viernes, 26 de junio de 2026

Una de bravas, dos Chateau del Trapazeao y... ¿a alguien se le ha escapado el gato?

 

Y el que no se divierte es porque no quiere, que facilidades las dan todas.

En un ambiente festivo, alegre, familiar, distendido y muy poco taurino, ha dado comienzo la feria de la tasca en las Ventas 2026. Que olores, que aromas, que... Que no pase usted botellas de cristal a la plaza, que ya en la puerta un funcionario se ocupaba de evitarlo. Que las almas candorosas pensarán que es para evitar posibles males mayores; pero los no tan cándidos igual iban más por la idea de que la gente consumiera en el Tascuzo 2026. Allá cada uno. Y entre zampa y zampa, que como aderezo, no como elemento principal, resulta que echaban unos animalitos al ruedo y unos caballeros vestidos de colores se entretendrían con ellos, a ver si en una de estás les regalaban un despojo y ya hacíamos la juerga completa. Que está preparado que te mueres, las tapas, el alcoholazo y de postre la Discoventas a todo lo que dé ¿Qué podía salir mal? Pues nada, cómo iba a salir algo mal. Pero sí, resulta que en medio de un permanente molesto bullicio, a alguien, parece que a muchos, se les ha escapado el gato y toda la plaza llamando al gaterío con un atronador ¡Ssssssssshhh! Y el gato que no aparecía y otra vez ¡Ssssssssshhh! O lo mismo... y si resulta que no fuese que Robespierre se le hubiera escapado a un desconocido y que los del siseo fueran aficionados al tenis. Pero no creo, no había pelotas.

Pero dejemos de lado las bravas, bastante más bravas que los novillos, esa delicia del Chateau del Trapazeao y... ¡Ssssssssshhh! Y si nos dejan, hasta el gato que no parece haber sido encontrado. Ganado de los Chospes, alguno de una sin caballos, otros justitos y nada más y el quinto que al lado de sus hermanos parecía el padre de todos. Oiga, que comportamiento tan parejo, todos mansos, pero mansos de la mansedumbre. Eso sí, tampoco han tenido los mejores colaboradores en los tres espadas, Álvaro de Chinchón, El Mene y Félix San Román. Que si tienen algo ahorrado, para el año que viene se podían montar su tascuzo para este certamen tan, tan, tan poco inspirador para los aficionados a los toros. Eso sí, que no lo monten de sardinas, porque con tanto gato suelto, a ver quién protege el género. Lo de los caballos, pues será una atracción más para este público tan, tan, tan particular, el ver unos pencos paseándose por el ruedo con unas faldas taloneras. Anda que los de los Chospes no han pegado derrotes a la guata y el que no, pues sencillamente se dejaba picar en mitad del lomo, de la paletilla, dónde cayera. Y que griterío, sin importarles espantar a los gatos; ¡Ssssssssshhh! Que fijación de los novillos con irse a tablas, con buscar la puerta de toriles, con escapar para que el maestro fuera detrás. Aunque los maestros...

Álvaro Chinchón no solo no sabe dónde colocarse durante la lidia, que a lo más que llega es a plantarse como un plantón a ver qué pasa y cuando se cansa, pues se quita la montera para pedir el cambio ¡Tan difícil! ¡Tan complicado! ¿Cuesta tanto decirles a los futuros figuras que aquí no se desmontera uno para pedir el cambio? ¿Que en su pueblo sí? Pues cuando vayan para allá, ya saben. Pero lo de la montera ya es casi lo de menos, lo peor es la absoluta ausencia de conocimientos y recursos taurinos del espada en cuestión. Que aparte de banderazos, ventajas, quedar siempre fuera, los enganchones, las... lo de siempre. Incapaz de conducir una embestida y así le pasa, que a nada se ve complicado, se queda a merced, con lo peligroso que es esto. Que si al menos supiera llevar un toro con el capote, por ejemplo para ponerlo al caballo, igual podría ser hasta un digno peón, pero permítanme que lo dude.

El Mene, el que iba para figurón, pues... Que nadie le ha contado de qué va esto, ¿no? Que no intenta ni fijar a un novillo, solo el darle mantazos, a ver si se pone bonito, pero que no lo logra, ¡oiga! Que le sale un manso de libro y él, que debió escuchar campanas en algún sitio, va y lo pone para una segunda vara de lejos. Pero, ¡Chico, fíjate un poco! Pero que no ha manera. El animal pronto decidió refugiarse en tablas, después de correr y correr por el ruedo, y ya no hubo manera, se empezó a defender y acabó parado como un marmolillo. El quinto era como un burro, pero con cuernos, pero por esas cosas de la vida o por las bravas o por el Chateau del Trapazeao, que la gente dejó de llamar al gato, ¡Ssssssssshhh! Y empezó a jalear los enganchones, el que el borrico no pasara, el recolocarse a cada trapazo, ese encimismo tan poco... ¿cosmopolita? Y que hasta hubo quien pidió un despojo. Pues para él, buen provecho; por la oreja, claro, bueno y por las bravas y el alcoholazo trasegado en la noche.

El tercero era Félix San Román, que dejó claro, pero muy claro, que lo suyo puede ir más por lo de montar un tascuzo con sus compañeros de terna, que por eso del toreo. Que hasta nombre tienen ya: “Los Reyes del Trapazo”. Aunque no me extrañaría que el nombrecito ya estuviera registrado, hay demasiados candidatos. Pues resulta que el madrileño parece que tiene voluntad, pero muy poca destreza. Que si recibir de rodillas con una larga es una declaración de intenciones, se lo damos por válido, pero el que ya te enganchen el capote a las primeras de cambio es también una declaración de aptitudes, pocas o casi ninguna. Que posturas pone, sí señor, pero posturas de corista de opereta francesa alrededor de la vedette. Trapazos con el pico, muy, pero que mu descarado, echándose al toro fuera. Luego un arrimón y punto, en el tercero. En el sexto, pues intentó lo mismo, pero en este caso el manso no le dejó, que el animal no estaba para juergas. Y el espada detrás, a ver si te pego un trapazo, a ver si me planto para una foto y venga detrás del animal; que se pegaron vuelta y media al ruedo, pero no vuelta triunfal, ni mucho menos, uno escapando y el otro poniéndose ya pesadito y los gatos sin aparecer ¡Ssssssssshhh! Con el ambiente festivo, alegre, familiar, distendido y muy poco taurino que había y que los gatos seguían huidos. Y no me extraña, que lo mismo es que se olían el percal y no querían pagar los platos rotos. Aunque lo mismo aparecieron en la Discoventas, que no me extrañaría, al menos para echarse un bailecito. Pero algunos aún estaban en lo importante, en lo sustancial, en lo que la empresa anuncia con tanto entusiasmo, y seguía oyéndose esa música celestial del Expo Tascuzo 2026, una de bravas, dos Chateau del Trapazeao y... ¿a alguien se le ha escapado el gato?


Enlace programa Tendido de Sol Hablemos de Toros:

https://www.ivoox.com/podcast-tendido-sol-hablemos_sq_f11340924_1.html

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