miércoles, 16 de diciembre de 2015

Hristo el antitaurino ventajista

Otro año más, el gordito gracioso da rienda suelta a su afición


Estos ataques ya están pasando de castaño oscuro, como diría el otro, “hasta aquí hemos llegao”. El señor Mejide ha sobrepasado todos los límites en sus ataques a la Fiesta de los Toros. ¿Por qué? Pues porque no se puede llevar al Juli a un programa de la tele, esperando que con su verbo defienda nada. Eso es abusar. ¿Qué nos queda ya? ¿Qué llamen también a Ponce, a Jesulín, al lotero de doña Manolita? Anda que no podían haber contactado con Esplá, por poner un ejemplo, que en esa marea de diálogo entre amable y venenoso se maneja como pez en el agua, que no solo explica, sino que rebate y desecha argumentos tan vacíos como sobados. Uno tira de tópicos sin demasiado convencimiento y el otro los desmorona y además ofrece argumentos sólidos y que sorprenden a los propios antis, que también tiran de su propia retórica, ignorante, pero que cala en los espíritus cándidos del ciudadanos amigos de los animales... que hablan.

Resulta una utopía el pensar que la mayoría de los toreros sean capaces de defender la Fiesta, ni son capaces, ni tienen convicción. Ellos lo que sí saben defender a bocados es su negocio y de ahí no les saquen. Que así pasa, que nos llega el indignadísimo Castella, ese que dice que no hay derecho a lo que están haciendo con ellos y que en su día confesó la lástima que le producía un toro antes de entrar con la espada. O el último, Miguel Rodríguez, que aboga para que no se maten los toros. ¿Estamos locos? ¿De que estamos hablando? Nos quejamos de los animalistas, falsos naturalistas y transitamos por el mismo carril que ellos. Quizá nuestra propia ignorancia y desconocimiento del toro sean los que nos lleven a creer que los Toros se salvarán, precisamente cuando dejen de ser los Toros, lo que ahora los finos llaman Tauromaquia. Salvemos el fútbol, a partir de ahora, para evitar el sacrificio de vacas proveedoras de piel para balones, se jugará sin pelota, si acaso con una de trapo, pero no siempre, que las plantas de algodón también se crispan cuando se las corta. El cine será cine sin películas, la vendimia sin vino, la Nochebuena sin cordero, la natación sin agua y la estupidez sin seso.

La verdad es que cuando uno ve que los toreros se disponen a hablar, salvo contadísimas excepciones, o cuando van a un programa no taurino, me echo a temblar. Mi primer impulso es recoger todos los libros de toros, los cuadros, las películas, los dibujos, los recuerdos y la tarjeta de abono de Madrid y meterlos en un baúl del tiempo, enterrado a cinco metros de profundidad, debajo de un piedrolo de mil toneladas y sin dejar pistas de lo que allí hay. Y a ver si con el paso de los siglos, alguien lo encuentra y se anima a descifrar el significado de todo aquello. ¿Se imaginan? Encuentran esta caja precisamente cuando una máquina excavadora removía los terrenos sobre los que se iba a construir una plaza de toros; la Nueva Plaza de Madrid, con cabida para 80.000 personas, junto al parque arqueológico de la antigua villa de Coslada, ya desaparecida. Estaría bien, puestos a imaginar.


Y es que los que se supone que más saben de esto, los únicos con derecho a opinar, porque ellos si se han puesto delante, los artistas sublimes, los genios, los héroes absolutos del toreo, les quitas lo de la tradición, la cultura y los puestos de trabajo que genera el toro y se nos pierden. Pero tampoco nos sorprendamos, esto no resulta tan ilógico, pues si es verdad esa máxima de que se es cómo se torea, ¿qué podemos esperar? Le echan un toro encastado y se lo quita de encima cómo puede, le echan un Mejide con genio y le aplica la misma medicina, le insinúan que es un asesino en serie y le salta por lo del arte, en fin, que los del pico, la pata retrasada, los retorcimientos y el julipié asoman de igual manera en un ruedo, que en un set de televisión. Y el Hristo crecido y más encantado de conocerse que nunca. Que si el Toro de la Vega, que si se disfruta matando animales mientras los bárbaros sanguinarios disfrutamos con la crueldad gratuita. Un poco más y hace que el torero se trague lo de Sodoma y Gomorra, sin decir ni pío, si acaso, que las estatuas de sal son arte y que forman parte de la tradición escultórica del Mar Muerto. No hace mucho un aficionado de los buenos me decía que a él los toreros le gustaban toreando y no hablando, o cómo responde otra máxima, los de luces, dónde tienen que hablar es en el ruedo. Así que mientras que nuestras figuras no se manejen adecuadamente en eso de la retórica, que también es un arte, por favor, eviten enfrentamientos innecesarios con Hristo el antitaurino ventajista.


Enlace Tendido de Sol del 14 de diciembre de 2015:
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miércoles, 9 de diciembre de 2015

Disculpen mi pesimismo, pero entiendan mi pena

Si al menos puedo colaborar a mantener la ilusión por los Toros, bienvenido sea


Es verdad que algunos vemos esto de la Fiesta de los toros con un alto nivel de pesimismo, hace dos días me lo hacía notar un buen aficionado, uno de esos que ofrecen la menor duda de su militancia taurina; aunque al final la convergencia era inevitable, lo que parecía diferenciarnos era la forma de encarar la cuestión. Uno quería ver la botella medio llena y el otro, servidor, la veía medio vacía, pero sin renunciar a querer llenarla y mantenerla rebosante de esa refrescante pócima que nos embriaga de toreo, casta, bravura y emoción como para infartar mil corazones por embestida. Les pido perdón si a veces, si casi siempre, uno les hace ver como la botella está casi en el culín, no es mi intención y por nada del mundo me gustaría empañarles una buena tarde de disfrute, pero también les pido que me entiendan, que cómo decía el otro, bastante tengo con lo mío.

A veces siento indignación, enfado, desolación, pero sobre todo, sobre todo, siento una pena grande y profunda, porque veo como se me escapa algo tan mío, tan íntimo, tan personal, compartido, pero personal; es cómo si se me fueran yendo días de vida. Será por esa manía mía de sentarme a ver pasar las cosas y permitir que estas me hagan pensar. Si no las hiciera caso y además no les echara cuentas, seguro que me iría mejor. Pero no, resulta que me pongo a pensar en la temporada pasada y veo que de tantas tardes y tantas plazas, no soy capaz de rescatar recuerdos que me congratulen con mi afición, ni para cubrir los dedos de una mano. Que aún siendo una leche, casi es peor el intentar mirar al futuro y darse cuenta del páramo que nos espera, que en el mejor de los casos puede ser una réplica de lo pasado, si no peor, pues los de arriba no solo no renuncian a su comodidad, sino que se esfuerzan en que cada vez sea mucho mayor y los que vienen por detrás no se puede decir que vengan con ganas de comerse el mundo, más bien su intención es hacerse un hueco e instalarse en ese estado de máximo confort al que los mandones no dejan que nadie entre así como así.

Bueno, pues ya que la torería no parece muy dispuesta a borrar ese pesimismo que me invade, me refugiaré en el toro, sí, eso hará, el toro nunca defrauda, pero... para eso tiene que salir el toro, ¿no? Si no, no hay quién se aferre a esperanza alguna. Parece que me repito, pero estamos repitiendo la cantinela de unas líneas más arriba, los amos de las grandes factorías de bovinos no quieren perder ni una opción de vender una res, que no digo toro, porque para algo se han inventado la producción en cadena en las dehesas de bravo. Buscar la bravura y recuperar la casta no les preocupa, pero en lo del toro en serie no cesan los avances. Ahora se habla de que están probando el toro emblistado, todos igualitos, el mismo peso, la misma cara, los mismos pitones, el mismo comportamiento, en varios colores y con una fecha de caducidad a muy largo plazo, lo que les permite poder llevar los animalitos por toda la península hasta que los veterinarios se los aprueben y acaben colando para la corrida. Aunque tampoco se crean que se ven apurados en eso del reconocimiento veterinario, no suele haber problemas y aunque los animalitos tengan menos trapío que Piolín, cuelan como campeones. Alguien pensará que el panorama es que ni pintado para el que se atreva a criar el toro, que con ofrecerlo a las empresas ya lo tiene vendido todo. Pues no y no. Ni se los compran, ni se suelen plantear eso del toro con presencia y encastado. Como los aspirantes a figuras, estos solo piensan en alcanzar el status de ganadero de figuras y desde esa comodidad que supone el que estas se lleven tus reses, perdón, productos, debajo del brazo, preocuparse solo de tener remanente y a vivir.


Vaya, dos de dos, veo que no se me va a ir la pena así cómo así. Y la cosa empeora cuando uno repara en que la que fue primera plaza del mundo se va cayendo piedra a piedra, hasta haber llegado a ese punto de ruinosa vergüenza. El toro emigró hace tiempo y no son demasiadas las tardes que todavía asoma, la torería se evaporó y salvo contadísimas excepciones, esta ha sido desplazada por la chabacanería, la vulgaridad, la teatralidad, el triunfalismo desaforado y la intransigencia de los que quieren imponer el gusto que nunca fue admitido en esta plaza, el inconsciente atrevimiento en lugar del valor consciente y real, los gladiadores que se limitan a estar, incapaces de llegar a hacer, los trapaceros que agitan banderas de incapacidad, pero sin torear. Y esa muchedumbre que todo lo jalea, que todo lo aplaude y que no distingue entre toreros y toreadores. Quizá porque a aquellos no llegó a conocerlos. Será esto el motivo de mi pena, de ese pesimismo que puede molestarles. Ya me gustaría derrochar el entusiasmo de los días en que el toreo inundó mis ojos, cuando me entraba como un rayo por todos los poros, sin dejar uno, cuando me hacía enmudecer sin dejarme palabras para explicar todo aquello, cuando aquel arte efímero se hacía eterno en mi memoria, con tanta fuerza que ahora hace que siga yendo a la plaza con la esperanza de volver a revivir aquel milagro. Pero la realidad es otra y esta me obliga a pedirles que disculpen mi pesimismo, pero entiendan mi pena.

Enlace Tendido de Sol del 7 de diciembre de 2015:
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miércoles, 2 de diciembre de 2015

Julián I, el Generoso, abrirá los carteles a los jóvenes

Se abre la puerta a los alumnos aventajados

Por mucho que se quiera disimular, al final cada uno se pone en su lugar y basta con dejarle abrir la boca, para que nos aclare lo que sospechábamos o lo que tanto quisieron ocultar; y si hay alguien que se retrate con una nitidez fotográfica, ese es Julián López Escobar, el Juli. No es el único, pero si uno de los más destacados miembros de la cofradía de “Por la boca muere el pez”. Parece ser que se le queda chica la hermandad de los de “Por sus hechos les conoceréis” y de tanto en tanto nos regala sus enseñanzas en forma de perlas cultivadas, dentro de las ostras que él tanto cuida y aburre con su insufrible “magisterio”.

Debía pensar que no teníamos bastante con su colección de grandes éxitos de la literatura, la trilogía formada por “Historias de corrales”, “Relatos en los despachos”, “La lejanía y el dolor de lomos” y “Cuando me callo, mejoro”. Vale, son cuatro, pero para los maestros, las trilogías pueden ser de tres o más clases magistrales. De la cuarta de la trilogía procede su última enseñanza, esa en que nos ilumina afirmando que a partir de ahora va a abrir los carteles, porque así se ha posicionado el público y así lo demanda. Que dice que es el momento de alternar con los jóvenes, que ahora el interés se genera incluyendo a estos en los carteles. Vamos a ver; a veces uno se cree que está quedando como un marqués y la realidad es que queda como la Chencha. O sea, que hasta ahora, él, el gran maestro, se permitía el lujo de poner o quitar a otros compañeros a su antojo, que se anunciaba con él, aquel al que su magnanimidad se lo permitía, importantándole un bledo el aficionado y sin que se atisbara el más mínimo asomo de dignidad, vergüenza torera y orgullo de querer ser el mejor y demostrarlo en el ruedo en competencia con todos. O sea, que según parece, eso de la comodidad y el veto a los que le podían molestar, es tal cual muchos suponían. ¡Caramba! Y se queda más ancho que pancho tras confesar semejante tropelía que se ha convertido en norma a lo largo de los años. No, si ya nos parecía que algo de todo esto había en el mundo del toro y más concretamente en las altas esferas, en esas supremas instancias de las figuritas.

Que nos suelta que los jóvenes han mostrado su capacidad y que interesan y que por lo tanto ahora es el momento de competir con ellos. ¡Ah! Señor supremo, que ya ha decidido que esa plebe coletuda puede gozar del privilegio de respirar el mismo aire que el más grande. A ver si hay borregos para todos y no tienen necesidad de echar mano del toro alguna tarde perdida. Pero seguro que en las tardes en las que don Julián haga el paseíllo, siempre habrá un mojicón que echarse a la boca y si estos escasean, pues no se sortea y punto. Que tampoco va a ser la primera vez que esto suceda. Al final cundirá el ejemplo de algunas tardes de la temporada pasada. Y no es que uno se lo invente, que fue un hecho reconocido hasta por los mismos que perpetraron semejante atropello.  

Lo que ahora nos preguntamos muchos es si este virus, que no sé muy bien si es el de la verdad o el de la necedad, seguirá afectando a Julián López Escobar o si le habrán administrado el oportuno tratamiento. A ver si ahora nos suelta que ha decidido dejar de torear la mona y que va a empezar a ponerse delante del toro de verdad, del toro íntegro, que abandona esa filfa del monoencaste y que va a empezar a sentirse torero y no asalta plazas, toreando ganado de todo tipo; no quiero decir encastes, porque me niego a seguir ese juego de la encastefilia. Basta con que asuma torear el toro en toda su variedad. ¿Se lo imaginan con una de Moreno Silva, Pedraza de Yeltes, Fraile, Adolfo, Escolar, Miura, Ibán, Cuadri y hasta Parladé o Juan Pedro, pero de los complicados, no de los de siempre. Que sí, que son de diferentes encastes, claro que sí, pero empecemos a recuperar el sentido de la ganadería, a reconocer la mano del criador y dejémonos también nosotros de adorar al santo por la peana pidiendo tal o cual hierro por ser de un encaste determinado, cuando sus reses no soportan el más mínimo grado de exigencia como toros de lidia.

Puestos a elucubrar, quizá El Juli nos anuncie que ya no va a montar las peloteras matinales a las que nos tenía acostumbrados por esas plazas de Dios a la hora de los reconocimientos, que eso ya es historia y que como un niño bueno, se arrepiente y no lo volverá a hacer más, que va a respetar los criterios de cada plaza, las decisiones de los veterinarios, presidente y al tiempo mantendrá una máxima observancia de la dignidad de la Fiesta y del respeto por el aficionado. A ver si ya puestos, también decide que abandona esas trampas que tanto ha perfeccionado a lo largo del tiempo, que no habrá más retorcimientos, ni toreo periférico, ni pases en línea recta, ni ese arrastrar la muleta desde antes de iniciar el muletazo, ni el no cargar la suerte, ni mucho menos esa forma traicionera de sacrificar al toro en el momento en que tendría que hacer honor a eso que se dio en llamar la suerte suprema. Estaría bien, así igual podríamos disfrutar por un lado de esta transformación deseada y por otro del espectáculo de ver como los palmeros justificaban lo nuevo sin desdecirse de lo viejo. Pero tranquilos, no hay que aventurarse demasiado al pensar que no habrá nada de todo esto, porque nada de todo esto parece importarle, al menos mientras no le afecte a su negocio al señor Juli. Así que de momento, que se nos quite la cabeza cualquier asomo de mejora, olvidemos cualquier posibilidad de transitar por los caminos de la verdad y meditemos sobre un hecho que en si mismo dice más de lo que su autor habría imaginado jamás y es que Julián I, el Generoso, abrirá los carteles a los jóvenes.


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miércoles, 25 de noviembre de 2015

¿Está llegando un relevo prefabricado?

El relevo irrelevante


Cuando llegan los fríos del invierno parecen inevitables las castañas asadas, las bufandas recién estrenadas, el ponerse a buscar unas botas cómodas para ir calentito, el chocolate con churros y las divagaciones taurinas, siendo estas las que más duran, que aguantan recias hasta allá los meses de marzo, abril e incluso mayo; todo depende del fuste de lo divagado. No sé si será cosa mía, pero uno siente como si de un tiempo a esta parte le estuvieran queriendo preparar para el ánimo para recibir a una nueva generación de toreros que se está cociendo poco a poco por parte de los taurinos. Es como si los geses, las figuras presentes, se les fueran agotando, a mí se me agotaron hace siglos, y nos fueran preparando el cuerpo para unas fotocopias que poco parece que puedan mejorar lo presente, pues ninguno da la sensación de que pueda emerger con fuerza y decisión. Ojalá me equivoque de medio a medio.

La cosa funciona con una simpleza que casi ofende; por un lado parece que se empiezan a agudizar los sentidos de los expertos, al Juli le empiezan a descubrir esos lunares que para muchos son borrones en toda regla desde hace años, a Perera se le deja ahí en tierra de nadie, a Manzanares se le deja entre dos aguas, a su aire, a Morante... a Morante..., pues eso a Morante se le mantiene en Morante, que ya es bastante. Y a los demás, si surge, si suena la flauta, se les hacen fiestas y alegrías y si no, pues no se les deja y punto, que tampoco inquietan a nadie. A todo lo más, les sale un Fandiño y basta con dejarle ver las golosinas de las figuras, para que se crea la reencarnación de Antonio Fuentes, todo arte y armonía. Sin dudarlo, abandona su camino, el del toro, ese que hace tragar quina y a partir de ahí, cuando quiere hacer lo de todos y renuncia a lo que él y unos pocos más eran capaces, queda automáticamente desactivado. Está claro, si quiere competir a base de valor y pundonor con las figuritas ya hechas al mojicón con cuernos, parte en clara desventaja, pues estos le ganan en experiencia y gollerías para la masa.

Una vez eliminadas las supuestas amenazas, solo hay que esperar a que alguno dé la sensación de que pueda despuntar. Da igual la plaza en la que deje ver sus condiciones de figura en ciernes. Por no importar, no importa ni que en Madrid haya estado bien, mal o regular, vamos que como si no asoma por la calle de Alcalá, eso ya no cuenta. Con un par de despojos que echen a la saca, suficiente. A nadie les importa la forma de desmembrar al animal, ni la condición de este. Vean lo que insisten en convencernos de la valía de Juan del Álamo, que ha ido prácticamente a oreja por actuación en las Ventas y, tirando de estadísticas, le han convertido en un firme puntal para la temporada que viene. Nadie repara en la vulgaridad y el paisanaje que le procuraron aquellos despojos. Como dicen los que saben, lo que cuentan son los goles, el puntuar, en terminología chupi. Pero no nos olvidemos del más sólido baluarte redescubierto por los aficionados, el gran Rafaelillo, que tras una serie de naturales tensos y peleados, todo lo hecho a partir de entonces ha adquirido valores épicos e incontestables, sin pararse un segundo a meditar sobre ese quedarse a merced de los toros, sin saber por dónde meterles mano, sin la más mínima noción de la lidia, haciéndoles a los toros verdaderas perrerías, pero como aguanta ahí, las masas se le rinden. ¡Ay! Si pararan un segundo y vieran que es un magnífico hacedor de alimañas. Convierte en intratable lo que le pongan por delante. ¿El método? Muy fácil, con no aguantar quieto y echar a correr para meterse en las orejas, el toro aprende tarde o temprano a revolverse antes de hora. El muchacho anda a respingos por allí y la multitud ve como se le enciende su alma aficionada.

Paco Ureña es otro ejemplo de estos toreros a encumbrar, aunque quizá sea de los que haya demostrado más posibilidades de mostrarnos algo, pero dándole su tiempo, sin prisas y sin hacerle creer lo que todavía no es, ¿qué puede ser alguien? Parece difícil, pero no imposible, pero como le quieran acelerar, igual se sale a la segunda curva. Aunque no llega a lo de López Simón, a quién en un visto y no visto nos lo han convertido en el gran maestro de los años venideros, el que va a poner esto patas arriba. Si le cogen los toros es porque se pone dónde otros ponen la muleta. Que es verdad, pero lo que no cuentan es quienes son los que ponen ahí la muleta y dónde se ponen ellos. Un chaval con ciertas maneras, pero que ha cimentado sus éxitos sobre un toreo ventajista, de pierna retrasada, muleta torcida, pases rectilíneos y ausencia absoluta de mando y dominio, aparte de una preocupante precariedad en lo tocante a la lidia del toro. Erguido, sin exagerar demasiado los ademanes, pero con una teatralidad ajena al toreo, que aunque llegue a las masas, nada tiene que ver con el toreo de verdad. Y esto es mi opinión, mi humilde opinión. Si además añadimos a todo esto la épica de las cogidas, del revolcón a destiempo, de las representaciones sacando rédito a las visitas a la enfermería de la parafernalia que le montan y del ridículo de una teatralidad fuera de lugar, pero que tiene su efecto en los tendidos, pues el r4esultado es ese, el de la gran figura que nos va a sacar de pobres. No llega a los límites de Jiménez Fortes, al que le cantan como gesta las consecuencias de una falta de recursos alarmante y que le llevan una y otra vez a la cama, sin que falte ese animoso palmero a quien no duelen as cornadas, para eso ya está el chaval, al que hay que reconocerle unas ganas desmedidas de ser torero.

Y por último, el que seguramente llegue más lejos, porque tiene una mejor infraestructura detrás de él, es Roca Rey. Un verdadero fenómeno que va escalando puestos subido en un toreo superficial y sin sustancia, gracias a que el torillo con el que se anuncia, se lo permite. Si parece que las crónicas de sus triunfos llegan a la prensa cuando el torero aún está pegando trapazos y sin intención de tomar la espada. Bullanguero, chispeante, variado en eso de agitar el capote al aire, entusiasma lo mismo a chinos que a japoneses, que son los que al final tiran del personal para enrolarse en las filas de cualquier torero que se precie. Pero, ¿cuáles son los factores comunes a todos estos toreros? En primer lugar, que por su bisoñez o necesidad, son muy maleables y sus mentores los pueden menear de acá para allá a su antojo. Lógicamente, ellos quieren llegar y esa fe ciega en apoderados o empresarios con poder, les convierten en un títere a merced de los que mandan. Son baratos y de momento, no ofrecen complicaciones. Si les prometen cuarenta reales por firmar mil contratos, los chavales ven los cuarenta reales y nada más. No se paran a pensar que por el camino de la verdad, igual con treinta tardes y demostrando su valía, podrían cobrar no cuarenta, cuatrocientos reales, pero claro, están empezando y no se ven con fuerza para exigir y quizá también se dejen cegar por una aparente facilidad que se trunca en el momento en el que el jefe decide que no funcionan de acuerdo a lo esperado.


Pero de momento ahí nos los están preparando a fuego lento, quizá ahora que parece que los de arriba ya empiezan a estar muy vistos, que a lo mejor sus exigencias ya incomodan demasiado, que hasta pueden ya parecer excesivas y que no cuentan con el predicamento de otros momentos. Pues si parece que estos y otros toreros empiezan a despertar cierto interés, que parece que son medianamente admitidos, que en caso de duda tiran de estadística y que las voces en contra prácticamente son inexistentes y nada enérgicas, pues adelante con los faroles. Quizá cuando el aficionado se quiera rebelar, ya los públicos, la prensa y los taurinos han cimentado sólidamente a estos ídolos de nuevo cuño ya no hay quien les apee del burro. Será porque no es la primera vez que vemos algo parecido, porque algunos nos acordamos de aquello de “una nueva hornada” de jóvenes promesas, que luego formaron parte de las sucesivas bandas de los “G”, la cuestión es que la mosca nos anda detrás de la oreja y pensamos, ¿está llegando un relevo prefabricado?

martes, 17 de noviembre de 2015

Vente pa’ Sevilla, primo

¿Será en abril?


Últimamente se han desencadenado una serie de rumores que ponían en el mismo cartel a dos máximas figuras del toreo, en Sevilla, en la feria y con televisión en directo. Confidencialmente ha llegado a este blog una copia de la cinta con la conversación mantenida entre los dos implicados. Gracias a un nuevo sistema informático y de captación y reproducción de ondas cerebrales, hasta ha sido posible obtener un registro, sumamente fiable, de los pensamientos de ambos interlocutores. Eso sí, no olviden que esto es absolutamente confidencial

-         ¿Sí? ¿Dígame?
-         ¿José?
-         Sí, ¿quién eres?
-         José.
-         Sí, sí, que yo soy José, que sí, que soy yo. ¿Por quién pregunta?
-         Por José, ¿eres José?
-         Sí, sí, ¿quién llama?
-         José.
-         (Huy, la madre que me parió) Pero, vamos a ver si...
-         Que yo también soy José, Josantonio
-         Aaaah, sí, claro, ¿qué tal maestro?
-         Muy bien, maestro, ¿y usted?, maestro.
-         (¡Huy! Qué largo se va a hacer esto) Bien, bien, gracias, maestro.
-         Me alegro, maestro.
-         Pues tú me dirás
-         Pues na’
-         ¿Na? Para algo llamarás, dime.
-         Pues na’, que no sé si sabes lo de la Feria de Abril, allá por abril.
-         Sí, sí, algo he oído, que se pone Sevilla muy bonita, ¿no? Incluso algún año fui y todo (¿No habrá una cámara oculta?)
-         Pues eso, que, ¿qué te parece si vamos los dos?
-         ¡Hombre! Pues no se me habría ocurrido, pero, bueno.
-         ¿Entonces, sí?
-         Sí, vale, pero queda tiempo, ya lo veremos más adelante, ¿no? A ver cuándo y cómo.
-         En abril, en Sevilla.
-         Nooo, ya, eso sí, pero más que nada, por cerrar fechas y todo. Es que ahora me pillas sin la agenda y no sé.
-         Pero si tú no toreas, no tendrás problemas, ¿no?
-         No, no, claro, no, pero ya sabes, la familia, los compromisos, pero que sí, vamos, lo único, que hay que mirar muchas cosas.
-         Pero, sí, ¿no?
-         Sí, sí, claro
-         Pues ya está
-         ¿Ya está? ¿Qué está?
-         Que vamos a la Feria, en abril, ¿no? (Este hombre no se entera, con lo clarito que se lo he explicado)
-         Sí claro, ya si eso lo vamos viendo, lo del AVE, el hotel y todas esas cosas.
-         Pero eso no será problema, siempre habrá un sitio para descansar y vestirse
-         Vestirse (Este debe pensar que voy a ir en pelotas. Ya sabía yo que tenía que haber aclarado tanto rumor raro, aunque...) ¿Vestirse?
-         Sí, ya encontraremos dónde vestirse, eso no es problema. Incluso si te parece, nos vestimos juntos en el mismo hotel...
-         ¿Juntos?
-         Bueno, juntos, pero no revueltos, ¡cohone! (En que hora pensé en llamar a este hombre)
-         Aaah, claro, sí, no, si yo no quería decir, no...
-         Lo del hotel son minucias. Incluso podíamos ir los dos juntos, si no tienes inconveniente, en un coche de caballos hasta la plaza y que las cuadrillas nos esperaran ya allí, ellos por su “lao” y nosotros por el nuestro
-         ¿Una carroza? ¿Las cuadrillas?
-         Claro, ¡Cohone! Si no te gusta el coche de caballos, pues na’
-         No, no, sí.
-         ¿No o sí?
-         No, sí, digo que sí, que sí
-         Y lo de los toros o lo mira mi veedor o que se pongan de acuerdo el tuyo y el mío y ya que elijan
-         ¿Los toros?
-         Claro, ¡cohone! ¿Tú también vas a poner pegas a la presencia de los toros? ¿También te vas a poner del lado de los que dicen que matamos chivas?
-         Pero, ¿toros? ¿veedores? ¿Para qué?
-         Para un baile, no te joe, ¿para qué va a ser? Pa’ torear en la feria.
-         Si yo no pensaba que era para... Creía que era para...
-         Para ir a una caseta, ¡no te joe! Para ir de casetas me voy con mis colegas, que con ellos me entiendo y no le dan tantas vueltas a las cosas. ¡Ea! Hasta más ver. Un saludo, José
-         ¿José? ¿Quién? José, sí, un saludo, José.
-         ¿José?
-         ¿Sí?
-         Clonk tuc tuc tuc, tuc tuc tuc...
-         ¿Josantonio? ¿Torear en Sevilla? Aquí hay una cámara oculta, esto no puede ser verdad.


¿Será verdad? El tiempo dirá si se podrá ver a José Tomás y Morante con tele y todo. Eso sí, se cumplan o no las expectativas, no lo dude y en abril “Vente pa’ Sevilla, primo”.


Enlace del programa Tendido de Sol del 16 de noviembre de 2015
http://www.ivoox.com/tendido-sol-audios-mp3_rf_9398977_1.html?autoplay=true

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Julián I de Velilla y V de Mejorada, fustiga a la afición mexicana

Al final no se va a saber si se abrirán nuevas escuelas en América o si se cerrarán las ya existentes en España.


Los taurinos se quejan y sienten cierta desconfianza por la presencia de Beilleres por estos lares hispanos, pero claro, si les mandamos para allá a don Julián, ¿qué esperamos? Pues tendrán que contraatacar. Si les tocas la moral a los aficionados aztecas, no podemos esperar que se queden de brazos cruzados. Anda que no se han perdido amistades por ofensas mucho menores que la de don Julián. Se hace presente en el embudo del DF y como si nada, pretende simular el toreo ante animales orejones y desmochados; aunque quizá lo correcto sea decir animales desmochados que parecen  orejones. Ahí lo tienen, el poder hecho hombre, el defensor de los novilleros, el titular de una escuela taurina propia, el elegido por el dedo divino para la defensa de los toros, se cisca en todo poniéndose delante de una vergüenza impresentable. Eso sí, al menos tuvo el detalle de no permitir que su hazaña se “gozara” en el Viejo Continente. ¡Ayyyy! No nos niegue sus clases magistrales de desgobierno taurino, del reino del trapazo, la contorsión ridícula, el fraude insultante y la trampa institucionalizada y admitida bajo esa coartada de que cada uno tiene su forma de hacer las cosas. No confundamos personalidad con marrullería, ni mando con ratonería.

Se pasan la vida piándolas y exigiendo respeto, respeto a ellos que se juegan la vida, respeto a su arte, respeto a la cultura que ellos dicen representar y respeto callado para permitirles llenar la saca sin tener que escuchar el más mínimo asomo de descontento y discrepancia con ese acto en contra del toreo que perpetran una tarde sí y mil también. Pero como las mayorías se rinden a sus pies, entonces a callar, pues amparados en la masa, se arrogan el derecho a desmantelar la Fiesta de los Toros y dejarla escaparse por el desagüe, simplemente para que a ellos les caigan sus treinta monedas de la traición.

Se quejan como plañideras de los ataques que sufren de los antis, los políticos, los ignorantes, los que no se han puesto nunca, los que van a desahogarse, los que no saben lo que quieren, los que todo lo ven mal y no encuentran nunca nada bueno, de los del Sálvame, de los de Podemos, de los de Jod..., pero sin reconocer jamás, pero jamás, que ellos llevan ventaja a todos en esto de acabar con este enfermo que son los toros. En la Plaza México, Julián I de Velilla y V de Mejorada, quizá sin pretenderlo, expuso un denso compendio de lo que él y sus secuaces suponen para la Tauromaquia: los caricatos que convierten en ridículo y patético este rito del toro. Díganme si cabe otra explicación, estoy abierto a cualquiera que se me presente con un punto de razón, pero yo solo veo que unos señores, encabezados por otro que calza medias rosas, se agencian unos animalejos infames, la pura imagen del bochorno, desmochados, exageradamente anovillados y fofos como muñecas de trapo, a los que les cuesta un mundo tenerse en pie. Siempre se hacen acompañar de alguien que no les moleste, que no les incomode ni un poquito, alguno de la familia o aspirante a pertenecer a ella. Hay que evitar sobresaltos, no vaya a ser que asome uno con alma de torero y ganas de mojarle la oreja. Y el público con ese desquicie que lo mismo pide orejas que protesta el borrego y hace que lo echen para atrás.


Pero, ¿ustedes creen que todo esto le importa a Julián I de Velilla y V de Mejorada? Y quién dice el Juli, dice cualquiera de las figuras, esas de las que se dice que torean mejor que nunca, el toro más bravo y encastado que nunca y con más trapío y romana que nunca. Si no fuera el escándalo que es, sería para echarse a reír a carcajada limpia. ¿Cabe mayor descaro? Lo malo es que estas mañas tienen pinta de hacerse eternas y perpetuarse en el tiempo, al menos mientras esto dure. Ya se ocupan los taurinos de inculcarle toda esta majadería y desprecio por la Fiesta a los “nuevos valores”. No llevan diez minutos de alternativa y ya se quieren llevar los torillos debajo del brazo, ni sorteos, ni rifas, hay que asegurar. No consienten la menor crítica, ni tan siquiera un mohín de desaprobación y a nada que te descuidas, tiran de lo del respeto, el arte, la cultura y lo de jugarse la vida, sin que ellos respeten lo más grande, los toros; sin que sean capaces de crear arte ni por asomo; sin tener nada que ver su pantomima con nada similar al hecho cultural; y jugándose la vida, sí, pero en la mayoría de los casos más por su incapacidad lidiadora, que por la condición del toro. Pero claro, si el público, y a veces algunos aficionados, aplauden al que simplemente se abandona a merced del toro, al que se ve desbordado ante cualquier asomo de genio o de casta y que con su negligencia bien se ocupan de hacer malo al bueno y mucho peor al complicado. Ya ven que todos los males son de uso exclusivo y personal de El Juli, simplemente él, al ser uno de los máximos exponentes de la torería actual y gracias a su desahogo manipulador, pues por momentos se convierte en el principal objeto de nuestros cabreos y por si no le bastara con los de acá, consentimos y contemplamos como Julián I de Velilla y V de Mejorada, fustiga a la afición mexicana.


Enlace programa Tendido de Sol del 9 de noviembre de 2015
http://m.ivoox.com/tendido-sol-9-sol-audios-mp3_rf_9323850_1.html

miércoles, 4 de noviembre de 2015

La FIT alarga sus tentáculos

Urdiales cambia de apoderamiento, esperemos acontecimientos


Urdiales será apoderado por la FIT, este ente que parece devorarlo todo y que si nos muestra sus rostros hispanos y galos, inspiran muchas cosas al aficionado, pero no la confianza; el señor Casas y el señor Barrera ya se ocupan de que así sea. Lo mismo que para los taurinos es nombrarles la bicha, pues ven en su presidente a un peligro inminente para sus intereses. Pero los señores de la fusión no se preocupan de estas cosas y ellos siguen a lo suyo, a su negocio, por supuesto, sin pararse a ver si molestan a los caciques locales o no. Y en estas que aprovechando el Jalogüin le debieron decir a Urdiales aquellos de ¿truco o trato? El riojano contestó trato y se cerró la cuestión.

La que se ha montado en los ambientes de los aficionados fetén, los que quieren mantener la integridad de la Fiesta. Quizá de forma exagerada, según algunos, pero también hay que entender estas posturas. Actualmente Urdiales es el único torero que se mantiene en los caminos de la pureza y la verdad en su toreo, sin reservas, porque aunque hay algunos “emergentes” en los que el personal ha puesto el ojo, nada tienen que ver con el de Arnedo, al menos hasta el día de hoy. Este les ilusionó al extremo en la última feria de Bilbao, la misma en la que triunfó hace años, en Madrid también nos ha dejado ver el torero que es y los miedos vienen porque nadie quiere que se repitan situaciones pasadas. Se les harán presentes casos como el de Talavante, que de ser candidato a torero grande, se nos ha quedado en torero comercial, limitado y en permanente búsqueda del camino original. Morante, que hace ya muchos, pero muchos años, nos enamoró con un puñado de quites, suficiente para crearse la iglesia morantista repleta de feligreses que tienen una fe desmedida. Fe en el más cierto sentido de la palabra, creer en lo que no se ve, pues toda la genialidad que es capaz de mostrar por ahora es la de regante, catador de cafés, fumador de fumador de buenos vegueros y fuente de ocurrentes sentencias. Hasta Perera parecía que podía ser algo diferente a ese pegapases insoportable; EL Cid, que nos llenó el espíritu de aficionado a todos los que nos asomábamos a una plaza; Fandiño, que se ahogó en su propia crispación y ya yendo más lejos, pero muy lejos, hasta el mismísimo Ponce, cuando ilusionaba a todos con su toreo, con sus progresos, pero que se dejó llevar por la corriente de una vana elegancia y un sentido de las lejanías que le convirtieron en un verdadero maestro... de la trampa. Larga podría ser la lista si nos alejamos de las llamadas figuras, Alberto Aguilar, Rivera Ordóñez, El Gallo, Robleño, Finito, Curro Díaz, Cayetano, EL Payo y tantos y tantos otros que se echaron a la buena vida, la de la comodidad.

Es que es para entender a estos que ven Urdiales y FIT juntos en la misma frase y que echan a correr camino del Viaducto. Es una historia tantas veces repetida. Pero esto también me suena a esas sectas cerradas de las que un discípulo se aparta para tomar aire y a los cinco minutos ya tiene a cinco de los más ortodoxos que salen a perseguirle por las calles no para intentar que vuelva, sino para directamente apiolarle allí mismo, donde le pillen. Ya les costó asimilar aquel experimento de anunciarse en Madrid con ganaderías comerciales; hubo cortes de venas incluidos. Bueno, no se puede decir que la cosa le saliera bien, más bien fue un desastre y hasta pareció que Urdiales andaba un tanto perdido, muy perdido, incluso la tarde de los de Victoriano del Río, en que pareció que le pillara por sorpresa que saliera uno de este hierro con su cosa. Pero también hay que entender que este torero quiera enfrentarse a las figuras, que quiera ponerse codo con codo con ellos y demostrarles que él puede, que es torero y que quiere quedar por encima del que sea. Y no seamos ingenuos, no esperemos que de las figuras haya uno que se anuncie ni dos tardes con el riojano y los adolfos en el mismo cartel. De momento no tiene la fuerza necesaria para llevarse a los mandones a su terreno, así que si se quiere competir, habrá que ir a su terreno y demostrar que él puede con el toro que ellos no quieren ver y con el que llevan debajo del brazo todas las tardes. Veamos el ejemplo de Bilbao, Alcurrucenes, que no son precisamente alimañas, que las figuritas se pegan por ellos y que por mucho que digan, ni amagan con comerse a nadie. Pero esa tarde llegó el triunfo, triunfo grande y que puso esto patas arriba y, ¿quiénes eran los compañeros? Pues Castella y Perera, que esa tarde quedaron expuestos a comparaciones, que para ellos fueron mucho más que odiosas. En su terreno fueron vapuleados por el toreo de verdad, el que nació de las manos de Diego Urdiales. Pero una golondrina no hace primavera y mucho queda para que todos se puedan ver todos las caras delante de ganaderías a las que hay que poder, el toro que no admite mojigangas y que exige que se le domine.


Ahora Urdiales decide acogerse al auspicio de la FIT. ¡Nooo! ¡A la hoguera! Bueno, un poco de sosiego, porque esto no se puede prejuzgar a la ligera. En primer lugar, parece lógico que el torero aspire a torear más de una docena de corridas por temporada y cobrarlas a mejor precio, con eso no ofende a nadie, ni falta al honor de la Fiesta; no es el primero que tiene como anhelo hacerse rico vistiendo de luces. Ni tan siquiera es el primero que firma con una casa poderosa, incluso lo hicieron aquellos que el aficionado subió a los altares del toreo. La que se lió cuando El Viti dejó a su apoderado de toda la vida. Pero no dejó de ser el torero de siempre. ¿Por qué Urdiales no puede aspirar a más? De acuerdo que actuaciones pasadas, y presentes, de Antonio Barrera y Simón Casas son un insulto para el aficionado y para la fiesta, pero esperemos y veamos como transita todo esto. Que no quiere decir que al riojano se le perdone todo de aquí en adelante, ni mucho menos, pero de la misma forma que ha ocurrido con tantos otros, con esos que se echaron por lo cómodo y que de la noche a la mañana se pusieron enfrente de los que antes les habían aupado a la fama. Que Urdiales firme muchos contratos, que gane mucho dinero, que es mi deseo, además de habérselo ganado en el ruedo, y luego, si se aparta de esa línea que ha llevado de rectitud y afición, pues habrá que hacerle saber nuestro descontento. Si a partir de entrar en las filas del FIT ya solo va a matar Garcigrandes, Núñez del Cuvillo o demás borregos de sangre Domecq, pues él verá, pero que no espere la aprobación del aficionado. Entonces es cuando creo que hay que opinar y manifestar el desagrado pertinente, sin miramientos y sin echar cuentas que no corresponden al aficionado. Que la Fusión no ha hecho que Morante se fuera de madre, ni que Talavante se perdiera en esas brumas de las que no acaba de salir, porque ya venían aliñados de antes. Eso sí, tampoco podrán evitar ciertos recelos cuando vemos como la FIT alarga sus tentáculos.

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