y si vemos las reacciones del personal, hasta habría quien diría que en Navas del Rey han echado el resto; Navas del Rey, lugar de procedencia de Álvaro Serrano.

Novillada justa de presentación, unos con kilos de más, lo que hacía que la tablilla maquillara un poco la cosa, pero es que ya se sabe, la tablilla no es de fiar en eso del trapío y la presencia. Y el que destacaba un poco, comparándolo con los demás parecía un toro, pero tampoco nos volvamos locos. Oiga, que aunque que te regalen la entrada, tampoco hay que tragar con todo. Que no vamos a aplaudir mansos descastados que en el caballo no querían líos y salían huyendo, uno, el cuarto, hasta peleo, lo que animó al personal. Otros ni metiéndolo en el peto a la sillita la reina, que en lugar se ir el toro al caballo, iba el caballo al toro, borrando la primera raya, con lo que eso enfada al personal. Si es que les puedes mentar a la madre, al equipo de sus amores, al patrón o patrona de su pueblo, pero que ni les toquen las rayas de picar. De los de aúpa, uno quedó a un palmo de depilarle la penca del rabo, pero hay que quedarse con Carlos Pérez, que aguantó sujetándolo bien y en buen sitio al cuarto de la tarde en el primer encuentro. Pero a pesar de todo el ganado tenía su peligro, como sucedió en el último par del último toro cuando Raúl Ruiz no consiguió ganarle la cara al novillo y le pegó un cornalón que hizo estremecerse a toda la plaza. En un momento en que se les cayó al suelo en el callejón a los que le llevaban a la enfermería, dejó un enorme charco de sangre.

De los de a pie, pues depende a quién pregunten, si preguntan según a quién, igual les dice que fulano o mengano estuvieron colosales, sin importarles si habían matado de espeluznante metisaca en los blandos o si en mitad del fervor por enterrar todo el acero ni se enteraron de que la espada hacía guardia.

Daniel López está para poquitas fiestas, abúlico hasta la desesperación, sin recursos tan siquiera como para no echarse el novillo encima, ni para no quedarse colgado del pitón al usar la espada en su primero. En el cuarto no pareció enterarse de que el manso acudía a cierta distancia cuando le llamaban con los medios a la vista, que él estaba a lo suyo y no para ponerse a pensar en las condiciones del animal. Bajonazo y hasta la próxima. Álvaro Serrano parecía el más bullicioso, pero esto no quiere decir que toreara en algún momento. Un digno practicante del toreo moderno, pero nada de toreo de verdad. En su primero, que se iba a tablas una y otra vez, él quería soltar su repertorio, sin importarle los enganchones, ni a él, ni a los que tanto le jalearon hasta el ridículo, pero claro, imagínense si les hubieran regalado las entradas, que aún estarían más entregados... o quizá no. En el quinto no paraba quieto un momento y fiel al modernismo más populachero, acabó entre los cuernos, librándole del regalo de un despojo no el metisaca traicionero, sino los sucesivos pinchazos, media docenita, como seis soles. Y que los había que amenazaban con que a este señor le volveríamos a ver pronto. Eso es amenazar al personal, ¡oiga! Y acababa Joel Ramírez, con esa manía de ponerse de rodillas a nada que le soplara el viento. Con lo difícil que es de pie, como para ponerse a dar mantazos y trapazos de hinojos. Pero como esto provocaba cierto entusiasmo entre los presentes, pues venga para adelante. En su primero, un novillo que no quería perder de vista el refugio de las tablas, primero aprovechaba los viajes y después se limitó a ir detrás del burel a ver si cazaba algo.. Y tan ensimismado estaba con engatusar al respetable, que al tomar la muleta en el sexto, hubo que recordarle que tenía a uno de su cuadrilla en la enfermería con el muslo atravesado. Empezó de rodilla tirando trapazo tras trapazo, venga enganchones, venga carreras, arrimón vulgar y como broche de oro para olvidar, navajazo haciendo guardia. Que a los presentes les daba lo mismo. Que habría muchos que sería la primera vez en las Ventas, lo cual no es mala cosa; no lo es si la actitud es como la de una joven que se confesa neófita y en lugar de impartir cátedra, preguntaba y preguntaba porque quería saber. De estos, que me vengan muchos y muchas tardes, que de los otros ya andamos más que sobrados. Y quizá de estos era de los que la plaza estaba casi llena, llena de supuestos entusiastas, que no parecía real y es que, ni que hubieran regalado las entradas.


Enlace programa Tendido de Sol Hablemos de Toros:

https://www.ivoox.com/podcast-tendido-sol-hablemos_sq_f11340924_1.html

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