![]() |
| Pues si esto está cómo está, quizá mejor sea una ilustración que lo exprese sin palabras |
En estos tiempos que se nos avecinan, quizá de crisis, de incertidumbre, de un futuro algo turbio, muchos se preguntarán cómo poder encontrar un lugar seguro, dónde invertir los ahorros. Seguro que encontrarán mil y una opinión, que si en las eléctricas, que si bonos, que si las "matildes" de Telefónica, pero a poquito que veamos el panorama, hay dos territorios inexplorados, el de los girasoles piperos, los gusanos de seda y el de las bañeras de plástico para contener combinados alcohólicos; estos van a crecer como nunca nadie imagino ¿Qué quién me ha dado el chivatazo? Nadie, simple observación. Tómense su tiempo y párense a contemplar el panorama. Y paso a revelarles mi teoría macroeconómica para asegurarse un futuro de solidez y estabilidad económica. Si nos sentamos delante de una televisión y vemos cómo ha empezado la temporada taurina, quizá muestra del presente y el futuro de los toros, muy torpe hay que ser para no darse cuenta del beneficio, del negocio que tenemos ante nuestros ojos, el abastecimiento de esas masas devoradas por el fervor taurómaco triunfalista, que devora pipas, engulle yintonis y agita pañuelos blancos como si de ello dependiera la paz del mundo. Que otro posible filón sería el de las pastillas para aclarar la garganta, porque con esos alaridos aclamando a sus héroes, las cuerdas vocales necesitarán un suplemento para mantenerse en su sitio.
Que el que no quiera, que no lo vea, pero si esto es producto de un genio empresarial como es el de plazas como Valencia, ¿qué no pasará en Madrid durante casi un mes de tardes de locura y embriaguez supina? Con esos animalicos colaboradores como un pinche de cocina que le deja las verduras bien lavaditas y cortadas para que el maestro se exprese. Ese ganado menguado, con cara bonachona, con pitones a los que solo les falta la pegatina de “plátano Canarias” y con la acometividad de un caracol en día soleado. Pero claro, ahora viene lo mejor, los maestros, esos que se atreven a todo, lo mismo a ponerle caras a un presidente, que al osado que no le bata palmas con entusiasmo y arrebato. Esos maestros que con sus eternos trapaceos permiten que mientras ellos se expresan, el personal acabe con un saco de pipas y dos bañeras de alcoholazo, que por supuesto deben haberse consumido para el momento en el que hay sacar los pañuelicos, pura seda, y hacerlos flamear al viento cálido de los vapores etílicos. Que delicia de torería, que una década después de su doctorado aún lucen como principiantes y los que ya pasean las canas en la castañeta, con casi veinte años o más de alternativa, insisten en aburrir como el primer día. Eso sí, ¿cuál es la fórmula mágica contra el aburrimiento? ¡Bingo! Las pipas, la bañera y rematar con el pañuelo, pura seda, flameando al viento. Y por si fuera poco, para animar más a consumir esa fórmula mágica, solo se necesita alguien en el palco que se ponga serio unos días y otro que no se ponga serio ni en un funeral y que anime regalando despojos a diestro y siniestro, lo que provoca que el personal tenga la creencia de que vociferando más y más rato, se puede conseguir el gran objetivo, llegar a los más elevados grados de chabacana y vulgar adefesio. Pero que esto no acaba aquí, ¡no! Que luego nos quedan esos satélites a los que no se les puede poner delante un micrófono delante, porque o se lo comen o empiezan a lanzar exabruptos o muestran con todo lujo de detalles su falta de afición al toro, su afición al parné, su absoluto desprecio por algo que algunos consideran sagrado y y que lo de la dignidad, honestidad con la fiesta y el toro les importa... ¡qué les va a importar! Si ya lo dicen ellos, que venden productos y firman contratos, pero, háganme caso que si quieren invertir su dinerito, los ahorros de toda la vida, háganlo en el negocio son los girasoles, los gusanos de seda y bañeras de plástico.
Enlace programa Tendido de Sol Hablemos de Toros:
https://www.ivoox.com/podcast-tendido-sol-hablemos_sq_f11340924_1.html

No hay comentarios:
Publicar un comentario