Érase una vez un toro que empujaba y romaneaba y un picador que agarrado a la divisa dejaba un puyazo en lo alto del morrillo. Érase, que ya no se es |
Si ustedes me van a venir ahora con que esto de los toros es algo muy serio, paren el carro, que esto es juerga pura, pura diversión y no me vengan que a los toros van a emocionarse, que a los toros uno va a divertirse y todo recurso es válido. Que lo mismo me vale una orgía de alcohol chorreando por los tendidos, que unas voces dando vivas hasta al del carro de los helados, que el que de repente se levante una señora y me cante la del Soto del Parral de pe a pa, con sus oberturas, interludios y danzas de sombras chinescas. Y al que no le guste, que se vaya a los toros a las Ventas, que allí son todos unos siesos del co… ¿Cómo? ¿Qué eso pasa en las Ventas desde que abrió sus puertas después de la pandemia? Bueno, sí y no, todo sí, pero lo del cantecito es algo nuevo y vista la respuesta, igual no hay bemoles de volver a afinar el gaznate para entonar loas al divismo torero de algunos. Que ya hay que ser… En fin.
Un cartel que seguro que sería aclamado hasta el infinito
por las gentes de esas plazas de Dios, pero como en Madrid son unos siesos, los
abonados hasta remolonean y van, pues por lo que van. Toros de Santiago Domecq,
remendados por dos de la Ventana del Puerto, para los afamados matadores Julián
López el Juli, maestro del mando y dominio… en los despachos, Miguel Ángel Perera
el de la sonrisa congelada, y Daniel Luque, el amigo del mundo, de niños y
mayores, la simpatía en cajitas de seis, aunque igual algún lote le ha caducado
y ya no hace efecto de tanta simpatía.
Una corrida de saldos, que igual es que cuesta encontrar
toros en el campo para Madrid, o quizá el enunciado correcto sea que cuesta
encontrar toros en el campo para Madrid para que los toreen las figuritas. Al
Juli le echaron de primeras uno justito, justito, pero regordete, que los kilos
siempre hacen parecer a algunos que ahí hay más de lo que hay, aunque no haya
apenas nada. Si acaso se le pegó un rasguño en el caballo, al que el matador no
se dignó a conducirlo. Se reservaba para la muleta, donde desde el primer
muletazo por abajo ya empezó a tirar de pico, para qué iba a esperar más. A ver
por el izquierdo, nada, el animal ya no podía ni levantar las cejas para
saludar. A su segundo, de la Ventana del Puerto, apenas se le pico, trasero, y
eso que el animalito hizo amago de poder echar abajo al penco, pero nada, pura
ilusión. La misma que esperar que el dominio del Juli se hiciera presente en el
último tercio, pero nada, todo es pura ilusión. Muletazos ventajistas siempre
con el pico y pegándose una carrerita a cada trapazo, lo mismo por uno que por
otro lado, dejando además que el animal le tocara demasiadas veces el engaño. Y
como guinda, esa espectacular y tramposa forma de entrar a matar, escapando a
la carrera de la suerte. Otra vez será.
Miguel Ángel Perera recibió a su primero, un zambombo con
más kilos que trapío, con verónicas en las que aguantó dos quieto, tirando con
la puntita del capote y el animalito ya pedía socorro. Picotazo en la
paletilla, para desplomarse al salir del peto, mientras le ofrecían los capotes
por las nubes. Bien Curro Javier pareando al derrengadito de la Ventana del
Puerto. Y para encender los ánimos del personal, a Perera se le ocurrió
sorprender desde los medios con trapazos por detrás, por delante, que eso
siempre anima al pueblo. Luego, pues, ¿ustedes han visto alguna vez una faena
de perera? Pues eso, ya las han visto todas, incluida la de este segundo. Pico,
siempre muy fuera, apelotonando trapazos y con la zurda de uno en uno y
teniéndose que recolocar constantemente, muy encima, que eso también gusta, el
péndulo, enganchones, todo ello coronado por un tan solemne como infame
bajonazo. ¡Ea, ahí queda eso! Su segundo, de la ganadería titular, ya salió
arrastrándose. Lo de hablar de picar, pues imaginen, si acaso, si acaso, un
arañazo. Le dio distancia, pero al toro le pesaba hasta el aire que respiraba.
Trapazos anodinos, ventajistas, para acabar metido entre los cuernos, a ver si
así le cantaban otra pieza del acervo popular, que la primera no pudimos ni
identificarla, ni disfrutarla; quizá si la plaza fuera más chica y más proclive
a esas manifestaciones espontáneas y tan sentidas. Pero no habría estado mal
que le hubieran dedicado “la chica del 17”, “la pulga” o “Sombrero ay mi
sombrero”, pero la artista, viendo la acogida inicial, desistió y eso que hubo
una voz desde allá el siete, que le pidió que se cantara algo. La inquietud
surgió cuando otro motivado lanzó un ¡Viva los toreros extremeños! Y la gente,
que es muy mal pensada, atando cabos de aquí y de allá, se vieron en que este
extremeño se pedía el sobrero y…
Daniel Luque dicen que está en un momento que para si
querrían muchos, incluyendo la sarta de inválidos que nos han echado en esta
magna y fabulosa feria de Otoño, por la que habría que preguntar a su promotor
el señor Casas, si es que ha visto alguno de los festejos que él mismo
perpetró. Le salió un animalito al que ni los kilos podían tapar,
escuchimizadillo. Recibo a la verónica, con algunas de ellas tirando del toro,
aunque sin mayor alarde. Podría decir que le dieron dos puyazos traseros, pero
ya les digo que eso sería ser benévolo en exceso. Sobre todo el segundo, casi
más allá de mitad del tomo. Poco picado, pero en un sitio nefasto. Inició el
trasteo con latigazos por abajo, para después continuar con el pico, sin parar
quieto ni en uno. Se le notaba algo aperreado con el animalito, sin mando, sin
poder con él. Una perfecta conjunción de trapazos y baile, sin conducir nunca
la embestida, el toro le toreaba a él, lo que no quita que el personal se
entusiasmara. Así es el público, que tras una entera y contraria decidió pedir
la oreja, que muy amablemente concedieron los mulilleros, que pacientemente
esperaron reteniendo el tiro de acémilas hasta que el usía sacó el pañuelo
blanco. Al sexto tampoco le picaron, lo que no quita que le pusieran el palo
más allá de lo que sería recomendable. Eso sí, el personal aplaudía a rabiar el
no picar, que eso gusta mucho por ahí. Para que luego sigan que en Madrid no
hay buena gente que lo aplaude todo. Si hasta aclamaron dos pares de Javier
Ambel el quinto, pretendiendo que se desmonterara y al torero le dio vergüenza
y tímidamente se descubrió en el burladero, que solo le faltaba decir que no aplaudieran
más, que había sido todo a cabeza pasada, pero que bastante. Que se fijaran más
para otra vez. Pero bueno, a lo que íbamos, el sexto de Luque, al que parecía
que podría sacarle algo y arañar un segundo despojo, pero poquito aguantó el
sevillano. En la primera tanta que se le venía rebrincadito ya se borró. Quizá
con un poquito más de mando habría evitado que se le revolviera, el que se
acabara liando solo, el acabar aperreado y poniéndose un poquito chabacano y
vulgarote. Que igual ustedes pueden pensar que fue una tarde desastrosa, que no
entendería de dónde se sacan eso, porque anda que no los había que a la mínima gritaban
eso de échate un cantencito y que viva la juerga.
Enlace Programa Tendido de Sol Hablemos de Toros del 10 de
Octubre de 2021:
https://www.ivoox.com/tendido-sol-hablemos-toros-del-10-audios-mp3_rf_76613484_1.html
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