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| Los encierros, encierros son, pero... !Cómo pasa el tiempo¡ |
Sea de dónde sea, hay que reconocer el embrujo que generan los sanfermines en todo el mundo, y no es una frase hecha. Sino se ha vivido en Pamplona entre el 7 y el 14 de julio, esto se convierte en un aliciente, en un deseo que se quiere satisfacer casi de por vida, hasta que se consigue un día vestir de blanco y lucir el pañuelico rojo. Pero hasta entonces, y después, los encierros son un rito para empezar el día en las fechas ya citadas. Levantarse o empezar en el trabajo con el sonido de los cencerros y las voces que provocan la emoción del toro, el toro en la calle. Un rito de uno no sabe cuánto tiempo y el que lo quiera saber, que consulte los libros en los que se detallan las crónicas de correr los toros por la calle. Esa emoción del toro y de los mozos conduciéndolo hasta la plaza. Carreras a cuerpo limpio, con la única ayuda de un periódico enrollado y el saber correr, que eso es muy importante; esto no va solo de echarle una carrera al animal, no se trata de llegar antes, la cuestión es templar las embestidas y conducirlo, porque si de ir más rápido se tratara, que sepan que cuatro patas corren más que dos.
Pero los que llevamos viendo encierros desde... desde hace mucho, desde que nuestros mayores nos levantaban de críos muy temprano, antes a las siete de la mañana, y después del encierro, otra vez a la cama, que un niño tenía que dormir sus horas, para estos ancestros era ver si un toro miraba mal, si hacía por el que se cruzaba, si estaba queriendo enterarse de todo lo que allí pasaba. Peo ahora las cosas han cambiado y de qué manera, aparte de la hora, esa masa de gente que parece la calle Preciados de Madrid en Navidad; no sé cómo puede nadie dar un paso y mucho menos pegarse una carrerita. Que muchos dirán que han corrido el encierro, pero sin ver al toro, que si alguno pilla un pitón y puede hacerse su tramo, ya puede ir a ponerle una vela al santo, que le ha tocado el gordo de San Fermín. Mucha gente, unos, no demasiados, de blanco y con el pañuelico rojo al cuelo, pero luego están los de las camisetas de colores. Del Athletic, la Real, la Penya Taurina de Ribaretjes, los de los Bous de la Mayaeta, los amigos de un pueblo de Soria, los defensores de la Tercera de Madrid, los del Club de Atletismo la pértiga azul, los de... Si es que son tantos. Y cosa curiosa, no sé si se ven camisetas de Osasuna; curioso, ¿no? Pues es para pensarlo. Y todos, todos, corren que se las pelan, los corredores, los cabestros, los toros y al final el encierro se resume en muy pocas palabras, gracias a los “expertos” de la retransmisión. Que cuanto se echa de menos a aquel señor que ya no corría, pero que vivía el encierro desde el micrófono y nos lo hacía sentir a todos. Ahora el encierro se reduce a dos minutos y veintitrés segundos, la manada agrupada o fragmentada, porque dos se han descolgado después de haberse caído en mitad del recorrido. Y el “experto” en cuestión te suelta sin despeinarse, que tampoco es que pueda, que los toros han sido nobilísimos, como si eso fuera una virtud. Que ya puestos, que los saquen de los chiqueros y los lleven al programa de Chenoa, a ver si los adopta una familia. Pero, ¿a qué punto hemos llegado? Eso sí, mires por dónde mires, cuesta saber que sucede por las tardes en el ruedo de Pamplona, si acaso que fulano o mengano han despojado a uno de esos nobilísimos de por la mañana. Y como siempre sucede en esto de los toros de hoy en día en su relación con la sociedad, no sabremos lo que pasa en el festejo vespertino, pero si hay una pancarta, sea la que sea, si hay un tipo con el pelo verde o si a alguien se le ocurre desafinar con el “Sigo siendo el rey”, paran los noticiarios y te lo ponen en primera plana. Realmente, ¿eso son los sanfermines? ¿Ojo! Que nadie piense que estoy en contra de la fiesta, de los amigos que se reúnen para vivirla juntos, para almorzar, para cenar, para bailar, para acompañar a los gigantes y cabezudos, que hay tiempo para todo y para la alegría, mucho más. Pero lo que cuesta asimilar es el trato que se da a todo lo que tenga que ver con el toro, de lo que los principales perjudicados es posible que sean los propios aficionados navarros, los que es posible que sientan que se les está arrebatando algo muy suyo y que les cuesta entenderlo tal y como es todo esto ahora. Pero tampoco querría ponerme a opinar por boca de otros, simplemente es lo que a uno le cuentan amigos que sé que aman al toro y su fiesta y que puede que también les rechine eso de reducir algo tan lleno de matices al dos minutos y veinte segundos, con la manada agrupada.
Enlace programa Tendido de Sol Hablemos de Toros:
https://www.ivoox.com/podcast-tendido-sol-hablemos_sq_f11340924_1.html

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