viernes, 11 de febrero de 2022

Quizá lluvia de orejas, un rabo o hasta un indulto, para culminar la infamia

 

Desde Chiquito de Altamira, no se va a ver nada igual

Estamos siendo testigos de la génesis de la temporada que parece que será la de la normalidad; aforos completos, el calendario de ferias al completo y las figuras y ganaderías del sistema copándolo todo, sin dejar un resquicio ni en las capeas de la peña taurina de Pedernales del Camino Empinado. Eso sí, todo sea en pro de la calidad, idea que repiten hasta la hartura desde Plaza 1 y Asuntos Taurinos en Madrid. Que claro, luego cada uno entiende esa “calidad” como mejor le venga, sin tener para nada en cuenta los gustos, usos, costumbres y hasta los logros conseguidos en otros momentos en la plaza de Madrid. Pero todo sea por la “calidad” y a ver quién es el guapo que dice que le borren de esa idea.

Que lo más evidente parece lo ya comentado más de una vez, el copar todos los puestos, el adueñarse del negocio y arañar hasta el último céntimo y si para ello tienen que estar en dos plazas a cientos de kilómetros al mismo tiempo, tranquilos, ya se las apañarán. Pero hay alguna mente retorcida que igual ve un poquito más allá. Ya saben, siempre hay quien desconfía de esta gente que tanto hacen por defender los toros, ¿no? Perdón, la “tauromaquia”. Y caramba, he aquí un desconfiado y retorcido. Que ya hemos visto para lo que utilizan esas orejas cortadas de aquella manera, engordan las estadísticas y en base a esas mismas estadísticas adulteradas conforman carteles. Pero es que, además, llevan años queriendo convencer a todo el mundo de que lo mejor para la salud de los toros es el triunfalismo, porque así todo el mundo está feliz y contento. Que nos dicen que esto es alegría para los dueños de la fiesta: el pueblo. Y el pueblo va y se lo cree, cuando es más que evidente que los dueños, los amos absolutos son esta panda que nos mangonea y nos quiere manejar. Que no paran, oiga. Que ya se han adueñado de todas las plazas del orbe taurino y con un populismo inaguantable que leve una tarde sí y mil también a los altares a la vulgaridad y al fraude. Les quedaba Madrid, con la que llevan peleando desde hace… de toda la vida de Dios. Que empeño en convertirla en una más, en quitarle todas las singularidades que la hacían especial y a la vez inaccesible para esta banda de incapaces sin pudor. Pero ellos no se cansan, ellos va a piñón fijo y no ceden ni un dedo, siempre avanzando en el fraude, en la chabacanería y en adueñarse de todo, hasta de los gustos de los que pagan. Y, ¿quién nos dice que los siguientes pasos que culminen su gran fecharía están a la vuelta de la esquina? Y me refiero a algo que el aficionado teme desde hace años. ¿Será este? ¿Será este otro? Pues parece que podemos estar a punto de caramelo. Está más que claro que en Madrid vamos a tener un añito en el que los triunfos bien maquinados van a llover a raudales. Va a haber orejas como para un puchero para toda la plaza y si no, echen una miradita al año pasado. Pues este San Isidro van a hacer saltar la banca, pero, ¿por qué no ir más allá? ¿Por qué pararse? Sigamos, culminemos, que caiga ya de una vez por todas el rabo en Madrid. Ya va siendo hora, ¿no? Eso sí que haría felices a tantos y tantos amantes del jolgorio. Que vuelen los yintonises, que nos bañen en alcoholazo. Pero cuando las “emociones” se ponen en marcha no hay cristiano que las frene. ¡Leña al mono! Pidamos un indulto, a ver por qué en todas las plazas del mundo se pueden llevar un indulto a la boca y Madrid no. Dejemos a un lado eso del caballo, lo de la lidia y cuatro pamemas más que no llevan a ningún lado. ¡Indultooooo! Si este año no sale, no sé yo cuándo va a llegar. Que calienten un poco los ánimos los de la tele, que la prensa marque la fecha con un circulito y a por ello de cabeza.

Que habrá quién lo proteste, los retorcidos y desconfiados, pero “naaaa”, a esos se les calla enseguida. Se les dice que se callen, que quieren imponer su fiesta y que niegan todo lo que no sea el toro, la verdad y la integridad. ¡Habrase visto! Que les queremos imponer dicen y resulta que llevan años imponiendo la vulgaridad como única escuela, el medio toro como colaborador de una danza y si protestas porque se nos hurta la lidia, te dicen que se van a comprar un megáfono para explicarte sus listezas. Resulta que a esos que dicen que quieren imponer se les invita a irse, se les trata de malos bichos reprimidos, de amantes de la tragedia y vaya usted a saber cuántas barbaridades más. Y todo por pedir el toro. No creo que haya que ser muy avispado, ni tener una bola mágica para pensar en lo que se nos viene encima, quizá lluvia de orejas, un rabo o hasta un indulto, para culminar la infamia.

Enlace programa del Tendido de Sol Hablemos de Toros:

https://www.ivoox.com/podcast-tendido-sol-hablemos_sq_f11340924_1.html

 

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