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| A veces, muchas veces, es escuchar a los eruditos de la Neotauromaquia y uno no puede evitar pensar que le están colgando un muñequito en la espalda. |
Los tiempos son cambiantes, pero no siempre es fácil avanzar a la velocidad que estos nos quieren marcar. Por ello se hace imprescindible acudir a fuentes bien formadas e informadas que nos guíen, que nos tomen de la mano y nos lleven por esos vericuetos que para los simples mortales se nos hacen realmente intransitables y que tarde o temprano nos harán desembocar en un abismo por el que nos despeñaremos sin remedio. Pero en esto de la tauromaquia tenemos a un sabio que siempre nos ofrecerá un candil al que seguir, siempre podremos alumbrarnos con la luz que tanto nos ilumina, la del profesor Cienfuegos, el doctor don Arsenio Cienfuegos Aguado, Catedrático en Arte Abstracto en la Universidad de Chesterton de Virginia del Norte, ¿o es del sur? Y él, siempre al quite, en su permanente proceso de observación de la realidad, nos ha hecho llegar una serie de palabros, adjuntando su docta y desinteresada explicación. Quizá estos nos ayuden a entender mejor sucedidos que acontecen en muchos ruedos del mundo mundial. Y sin más demora, vayamos al tema.
MulillEuros o AcemilEuros: Son esos encargados de conducir las mulillas en ese momento en que se requiere su presencia para arrastrar al toro. Pero, cosas de la vida, hay días en los que queda en evidencia esa capacidad suya para precisamente conducir las mulillas. Que de repente estas retardan inexplicablemente el paso, llegando con mucho esfuerzo a alcanzar la velocidad crucero de un caracol. Que justo suele coincidir cuando en los tendidos aparecen un puñado de pañuelos, no importa si muchos o pocos; entonces bien parece que las acémilas quedan hipnotizadas por ese albo blanquear de lienzos, a veces sábanas, y que nada, que no avanzan. Que hay quien dice que esta calma calmosa es recompensada monetariamente por... por alguien. Y si estos, los encargados de las bestias, acceden a recibir papeles de colores por la tardanza, entonces se convierten inmediatamente en mulillEuros y acemilEuros. Pero que nadie intente opositar a tal función, que según dicen, los puestos están más que cogidos.
Asaltaplazas: Aunque no parezca que pueda entablarse relación alguna con la descripción anterior, parece que están más ligadas de lo imaginable, pues son estos señores y su entorno los que alimentan a los primeros. Estos caballeros se caracterizan por quizá haber vuelto del revés el sentido de la profesión de matador de toros o novillos y su único aliciente en este mundo sea el de ir acaparando despojos allá por dónde se hagan presentes. Y para conseguir este fin valen todas las artimañas posibles. Aparte de practicar con entusiasmo el destoreo y dejar de ser matadores de toros o novillos para convertirse en matarifes, gozan de una corte de colaboradores que se entregan a la labor de asaltar plazas con verdadero entusiasmo. Hay colaboradores que bienean desde la barrera con voces y más voces, sin otro fin que buscar que el resto de presentes se contagien de este impostado entusiasmo. También está el que se planta para no dejar avanzar a los mulillEuros y acemilEuros, que encantados de la vida, se paran a esperar. Y claro, entre interrupciones, clama desesperante y vocinglerío, hay quien saca el pañuelo despojeador y despojo al canto.
Presiausente: Aquí nada está sin razón, todo está conectado por una fina línea de intereses, en la que todos salen ganando, menos el aficionado y por supuesto, la fiesta. Este señor es un caballero que colocan en el palco, sin otra obligación que dar a troche y moche muchos despojos. Que solo tiene que atender los caprichos de los asasltaplazas y demás miembros de esa inescrutable nebulosa de taurinos que miden sus escrúpulos, de acuerdo a la valía de los billetes. Que el aficionado puede llegar a pensar que por momentos parece que los palcos están vacíos, que no hay nadie que haga respetar el reglamento, la fiesta y la integridad de esta. Pero sí, sí que hay alguien allí subido, aunque no lo parezca. En la mayoría de los casos, los palcos están ocupados por un presiausente, y así va la cosa.
La gasolinera, suerte de la: Esta es una suerte muy practicada por jóvenes y mayores, por nóveles y expertos en eso de atorear destoreando. Que se supone, o eso dicen, que el primer tercio, la suerte de varas es una fase fundamental durante la lidia, que los actuantes tienen la obligación de llevar la lidia con corrección. Y en esto se incluye el que pongan al toro en suerte, llevándolo con el capote y dejarlo frente a frente con el caballo con un recorte. Pero, ¡dónde ha quedado eso! Resulta muy habitual que el responsable ni lo lleve, ni lo ponga en suerte, que lo deje allí al toro abandonado, allí dónde a este le parezca mejor, y no dónde decida el de luces. Allí lo dejan abandonado, como el que abandona a un perrillo en una gasolinera cuando la familia se va de vacaciones y la mascota se convierte en una molestia; molestia como es el toro para el que no sabe qué hacer con él, ni por dónde echarle mano.
A planchagayola: Se oye con cierta frecuencia que el que un matador se vaya a la puerta de toriles a esperar a su oponente es una declaración de intenciones, cosa que nadie puede discutir, porque nadie está dentro de la cabeza del ejecutor para poder saber si esto es así o responde a otras cuestiones. Que allí que van todo decididos supuestamente a dar una larga de rodillas según se les viene el animal de frente, pero en demasiadas ocasiones eso de dar el lance de rodillas, permanecer de rodillas, levantarse y dar comienzo a la lidia, es pedir demasiado. Y el resultado muta y el recibidor en este caso según ve lo que sale del túnel oscuro, tira la tela al viento y él se lanza en plancha como si pretendiera darse un atragantón de tierra. Y todo queda descompuesto y sin gracia, pero tranquilos, que el entusiasmo de muchos de los presentes hará que se jalee ese atragantón, como si la larga la hubiera ejecutado el mismísimo Guerrita.
Y hasta aquí la contribución del profesor Cienfuegos para que podamos entender de la mejor manera posible e imaginable esta neotauromaquia que demasiado a menudo no es algo indescifrable, que lo es, sino que se convierte en algo absolutamente atragantoso o atragantable, pero bienvenido sea todo lo que nos ayude, dentro de nuestra ignorancia, a Entender la Neotauromaquia.
Enlace programa Tendido de Sol Hablemos de Toros:
https://www.ivoox.com/podcast-tendido-sol-hablemos_sq_f11340924_1.html

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