sábado, 19 de septiembre de 2026

La reventa se agiganta en Madrid

Hágase con su carés de afisionao y seguro que la reventa tendrá un detalle con usted, además del boli, un cuaderno rayado, para que no se tuerza.


Quizá algunos recuerden los reventas ofreciéndote entradas para los toros en los alrededores de la plaza. Los días más flojos te abordaban desde bastante antes de llegar a la plaza y en los que la cosa estaba que echaba humo, en los mismos lugares se te acercaban preguntando que si te sobraba algo para esa tarde. Y cuando ya estabas a pie de plaza, si preguntabas a alguno, casi todos más que conocidos, te pedían el oro, el moro, un ojo, una pierna y hasta años de vida, para poder entrar a los toros. Eran otros tiempos, aunque estos personajes no han desaparecido, pero ya no son tan... tan... son de otra manera. Eso sí, si algún incauto, algún espontáneo se ponía a vender una entrada, lo mismo te llegaban por detrás unos señores uniformados, aunque sin gorra, y te trincaban, pero bien; que a lo peor los propios reventas “profesionales” le habían dado el “queo a la pasma” De todo, menos competencia ajena a los habituales. Y esto era un gran problema para todo el mundo, para los que querían ir a los toros, para la autoridad y según decían, que lo decían, también para la empresa de turno. Que reventa solo la legal, la del 20%, esa de los quioscos que se ponían frente a la plaza.

Ahora los tiempos son otros, todo esto ha cambiado y de qué manera; vaya si ha cambiado. Pasamos de que te vendían unas cerillas o un bolígrafo por una tela y te regalaban una entrada a los toros. Joer, que era para decirles que se quedaran con el boli y te regalaran la entrada, que según el anuncio, esa era su intención, ¿no? Pues no. Pero estamos en tiempos en los que todo se mueve por las redes sociales. Sí, redes en las que caes y te trincan como a un besugo. Que ahora te inundan los anuncios de ventas de entradas para los toros en Madrid, no ya una vez que se han puesto a la venta, lo mismo para abonados, que para público en general, sino mucho antes, semanas antes. Y te las venden de cualquier sitio de la plaza, dónde quieras. Y en algunos casos, más baratas que en taquilla ¿Cómo es eso? ¿Algo parecido a lo del boli? Pues muy sencillo, si a un abonado le cuesta seis y en taquilla cuestan quince, te la venden por doce y negocio redondo. No me digan que no está bien pensado. Aunque hay días, como el marcado en rojo porque viene el genio de las genialidades, que si la entrada vale quince, te piden... yo qué sé una barbaridad, lo mismo cuarenta o cincuenta y sin boli, ni nada. Que no se tomen al pie de la letra las cifras, es simplemente un ejemplo, porque por esas cantidades, hoy en día, en las Ventas, no te dan ni el boli, ni casi la bañera de alcoholazo para amenizar el festejo.

Que además la empresa anuncia que se ha alcanzado una cifra récord de abonados; cifra que se va superando feria a feria. Todos abonados, pero que llega uno y resulta que la plaza cambia todos los días. Que sí, que están los de siempre, los que nos conocemos unos desde que éramos jóvenes y a otros desde que se vinieron por allí cuando eran jóvenes. Que sí, que hay alguna contada incorporación, pero el resto unos días te vienen de Colmenar, otros de Extremadura, otros del Barrio del Pilar, otros de Toledo, otros de vaya usted a saber, pero nunca, nunca se repiten. Y si hay tanto abonado, ¿es que llega el día de los toros y se le quitan las ganas de ir a la plaza y se la pasan a un amigo? Que si es así, los abonados de Madrid son como Roberto Carlos, el cantante, que quería tener un millón de amigos. Vamos que tienen que ser los más populares y con fama de ser más generosos que la mar. Pero claro, si no todo son amigos, la gran pregunta es: ¿Quién está detrás de tanto abono? ¿Quién, cómo y por qué disponen de tantas entradas, que las ofrecen incluso antes de que se pongan oficialmente a la venta? Y otra cuestión es si la propietaria, la Comunidad de Madrid, el Centro de Asuntos Taurinos tiene noticia de esto o no. Que si nos enteramos las almas cándidas que nos limitamos a ir de casa a la plaza y de la plaza a casa, ¿cómo es que ellos parece que están a verlas venir? Que luego dicen que si pensamos mal ¡Hombreeee! Es que no lo ponen fácil. Que una de dos, o están más que al tanto y miran para otro lado o es que son tan torpes que les pasa un elefante por la cara y no se enteran. Que no sé cuál de las dos opciones es más bochornosa. Que oiga, que haya abonados está muy bien, pero mira que trabas amistad con alguien una tarde, esperas con ilusión el reencuentro al día siguiente y en lugar de ese o esa tan majos, te aparece un sargento de caballería. Pero la conclusión es que si no eres abonado, al que venga de fuera, le rompen el lomo del estacazo que les pegan. Que ya lo decía el señor Casas, que esto es un artículo de lujo. Pero cuidado, que los hay que están encantados con esto y hasta parecen gozar viendo como esquilman a los que vienen de fuera, pensando que a ellos, privilegiados y exclusivos, no les va a tocar nunca. Si es que al final no van a tener que hacer obras solo en la plaza, al final va a resultar que a más de uno le van a tener que apuntalar y encalar la sesera, aunque si el mal es estructural no hay hormigón que remedie lo de las grietas. Que los hasta que están encantados de esto de revender, porque ellos, con dos tres, cuatro o seis abonos, haciendo sus chanchullos y sacándose unas perrillas, no caben en si de gozo, que ya tiene pagada la bañera de alcoholazo para las tardes de feria. Pero lo más preocupante y que parece que no tiene remedio, es que la reventa se agiganta en Madrid.


Enlace programa Tendido de Sol Hablemos de Toros:

https://www.ivoox.com/podcast-tendido-sol-hablemos_sq_f11340924_1.html

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