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| Mientras divagamos con lo que no nos gustan, siempre habrá toros encastados que vaguen entre las estrellas |
Hay una pregunta, quizá demasiado frecuente, que me hacen esos que no entienden que uno pierda la cabeza con las cosas que lo hacen ellos con absoluta entrega, ¿qué te gusta a ti? Gran pregunta, poco original, poco meditada, de fácil y difícil respuesta; pero sobre lo que a uno le gusta... de eso no parece que vaya el cuento, porque mira tú si mientras ellos deliran con yo que sé qué, vas y les dices que a ti te parece aquello lo que no querrían saber. Pero si uno se pone a pensar en cosas que a vuelapluma no le gustan, saldría una lista más que larga; y si nos ponemos a echar una pensadita con más detenimiento, la pregunta que tendría que hacer yo es la: ¿tienes tiempo? ¿Tienes algo que hacer mañana por todo el día? Pero ya digo, dejémoslo en ideas que saltan sin tener que pensarlo mucho y lo que no me gusta es:
Que llamen ganaderías o toros que embisten a lo que se limita a ir y venir sin más, como el perrico que va detrás de la pelotita y te la trae feliz por mostrar su infinita obediencia.
Tampoco es que me sea fácil asimilar eso de la casta buena y la casta mala. La casta, casta es, que luego puede ser la de un toro boyante y bravo o de otro... Es como si me dijeran que hay inteligencia mala y buena. Esta es lo que es y otra cosa es para qué y cómo se emplee.
Me disgusta eso de que no se pique, porque si no, nos quedamos sin toro. Claro, así dejamos la puerta abierta de par en para para que se críen toros que no aguantan un puyazo ¡Caramba!
Me molesta y mucho esos espadas que se inhiben de la lidia, que incluso se atreven a decir a los picadores que levanten el palo, dejando recaer toda la responsabilidad sobre ellos y renunciando a la suya propia.
No me gustan los toros que admiten que se les reciba por chicuelinas, quizá sea por la falta de casta. Y a ver quién me explica si eso es casta buena o... en fin.
Me sorprende, de forma negativa, el que aficionados reduzcan a que el toro se arranque de lejos al caballo y que lo demás quede ahí en un querer interpretar la bondad del toro, haga lo que haga, porque fue de lejos. Lo de debajo del peto, si le tapan la salida o no o si se va a escape, eso ya... Que se arrancó de lejos y punto.
Me resulta fuera de lugar ese tercio de banderillas candidato a convertirse en deporte olímpico, en el que se premiaría la altura del salto, si con los arpones se llega a la luna, si incluso en el aire el torero es capaz de ejecutar un tirabuzón planchado con doble salto mortal, clavando a cabeza pasada.
Y qué decir del último tercio en el que hay un compendio de cosas que no, que por mucho que lo intente, es que no hay manera. Que empiezo por esos repertorios, tan iguales unos con otros, casi idénticos, en el que las mayores aportaciones personales es si uno empieza las faenas pasándose el animalico por el... por la espalda, si se pone de rodillas o poco más, sin atender a las condiciones de su colaborador. Y luego, pues pico, pico, pico, incluso exagerándolo mientras se esconde la pierna de salida, todo en línea, largando trapazos, todo circunvalaciones y enganchones muy bien jaleados por el respetable. Y venga a cazarlos, uno aquí, otro más allá y el siguiente... Que yo imagino a un peluquero cortándole el pelo a un crío, corriendo detrás de él con el blusón, las tijeras, el peine en ristre y a la mamá y la abuela diciendo lo guapo que está quedando el muchachito. Es sí, que luego se valore uno que digan que ha sido bueno, como si eso fuera torear.
Me deja frío el que se considere torear despacio a un moribundo que para dar un paso tiene que sudar todo el pienso del invierno. Que pensar que eso es torear despacio, incluso se atreven a decir que es templar... Y todo, porque el toro ha tenido “ritmo”. Si es que da cosa el solo pensarlo.
El toro con “ritmo” y bien hecho, considerando como tal el que no tiene trapío, que no digo chico, aunque si es chico, es muy probable que carezca de esto. Pero si pides el toro serio, el novillo serio, es que eres un monstruo de seis cabezas, que no quieres que los toreros se sientan “cómodos”. Que la comodidad del toreo tiene que llegar cuando vuelven a la habitación del hotel, pero todo lo que sea antes, queda fuera de lugar.
Pero claro, que si hay algo con lo que uno no puede, es con la suerte suprema, que llamaban los clásicos, que no puedo, que no, con esa exaltación del bajonazo, con eso de taparle la cara y pegarle el sablazo, con esas estocadas que son como a cámara rápida, sin hacer la suerte y que lo único que importa es que el animal caiga para que en los tendidos se pongan a pedir despojos con entusiasmo. Pero claro, con semejantes sartenazos, a veces tarda en doblar, pero no pasa nada, que el maestro en cuestión no tomará el verduguillo, ¡faltaría más! Que si hay que contemplar la agonía innecesaria del animal, pues se contempla. Que esto es ahora la locura orejística y nada hay por encima de esto.
Me molesta, y de qué manera, que la vulgaridad la hayan convertido en un nuevo clasicismo, en el que hay que entender que esa misma vulgaridad sea la manera de entender fulano o mengano su “tauromaquia”. Que ya a cualquier cosa se llama tauromaquia, solo por justificar lo difícilmente justificable. Pero no se atreva usted a criticarlo, que entonces se ponen en funcionamiento todos los automatismos de la ciencia de la positivología, en la que los aventajados discípulos te empiezan a soltar la doctrina aprendida de boca de otros. Que los argumentos son mil y un millar, pero siempre los mismos.
Que esto es solo una muestra de cosas que no me gustan, que podría seguir relatando y relatando, pero es que les confieso que en estos momentos se me han atascado las cañerías del cerero con tanto desecho, que cuesta que pase y como no hay un torrente de pureza y verdad que lo arrastre todo al vertedero, pues tendré que esperar para seguir pensando en lo que no me gusta. Que habrá quién aplauda y jalee todo esto que no me gusta, cada uno es muy libre, pero esos tampoco es que me agraden, porque, ¿cómo iba a ser partidario de los que abogan, aplauden y jalean lo que está llevando por el desagüe algo que tanto quiero? Pero bueno, al final esto es solo una opinión en la que simplemente intento exponer que gusta, no me gusta.
Enlace programa Tendido de Sol Hablemos de Toros:
https://www.ivoox.com/podcast-tendido-sol-hablemos_sq_f11340924_1.html

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